📂 Ficha Técnica
- 🎬 Título: El juego del ascensor (Elevator Game)
- 📅 Año: 2023
- 🎥 Dirección: Rebekah McKendry
- 👥 Reparto: Gino Anania, Verity Marks, Alec Carlos, Nazariy Demkowicz
- 👻 Género: Terror / Sobrenatural / Creepypasta
- ⏱️ Duración: 94 minutos
- 🌍 País: Estados Unidos
“ El adolescente Ryan se une a un grupo de recién graduados que dirigen una serie web dedicada a desacreditar leyendas urbanas. Sin embargo, Ryan tiene un secreto: su hermana desapareció meses antes y él cree que ellos —y un peligroso desafío online llamado ‘El Juego del Ascensor’— son los responsables. ”
Hay tardes de domingo en las que uno no busca descubrir el sentido de la vida, ni maravillarse con la fotografía de un director sueco de nombre impronunciable, ni siquiera sufrir de verdad con un terror elevado al estilo A24. Hay tardes en las que el cuerpo solo te pide algo sencillo, algo que entre fácil, que se digiera rápido y que cumpla la función básica de mantenerte mirando a la pantalla sin exigirte demasiado esfuerzo neuronal. El juego del ascensor es exactamente esa película. Es la hamburguesa de un euro del cine de terror: sabes que no es alta cocina, sabes que los ingredientes no son de primera calidad, pero, maldita sea, te quita el hambre y hasta la disfrutas mientras dura.
Estamos ante una cinta que nace de una fuente inagotable de folclore moderno: las creepypastas. Para quienes no pasaron su adolescencia en foros de Reddit a las tres de la mañana, el «Juego del Ascensor» es una leyenda urbana originada en Corea (y popularizada globalmente en Internet) que asegura que, si realizas una secuencia específica de botones en un ascensor de un edificio de al menos diez pisos, puedes acceder a otra dimensión. Una dimensión donde el cielo es rojo, las luces fallan y, lo más importante, no debes interactuar con la mujer que sube en el quinto piso. La premisa es jugosa, simple y aterradora en su concepto minimalista. La película toma este material base y, con mucha honestidad y pocas pretensiones, construye un relato funcional.
Lo primero que llama la atención es que la película es muy consciente de la época en la que vive. Los protagonistas no son investigadores paranormales victorianos, sino un grupo de creadores de contenido para YouTube. Tienen un canal llamado «Nightmare on 24th Street» (un guiño simpático, aunque obvio) y se dedican a desmitificar leyendas urbanas. Este punto de partida es interesante porque justifica por qué demonios alguien querría hacer algo tan estúpido como invocar a un espíritu en un ascensor: por los likes, por los patrocinadores, por la audiencia. Es una crítica muy suave, casi de fondo, a la cultura del clickbait, pero sirve perfectamente para mover la trama.
La tensión en el espacio cerrado es uno de los pocos recursos que la cinta explota con inteligencia.
Ryan, nuestro protagonista «infiltrado», es el típico chico tímido con una motivación oculta: encontrar a su hermana desaparecida. Aquí entramos en el terreno de los clichés más absolutos. El guion no se esfuerza en reinventar la rueda. Tenemos al líder carismático y algo imbécil del canal, a la técnica sensata, al gracioso del grupo y a la chica escéptica. Son arquetipos con patas, piezas de ajedrez colocadas para ir cayendo una a una o para sufrir las consecuencias de su incredulidad. Y, sinceramente, no me molesta. En este tipo de producciones, a veces se agradece la familiaridad. Sabes quién va a morir, sabes quién va a sobrevivir, y el juego consiste más en ver el «cómo» que el «qué».
Visualmente, la película tiene sus luces y sus sombras, nunca mejor dicho. Hay un esfuerzo notable en la iluminación cuando las cosas empiezan a torcerse. El uso de colores saturados, especialmente esos magentas y azules neón cuando el ascensor empieza a hacer de las suyas, le da un toque muy de cómic, muy «estética streamer», que le sienta bien. No es una película fea, aunque se nota que el presupuesto no daba para grandes alardes. El escenario del edificio de oficinas vacío de noche es un clásico que siempre funciona; esos pasillos largos, idénticos y estériles tienen algo inherentemente inquietante que apela a nuestro miedo a la soledad en espacios públicos.
Hablemos del terror. ¿Da miedo *El juego del ascensor*? Depende de tu umbral. Si eres un veterano del género que desayuna viendo *Martyrs*, esto te parecerá un cuento de Disney. Pero si buscas sobresaltos efectivos, la película tiene un par de momentos bien construidos. Juega mucho con el *jumpscare*, el susto de subida de volumen repentina, que es el recurso fácil, lo reconozco, pero eficaz para mantenerte despierto. Sin embargo, hay algo en la representación de la «Mujer del Quinto Piso» que me resultó genuinamente perturbador. El maquillaje y la actuación física de ese ente tienen un punto de valle inquietante (uncanny valley) que funciona bastante bien.
