Ficha Técnica
- Título original: Monsters
- Año: 2010 (Visionada en 2025)
- Duración: 94 min. (Parecen 300)
- Dirección y Guion: Gareth Edwards
- Reparto principal: Scoot McNairy, Whitney Able
- Género: Ciencia Ficción / Drama / Romance (fallido)
Mi Valoración Personal
1 de 5 estrellas (Solo por la fotografía, el resto es para dormir)
De qué va (supuestamente)
«Seis años después de que una sonda de la NASA se estrellara en México, liberando formas de vida extraterrestre, una gran franja del país ha sido puesta en cuarentena como ‘zona infectada’. Un periodista estadounidense accede a escoltar a una turista a través de la zona infectada hasta la frontera segura de Estados Unidos.»
Monsters: O cómo tirar 94 minutos de tu vida a la basura
Si algo he aprendido en este 2025 lleno de revisionados y descubrimientos tardíos, es que el «hype» o las buenas críticas de hace una década a veces envejecen peor que la leche fuera de la nevera. Hoy vengo a hablaros de «Monsters», esa película de 2010 dirigida por Gareth Edwards que, según me habían contado algunos puristas del cine indie, era una «joya oculta» y una «obra maestra de la ciencia ficción de bajo presupuesto». Pues bien, queridos lectores, dejadme que os ahorre el disgusto: de joya no tiene nada y de obra maestra, menos. Ha sido, sin lugar a dudas, uno de los visionados más frustrantes, aburridos y pretenciosos que he tenido la desgracia de experimentar este año. Me senté en el sofá esperando ver algo inquietante, quizás una road movie con tensión, bichos alienígenas y supervivencia. Lo que me encontré fue un somnífero audiovisual de hora y media donde literalmente no pasa nada.
La premisa prometía. Una sonda de la NASA se estrella en México y, años después, la mitad del país es una «Zona Infectada» llena de criaturas gigantes. Un periodista cínico (Andrew, interpretado por Scoot McNairy) tiene que sacar de allí a la hija de su jefe (Sam, interpretada por Whitney Able). Sobre el papel, suena a planazo de domingo por la tarde. Suena a aventura, a peligro, a persecuciones. Pero la realidad es que la película es un engaño desde el título. Llamar a esto «Monsters» es tener mucho valor, porque los monstruos brillan por su ausencia. Y no me vengáis con el cuento de «es que lo que no se ve da más miedo», porque aquí el problema no es que no se vean, es que la película parece olvidarse de que es una cinta de ciencia ficción para convertirse en un drama romántico indie de la peor calaña, con dos personajes que tienen menos química que una piedra y un zapato.
Esto es el 90% de la película: gente caminando y mirando al infinito con cara de aburrimiento.
Hablemos del ritmo, o más bien, de la ausencia del mismo. La película avanza (es un decir) a una velocidad glacial. Edwards se regodea en planos eternos de paisajes, atardeceres y gente caminando. Sí, visualmente tiene su mérito, sobre todo sabiendo que se rodó con cuatro duros y un equipo mínimo, usando localizaciones reales y efectos digitales hechos en el portátil del director. Pero una fotografía bonita no sostiene una película vacía. Me pasé la primera media hora esperando a que arrancara la trama, la segunda media hora mirando el móvil porque ya no aguantaba más las conversaciones insustanciales entre los protagonistas, y la última media hora suplicando que apareciera un tentáculo gigante y se los comiera a los dos para acabar con mi sufrimiento. Es soporífera hasta decir basta. Hay escenas en barcos, en coches, en trenes… y en todas ellas la sensación de peligro es nula. Cero tensión. Se supone que están cruzando el infierno en la tierra, pero parecen dos mochileros deprimidos en un año sabático que les está saliendo regular.
Y luego están ellos, Andrew y Sam. Se supone que la película se sostiene sobre su relación, sobre cómo este viaje les cambia. El problema es que me importaban un pimiento. Scoot McNairy hace lo que puede con un personaje que es básicamente un cliché con patas (el fotógrafo de guerra desencantado que busca «la foto real»), y Whitney Able se pasa la película con la misma expresión de susto contenido y desgana. Lo más irónico es que los actores se casaron en la vida real poco después, así que supongo que química había, pero desde luego en la pantalla no se nota. Sus diálogos intentan ser profundos y reflexivos sobre la vida, el lugar de Estados Unidos en el mundo y las fronteras, pero suenan forzados, artificiales y, francamente, aburridos. No hay evolución real, solo una sucesión de escenas donde se miran intensamente mientras de fondo suena una música ambiental que induce al coma profundo.
