Ficha Técnica
- Título: Con quién viajas
- Año: 2021
- Dirección: Hugo Martín Cuervo
- Reparto: Salva Reina, Ana Polvorosa, Pol Monen, Andrea Duro
- Género: Comedia / Thriller / Road Movie
- Duración: 87 min
- País: España
Cuatro desconocidos quedan en el centro de Madrid para ir en coche a Murcia, gracias a una aplicación de viajes compartidos. Durante el trayecto, los pasajeros comienzan a desconfiar del conductor, cuyo comportamiento se vuelve cada vez más extraño, generando una tensión incómoda dentro del vehículo.
A veces pienso que el cine español no da para más. Y me duele escribir esto, de verdad que me duele, porque soy el primero que defiende nuestra industria, que compra entradas el fin de semana del estreno y que intenta convencer a sus amigos de que hay vida más allá de las franquicias de Hollywood. Pero luego me topo con películas como Con quién viajas y se me cae el alma a los pies. Es esa sensación frustrante de ver cómo una buena idea, o al menos una premisa contemporánea y juguetona, se convierte en un intento de comedia fácil y perezosa.
Entiendo perfectamente que la industria necesita rodar, que hay que dar trabajo a los actores, a los técnicos y mantener la rueda girando. Pero, ¿a qué precio? Películas como esta, lejos de sumar, restan. Alejan al gran público de una afición necesaria y vital. Cuando alguien paga una entrada o dedica una hora y media de su vida en una plataforma y recibe un producto tan plano e invisible, la próxima vez se lo pensará dos veces antes de darle al play a una producción nacional. Y eso es lo que más rabia me da.
La premisa no era mala sobre el papel: un viaje en BlaBlaCar (o similar), cuatro desconocidos, un espacio cerrado y un conductor raro. Es el caldo de cultivo perfecto para un thriller psicológico o una comedia negra negrísima. Teníamos los ingredientes para un Locke a la española o incluso un El método sobre ruedas. Sin embargo, la ejecución es decepcionante. Lo que debería ser una olla a presión de tensión y diálogos afilados se queda en una sucesión de chistes que no aterrizan y situaciones forzadas que no te crees en ningún momento.
El problema principal es el ritmo y el tono. La película no sabe si quiere ser una comedia costumbrista o un thriller de suspense, y al intentar ser las dos cosas, falla estrepitosamente en ambas. La atmósfera claustrofóbica brilla por su ausencia. En lugar de sentir el agobio de estar atrapado en un coche con un posible psicópata, lo que sientes es el agobio de querer que lleguen ya a Murcia para que se acabe la película. Los silencios incómodos no generan tensión, generan aburrimiento.
Hablemos de los personajes, o mejor dicho, de las caricaturas. Tenemos al «rarito», a la chica superficial, al chico «normal» y a la otra chica que pasaba por allí. Salva Reina hace lo que puede, y sinceramente es el único que parece estar intentando sacar algo de jugo a un guion seco como la mojama. Su interpretación del conductor peculiar tiene destellos de interés, pero el guion no le acompaña. El resto del elenco, actores que he visto brillar en otros trabajos, aquí parecen estar con el piloto automático, recitando frases que nadie diría en la vida real.
Visualmente, la película es correcta, sin más. Pero en una película de «cámara única» o espacio confinado, la dirección debe ser virtuosa para mantener el interés visual. Aquí nos encontramos con planos y contraplanos estándar, una iluminación que parece de serie de televisión de sobremesa y una falta de riesgo total. No hay una propuesta estética que eleve el material. Es cine funcional en el peor sentido de la palabra: cumple con enfocar y encuadrar, pero no transmite nada.
Y luego está el mensaje, si es que lo hay. Se intenta jugar con los prejuicios, con cómo juzgamos a los desconocidos por su apariencia o por un par de frases. Pero la reflexión es tan superficial que se evapora al instante. No hay una crítica real a la sociedad de la desconfianza ni una sátira mordaz sobre las nuevas formas de viajar. Todo se queda en la superficie, en el chascarrillo fácil. Es una oportunidad perdida para hacer radiografía social desde el humor.
Sinceramente, ha sido lo peor de mi arranque de 2025. Quizás mis expectativas eran otras, o quizás es que ya estoy cansado de ver cómo el cine español tropieza una y otra vez en la misma piedra de la comedia inofensiva. Me da la sensación de que es un cine hecho por algoritmo, diseñado para rellenar parrilla pero vacío de alma. Falta garra, falta verdad y falta riesgo.
Al final, Con quién viajas es una película invisible. De esas que ves un domingo por la tarde medio dormido y que el lunes por la mañana ya has olvidado completamente. Y eso, para mí, es peor que una película mala pero valiente. Un cero total no por la calidad técnica, que es estándar, sino por la irrelevancia absoluta. El cine debe provocar algo, aunque sea enfado. Esto solo provoca indiferencia.
No quiero sonar pesimista, porque sé que hay talento de sobra en España. Pero necesitamos exigir más. Necesitamos guiones que no traten al espectador como si fuera tonto, y comedias que se atrevan a ser algo más que una sucesión de clichés. Ojalá la próxima vez que Salva Reina coja el coche, el viaje merezca la pena.
¿Soy yo o el cine español necesita un cambio de rumbo urgente?
Quizás he sido muy duro, o quizás tú también estás harto de estas comedias que prometen mucho y no dan nada. ¿La has visto? ¿Te pareció tan «invisible» como a mí?
Déjame tu opinión en los comentarios, prometo leerlos todos (aunque no esté de acuerdo).
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