Ficha técnica
Título original: Heads of State
Título en España / LatAm: Jefes de Estado (2025)
Dirección: Ilya Naishuller
Guion: Josh Appelbaum, André Nemec, Harrison Query
Música: Steven Price | Fotografía: Ben Davis
Reparto principal: John Cena, Idris Elba, Priyanka Chopra Jonas, Jack Quaid, Paddy Considine, Carla Gugino, Stephen Root, Sarah Niles
Productoras: Amazon MGM Studios, Metro-Goldwyn-Mayer, The Safran Company
Género: Acción | Comedia política | Buddy movie
Duración: 113 min | País: EE. UU.
Estreno streaming: 2 julio 2025 (Prime Video)
Cuando el presidente de EE. UU. (John Cena) y el primer ministro británico (Idris Elba) son derribados en pleno vuelo rumbo a una cumbre de la OTAN, ambos rivales deberán colaborar con la agente del MI6 (Priyanka Chopra Jonas) para sobrevivir a una conspiración global que amenaza con reescribir el orden mundial… y su propia reputación.
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Crítica cinéfila (sin spoilers)
Paracaídas, egos y geopolítica pop: así podría resumirse la nueva gamberrada de Ilya Naishuller, un director que ya había demostrado con Nadie que sabe coreografiar el caos con pulso de videoclip. «Jefes de Estado» arranca a mil revoluciones y apenas afloja: desde el bochornoso careo mediático entre el presidente Will Derringer y el premier Sam Clarke hasta el momento en que un misil arranca un ala del Air Force One, la película deja claro su propósito: diversión inmediata, sin rodeos intelectuales.
Sin embargo, lo que podría haber quedado en fuegos artificiales está sostenido por la dupla Cena-Elba—dos carismas opuestos que se retroalimentan: uno es fanfarrón e hiper-americano, el otro un estoico militar reconvertido en político. El guion, consciente de esa química, articula chistes a costa de estereotipos nacionales, pero también de la fragilidad de los líderes contemporáneos, esclavos del trending topic. El resultado es un «buddy-movie» con aroma de los 80, salpicado de guiños a Arma letal o Mentiras arriesgadas.
El ritmo frenético juega su mejor baza en las set pieces: Naishuller rueda persecuciones que saltan de la catedral de Varsovia a los tejados de Trieste con una cámara que se zambulle entre explosiones coreografiadas con precisión. En ocasiones la física hace huelga y los vehículos parecen de cartón piedra, pero la película nunca oculta su condición de parque temático: si el espectador se sube al carro, cada derrape resulta un loop de montaña rusa.
La sorpresa agradable llega con Priyanka Chopra Jonas, que se adueña de cada plano donde reparte patadas y miradas de descreída profesional del espionaje. Su personaje, lejos de ser mero apoyo romántico, funciona de contrapeso narrativo y emocional; su historia previa con el premier británico aporta un matiz inesperado que humaniza a Sam Clarke y condimenta la ecuación con un triángulo de conveniencia y reproches sin melodrama.
Las luces técnicas incluyen la fotografía de Ben Davis, que viste la sátira con tonos saturados y contraluces que convierten los despachos de Downing Street en ring de boxeo. La partitura electrónica-orquestal de Steven Price martillea cada set piece con personalidad, aunque abusa del leitmotiv patriótico. El montaje, firmado por Tom Harrison-Read, encadena escenas con la misma urgencia que un feed de TikTok, lo cual mantiene la adrenalina pero sacrifica respiros dramáticos.
En el apartado de sombras, el libreto deja preguntas sin explorar: la crisis diplomática se resuelve con un deus ex machina tan loco que provoca carcajada, sí, pero también rebaja la amenaza inicial. Algunos diálogos basculan entre el gag afilado y el meme facilón; si bien el subtexto sobre la teatralidad de la política es estimulante, rara vez penetra la coraza de chiste-por-minuto que domina la cinta.
Aun así, es difícil resistirse a un film que conoce sus limitaciones y las abraza con descaro. Cena aporta una autoparodia deliciosa, mofándose de su pasado en la WWE y de la idea de un presidente influencer. Elba, en cambio, equilibra el disparate con un estoicismo lacónico que hace creíbles los momentos emotivos. La química se hace tangible, sobre todo cuando discuten sobre fútbol y béisbol mientras esquivan balas: la comedia surge del contraste cultural más que del chiste forzado.
En definitiva, «Jefes de Estado» no reinventará el género, pero demuestra que la vieja fórmula «acción + comedia + estrellas carismáticas» sigue funcionando cuando se ejecuta con energía y autoconciencia. Ideal para una noche de palomitas y risas compartidas, la película te invita a olvidar la lógica y dejarte llevar por el espectáculo pirotécnico.
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