Intentando crear atmósfera. Lo que consiguen es que cierres los ojos.
Uno de los puntos que más rabia me da es el intento de mensaje social metido con calzador. Es obvio que Edwards quería usar los extraterrestres como una metáfora de la inmigración, del muro con México y del miedo al «otro». Vale, lo pillo. No soy tonto. Pero la metáfora es tan sutil como un ladrillazo en la cara y, al mismo tiempo, no profundiza en nada. Se queda en la superficie, utilizando el escenario de México como un simple telón de fondo exótico y peligroso para que dos gringos blancos tengan su viaje de autodescubrimiento. Me parece una oportunidad perdida gigantesca. Podrían haber explorado cómo vive realmente la gente en esa zona, el miedo real, la adaptación… pero no, la cámara siempre vuelve a los dos protagonistas y sus dramas del primer mundo, ignorando el contexto fascinante que han creado pero que no saben explotar.
Llegamos a la parte de los efectos especiales y los monstruos. Cuando por fin deciden enseñar algo, tengo que admitir que el diseño de las criaturas no está mal. Son como unos pulpos gigantes bioluminiscentes que caminan sobre zancos. Tienen un aire majestuoso y extraño. Pero claro, aparecen tan poco y en situaciones tan oscuras o lejanas, que apenas los disfrutas. Y cuando tienes ese momento «clímax» cerca del final, en esa gasolinera (no diré más para no hacer spoiler, aunque os hago un favor si os destripo la película y no la veis), la reacción de la película es… contemplativa. Otra vez. En lugar de terror o asombro, tenemos una escena que pretende ser poética y hermosa sobre el apareamiento alienígena o algo así. Mira, yo a esas alturas ya estaba bostezando tanto que casi me disloco la mandíbula. ¿Dónde está la acción? ¿Dónde está el conflicto? Es todo tan plano, tan «arty», que resulta irritante.
Lo peor de «Monsters» no es que sea una mala película técnica (no lo es, el sonido está bien, la imagen está bien), sino que es una película totalmente irrelevante. Termina y te quedas igual que estabas, pero con 94 minutos menos de vida y una sensación de pesadez en los párpados. Es un bluff de manual. Te la venden con un tráiler editado para parecer trepidante (el que os he puesto arriba es engañoso, avisados estáis) y luego te entregan un drama lento y silencioso. Me siento estafado. Si quieres ver un drama romántico, hay miles mejores. Si quieres ver ciencia ficción, ponte «District 9», que salió un año antes y le da mil vueltas en cómo tratar el tema de los alienígenas y la segregación con ritmo y garra. «Monsters» se queda en tierra de nadie, en ese limbo de las películas que creen ser más inteligentes de lo que son.
Un paisaje desolador, como mis ganas de seguir viendo la película en el minuto 45.
Para ir cerrando, que no quiero dedicarle más tiempo a escribir sobre ella del que tardé en olvidarla. «Monsters» es el ejemplo perfecto de por qué no siempre hay que fiarse de la etiqueta «cine de culto». A veces, una película es pequeña y desconocida simplemente porque es aburrida. No hay más misterio. Gareth Edwards luego hizo «Godzilla» y «Rogue One», y ahí se nota que con presupuesto y alguien que le controle el ritmo, puede hacer cosas chulas. Pero aquí, con libertad total creativa, se perdió en su propia pretenciosidad. Quiso hacer arte y le salió un salvapantallas de Windows muy caro y muy largo.
En definitiva: huid de ella. No os dejéis engañar por el póster chulo ni por la premisa interesante. Es una trampa. Es lenta, insípida y carente de emoción. Mi 2025 ya ha tenido suficientes decepciones, pero esta se lleva la palma por lo mucho que prometía y lo poquísimo que da. Si valoráis vuestro tiempo libre y queréis manteneros despiertos, poneos cualquier otra cosa.
¿A ti también te pareció un tostón?
Sé que hay gente que defiende esta peli a muerte por su atmósfera. ¿Eres uno de ellos? Explícame en los comentarios qué le ves, porque yo solo vi oscuridad y aburrimiento. ¡Abramos debate!
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