Mes: noviembre 2025

‘Jurassic World Renacer’ (2025): ¿Un refrito o un reinicio real?

‘Jurassic World: Renacer’ (2025): El Chicle Se Estiró Demasiado

Poster oficial Jurassic World Renacer

Ficha Técnica de «Renacer»

  • Título: Jurassic World: Renacer (Rebirth)
  • Dirección: Gareth Edwards
  • Guion: David Koepp
  • Reparto: Scarlett Johansson, Jonathan Bailey, Manuel Garcia-Rulfo, Rupert Friend, Mahershala Ali
  • Año: 2025
  • Productor: Steven Spielberg (Exec.)

Mi Valoración de «Experto Amateur»

★★☆☆☆

(2 de 5 estrellas) – Más de lo mismo, pero con otro nombre.

Sinopsis (La Promesa)

«En un mundo que lucha por encontrar el equilibrio años después de la caída de Isla Nublar, los dinosaurios ya no están contenidos. Son una realidad global. ‘Renacer’ nos lleva a un nuevo rincón del planeta donde un equipo de científicos y aventureros se topa con una nueva amenaza biotecnológica que podría redefinir el futuro de ambas especies.»

Tráiler Oficial

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Crítica: ¿Renacer o Refrito?

Como fan del cine, de las sagas y de los años noventa, he de decir que tanta matraca con la vuelta a los origines de Jurassic Park casi me había convencido de que iba volver a ese 1993, mi primer recuerdo cinematográfico, donde vería dinosaurios y me obsesionaría durante años con ellos. Pero lejos de la verdad, la película, aunque buscando ese rollo ‘remember’ casi ochentero, que no llega a noventero, se queda en el cuarto o quinto intento de reflotar algo que, si bien es rentable, está lejos de generar la nostalgia y la emoción de la primera película. Quizás, como en la música, tanto remezclar y renacer cosas, hacen que el chicle se estire de más.

Llegamos a 2025 y nos venden «Renacer». Un título potente. «Rebirth». Suena a borrón y cuenta nueva. Y lo necesitaba, vaya que si lo necesitaba. Después de la trilogía de ‘World’, que empezó bien y acabó… bueno, acabó con langostas gigantes, la franquicia pedía a gritos un reseteo. Y traen a Gareth Edwards, un director que sabe de monstruos (como demostró en ‘Godzilla’ 2014 y ‘Monsters’), y a David Koepp, el guionista de la peli original. ¡El guionista de ‘Parque Jurásico’ 1! ¿Qué podía salir mal? Pues parece que todo. Tenían la oportunidad de oro de volver al terror, a la tensión, al «Spielberg» más puro. Y nos han dado, otra vez, una película de acción genérica con dinosaurios.

El marketing te vendía un «nuevo comienzo». Nuevos personajes, nueva amenaza. Y sí, Scarlett Johansson le pone ganas, se nota que es una estrella y sabe llevar el peso de la peli. Pero su personaje es un refrito de otros. Es un poco Alan Grant (la experta reticente), un poco Owen Grady (la que conecta con los bichos) y un poco Sarah Harding (la que se mete donde no la llaman). No hay un personaje que digas «este es icónico». Son todos plantillas. El resto del reparto está ahí para correr, gritar y soltar datos de exposición (que si la nueva compañía, que si el nuevo ADN, que si «oh dios mío, este es más grande»). No hay alma. No hay un Ian Malcolm soltando filosofía del caos, no hay un John Hammond con su sueño roto.

Lo que más me duele es la promesa rota de «volver a los orígenes». La peli empieza bien, con una escena tensa, casi de terror, en la selva. Piensas: «Vale, esta vez sí». Pero a los 20 minutos, la trama mete un acelerón y volvemos a lo de siempre: una corporación malvada (¿cuántas van ya?) que, ¡sorpresa!, está haciendo cosas malas con ADN de dinosaurio. ¿De verdad? ¿Esa es la idea de «Renacer»? Es la misma trama de ‘El Mundo Perdido’, ‘Jurassic Park 3’ y ‘El Reino Caído’. Cambian el nombre de la empresa (ahora no es InGen, ni Biosyn, es… otra) pero el plan es el mismo. Y claro, todo sale mal y hay que correr.

Escena de los protagonistas en Renacer

Hablemos de los dinosaurios. Visualmente, la película es un espectáculo. No le puedes quitar eso. El CGI es impecable, y se agradece que Edwards intente jugar con la escala, haciendo que los bichos parezcan enormes e imponentes. Hay algunas escenas acuáticas que están muy bien rodadas, con mucha tensión. Pero, ¿hay algún momento que se te quede grabado a fuego? ¿Hay algo que se acerque a la escena del T-Rex y los coches? ¿O a los raptores en la cocina? No. Aquí todo es más grande, más ruidoso y más rápido. Tenemos el «dino-malo» de turno, que es más grande y más listo que el anterior (otra vez…), y que acaba peleando con el T-Rex de siempre (otra vez…). Es el mismo final de ‘Jurassic World’ 1 y ‘Dominion’. Es la fórmula agotada.