El ritmo es otro de sus aciertos. Al durar poco más de hora y media, la cinta no pierde mucho tiempo. La introducción de los personajes es rápida, la explicación de las reglas del juego es clara (y repetida para que no te pierdas), y una vez que se meten en el ascensor, la cosa va rodada. No hay grandes valles de aburrimiento, aunque sí hay momentos donde la lógica interna de la película se tambalea. Hay decisiones de los personajes que te harán gritarle a la pantalla: «¿Pero por qué no sales de ahí?», «¿Por qué te separas?». Lo de siempre, vamos. Pero es parte del pacto que firmamos al ver un *slasher* sobrenatural de bajo presupuesto.
El equipo de «Nightmare on 24th Street»: carne de cañón lista para el sacrificio viral.
Me parece interesante reflexionar sobre cómo el cine está adaptando estas leyendas de internet. Hace unos años tuvimos la desastrosa película de *Slenderman*, y comparada con aquella, *El juego del ascensor* es una obra maestra. Se nota que la directora, Rebekah McKendry, tiene cariño por el material y entiende el lenguaje del terror moderno. No intenta elevar la leyenda a una mitología compleja e incomprensible; respeta la simplicidad del ritual: botones, pisos, no mirar, no hablar. Esa fidelidad al «creepypasta» original es algo que los fans del terror online agradecerán enormemente.
Sin embargo, no todo es positivo. La película sufre notablemente en su tramo final. Como suele pasar en estas historias, el misterio es mucho más atractivo que la resolución. Cuando empiezan a explicar el «por qué» de todo, la magia se diluye un poco. Las reglas que parecían férreas al principio empiezan a ser flexibles según le convenga al guion para salvar a tal o cual personaje. Y los efectos digitales (CGI) en el clímax… bueno, digamos que se nota dónde se acabó el dinero. Hay ciertos efectos de distorsión y fantasmas digitales que sacan un poco de la inmersión, pareciendo más un filtro barato de TikTok que una producción cinematográfica seria.
A nivel sonoro, la película cumple sin destacar, aunque tiene sus matices. La banda sonora es la típica mezcla de sintetizadores y golpes de graves para acentuar los sustos, nada memorable que vayas a buscar en Spotify después. Pero lo que sí funciona a las mil maravillas es el diseño de sonido del propio ascensor: los chirridos metálicos, el «ding» de llegada a planta, el zumbido eléctrico. Consiguen convertir una caja metálica cotidiana en una trampa mortal sonora. Esos detalles son los que demuestran que, detrás de la fachada de «película barata», hay gente técnica que sabe hacer su trabajo.
Es curioso cómo este tipo de películas ocupan un lugar necesario en el ecosistema cultural. No podemos estar viendo obras maestras intensas todos los días. A veces necesitamos este «cine de confort» macabro. *El juego del ascensor* es perfecta para ver con amigos, con pizzas y ganas de comentar las estupideces que hacen los protagonistas. No te va a cambiar la vida, no te va a dejar pensando en la muerte durante semanas (como me pasó con *Hereditary*), pero te va a regalar 90 minutos de evasión pura y dura. Y eso, en los tiempos que corren, tiene su valor innegable.
Cuando los efectos son prácticos y el maquillaje toma el control, la película gana enteros.
En conclusión, si vas buscando una joya oculta del terror indie que revolucione el género, sigue buscando, porque aquí no la encontrarás. Pero si lo que quieres es una adaptación digna de una leyenda urbana famosa, con un ritmo ágil y unos cuantos sustos bien colocados, dale una oportunidad sin miedo. Es una película honesta: te ofrece exactamente lo que promete el póster. Ni más, ni menos. Es hábil en su ejecución técnica limitada y sabe jugar sus cartas para no aburrir. A veces, la falta de pretensión es la mejor virtud de una obra.
Así que, la próxima vez que subas a un ascensor y estés solo, quizás te lo pienses dos veces antes de pulsar los botones en un orden aleatorio. O quizás no, y simplemente te rías recordando los clichés de esta película. Sea como sea, *El juego del ascensor* logra su objetivo: entretenernos con nuestros miedos más irracionales a la tecnología cotidiana. No pasará a la historia del cine, pero ha salvado mi tarde de domingo, y con eso me basta.
¿Te atreverías a jugar?
Yo confieso que una vez intenté lo de «Verónica» frente al espejo y salí corriendo antes de terminar. 🕯️👻
¿Sois de los valientes o de los que prefieren ver estas cosas desde la seguridad del sofá como yo? ¡Os leo en comentarios!
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