Lo que me saca de quicio es que esta peli es cobarde. No se atreve a ser lo que ‘Jurassic Park’ fue: una película de terror y ciencia ficción con dilemas morales. ‘Renacer’ es una peli de acción de los 2000. Es ‘Fast & Furious’ con dinosaurios. Los personajes sobreviven a cosas imposibles, hay explosiones por todas partes, y la tensión se diluye entre tanto ruido. Yo no quiero ver a Scarlett Johansson esquivando misiles en una moto mientras un raptor la persigue. Yo quiero verla escondida en un armario, sin respirar, mientras la garra del raptor busca el picaporte. ¿Es mucho pedir?

Además, la película está llena de guiños y «fan service» que ya cansan. Vuelve la música de John Williams, por supuesto, pero la meten en momentos donde no pega, solo para que el fan de los 90 (como yo) sienta algo. Vuelven a mencionar a Hammond, vuelve a salir el logo antiguo… Son parches de nostalgia puestos sobre un guion que no tiene nada nuevo que contar. Es como si la saga estuviera atrapada en un bucle, condenada a repetir la misma historia una y otra vez, solo cambiando a los actores y subiendo el número de dientes del dinosaurio antagonista.

El T-Rex vuelve en Jurassic World Renacer

Entiendo que soy un «experto amateur», que quizás le pido demasiado. A fin de cuentas, ¿quién va a ver estas pelis? La gente que quiere ver dinosaurios comiendo gente. Y eso, la película te lo da. Hay buenas escenas de caza, hay variedad de especies (algunas nuevas bastante chulas, todo hay que decirlo). Si vas al cine a desconectar el cerebro, comer palomitas y ver un espectáculo de CGI de 200 millones de dólares, la peli cumple. Es entretenida. Te lo pasas bien en el momento. Pero es entretenimiento vacío, de usar y tirar. Sales del cine y a los diez minutos ya te has olvidado de la mitad de la trama.

El problema es el título: «Renacer». No puedes llamar a tu película «Renacimiento» y darme la misma fórmula de siempre. Es publicidad engañosa. Esta película no renace nada. Es la sexta secuela. Es el sexto parque que sale mal. Es el sexto plan corporativo que se va al traste. Es la misma lección sobre «no jugar a ser Dios» que ya nos sabíamos con la primera. No hay evolución, no hay riesgo. Solo hay un producto perfectamente empaquetado para ser rentable, pero sin una pizca de la magia, el asombro o el terror que hizo grande a la original.

El nuevo dinosaurio amenaza en Renacer

En conclusión, ‘Jurassic World: Renacer’ es una decepción. Una gran decepción. Es la confirmación de que esta saga ya no tiene nada más que contar. Es, como dije al principio, un chicle que se ha estirado tanto que ya no solo no tiene sabor, sino que se ha roto. Fui al cine esperando volver a sentirme como ese niño de 1993 y salí sintiéndome como un adulto al que le han intentado vender la misma moto por sexta vez. Y esta vez, ya no pico. Es hora de dejar descansar a los dinosaurios.

Y vosotros, ¿qué opináis? ¿Creéis que esta saga necesita un «Renacer» de verdad o deberían haberla dejado extinguirse en paz?

El «Morgan Freeman de la Gen X»: Idris Elba en «Una casa llena de dinamita»

Reseña: «Una casa llena de dinamita»

Poster de la película

Ficha Técnica

  • Título: Una casa llena de dinamita
  • Dirección: Kathryn Bigelow
  • Guion: Mark Boal
  • Reparto: Idris Elba, Jessica Chastain, Riz Ahmed
  • Año: 2024
  • Género: Thriller, Tensión, Drama Bélico

Mi Valoración

3 de 5 estrellas

Sinopsis

«Un thriller de tensión con un argumento atrayente y la presencia de Idris Elba. La película construye un ‘hype’ constante, centrándose en la tensión psicológica por encima de la acción, llevando al espectador al límite, aunque sin ofrecer una resolución explosiva.»

Tráiler

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Crítica: Tensión sin explosión

He de reconocer que Kathryn Bigelow me da pereza. Mucha, de hecho. Es algo que me viene desde que vi «En tierra hostil» (The Hurt Locker, para los puristas). No me malinterpretéis, la película está técnicamente bien hecha, pero toda la pompa que se le dio, todos los premios, todo ese bombo… se me ha quedado atragantada. No sé si es por ser una película tan «proudly made in America» o por su evidente «USAcentrismo», pero siempre veo sus películas con cierto escepticismo. Siento que, en el fondo, me están vendiendo un anuncio del ejército de dos horas, por muy crudo que lo pinten. Es como esa comida que todo el mundo dice que es increíble, la pruebas, y piensas… «¿en serio? ¿*Esto*?». Pues eso me pasa con ella. Siento que sus películas son más importantes por lo que *representan* (la primera mujer en ganar el Oscar a mejor dirección, ¡bravo por ello!) que por lo que *cuentan*, o al menos, cómo lo cuentan.

Así que, con este historial, ¿por qué demonios me puse a ver «Una casa llena de dinamita»? Pues por dos razones, básicamente. La primera, porque el argumento, en papel, sonaba muy similar a lo suyo pero a la vez atrayente. Un thriller de tensión, de esos psicológicos, que no se centra (supuestamente) tanto en el campo de batalla sino en la antesala, en el nerviosismo. Y la segunda razón, y probablemente la de más peso, es porque aparecía por ahí Idris Elba.

Y es que hay que hablar de Idris Elba. Para mí, es el nuevo «Mr. President» de los USA ficticios, el Morgan Freeman de la Generación X. Es ese actor que, con solo estar en pantalla, ya te da una sensación de calma, de «este tío controla». Tiene una gravedad, una presencia, que hace que te creas cualquier cosa que diga. Es el tipo que puede ser el malo malísimo en una peli de superhéroes, un detective torturado en una serie británica o el único líder sensato que queda en el apocalipsis. Si Morgan Freeman era la voz de Dios para los Millennials, Idris Elba es la cara de la autoridad competente para nosotros. Su nombre en el cartel era una garantía de que, como mínimo, la actuación protagonista iba a merecer la pena.

Escena de la película 1

Y oye, la vi. Aprovechando el insomnio y ese estado de duermevela que te da a las 3 de la mañana, me la intenté ver en dos sesiones. Esto es importante, porque ver una película de «tensión» en este estado es un desafío. Si la película no te agarra, te pierdes. Y «Una casa llena de dinamita» lo consiguió… a ratos. Me atrapó en ciertos momentos, con diálogos tensos, miradas que lo decían todo y esa sensación de que algo muy gordo iba a pasar. Pero en otros momentos, me desconectó. Notaba los mecanismos, veía los hilos del guion intentando mantenerme en vilo de forma un poco artificial.

El hype durante toda la película es muy grande. Eso hay que dárselo. La directora (o quien sea que imite su estilo) sabe cómo construir una atmósfera. La música, los silencios, los primeros planos de Idris Elba sudando… todo te dice que la «casa llena de dinamita» va a estallar en cualquier segundo. Te pasas 100 minutos esperando la detonación, conteniendo la respiración, pensando «ahora, ahora es cuando todo se va al traste». Y esa tensión, tengo que admitirlo, es marca de la casa. Te mantiene pegado al sofá, incluso en duermevela.

Escena de la película 2

Pero aquí viene mi gran problema. El «PERO» en mayúsculas. Precisamente por todo ese hype, el no ver escenas grandilocuentes de guerra o destrucción se me hace poco. Se me queda corto. A ver, no pido un Michael Bay, no quiero explosiones sin sentido. Pero si me titulas una película «Una casa llena de dinamita», espero que, como mínimo, la casa explote. O que al menos tiren un petardo. Esta película es todo lo contrario, es el «coitus interruptus» del cine de tensión.

Es un cine que se gusta mucho a sí mismo en su contención. Un cine que te dice: «mira qué inteligente soy, que no necesito enseñarte la explosión para que sepas que es terrible». Y sí, lo pillo. Entiendo el concepto. Pero como espectador, como consumidor de palomitas, a mí no me gusta que me dejen con todo lo bueno y ya está. Me gusta la resolución. Me gusta el clímax. En este tipo de películas, necesito la catarsis. Necesito que la tensión acumulada durante dos horas se libere de alguna forma, sea para bien o para mal.

Escena de la película 3

Esta película es como una cita increíble en la que te pasas horas hablando, riendo, hay química… y al final de la noche, se despiden con un apretón de manos. Te quedas en la puerta de casa pensando: «¿Y ya está? ¿Después de todo esto?». Pues esa es la sensación. Es un ejercicio de tensión magnífico, pero un ejercicio al fin y al cabo. Le falta el alma, le falta el golpe en la mesa, le falta la explosión que el propio título promete. </s

Aun así, le doy un 3 sobre 5. ¿Por qué un 3 y no un 1? Porque la tensión, aunque no se resuelva, está muy bien lograda. Y porque Idris Elba llena la pantalla. Es una película «casi pero no». Es un quiero y no puedo, o más bien, un «puedo pero no quiero» por parte de la dirección, que prefiere quedarse en lo intelectual antes que mancharse las manos con la acción. No es una mala película, pero es una película frustrante. Y para frustrarme, ya tengo el despertador de los lunes.

¿Qué prefieres en un thriller? ¿Una tensión que te ahoga lentamente o una resolución final explosiva y sin miramientos? ¡Te leo en los comentarios!

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