Ficha Técnica
- Título original: Prisoners of the Ghostland
- Año: 2021
- Dirección: Sion Sono
- Reparto: Nicolas Cage, Sofia Boutella, Bill Moseley, Nick Cassavetes
- Género: Acción / Thriller / Fantástico / Western post-apocalíptico
- Duración: 103 minutos
- País: Estados Unidos / Japón
En la traicionera frontera de la ciudad de Samurai Town, un ladrón de bancos sin escrúpulos (Nicolas Cage) es liberado de la cárcel por un rico señor de la guerra conocido como The Governor (Bill Moseley). A cambio de su libertad, el prisionero debe aventurarse en un oscuro universo sobrenatural para rescatar a la nieta desaparecida del Gobernador. Pero hay un pequeño detalle: lleva un traje de cuero cargado de explosivos que detonarán si no cumple su misión en cinco días… o si se excita demasiado.
Voy a ser totalmente sincero con vosotros: terminé de ver Prisioneros de Ghostland y me quedé mirando la pantalla en negro durante cinco minutos, intentando procesar si lo que acababa de presenciar era una obra de arte incomprendida o una tomadura de pelo de proporciones bíblicas. Tras pensarlo fríamente, dormir un poco y volver a repasar mentalmente las escenas, la balanza se inclina peligrosamente hacia lo segundo. Estamos ante un caos absoluto que prometía ser la locura definitiva de Nicolas Cage y se queda en un delirio aburrido y sin sentido.
Sobre el papel, la idea sonaba increíble. Sion Sono, el director japonés conocido por su cine extremo, visceral y poético (quien haya visto Love Exposure sabe de lo que hablo), se unía a Nicolas Cage en su etapa más desatada. Nos vendieron esta película como «la más salvaje que Cage ha hecho nunca». Y claro, uno va con las expectativas por las nubes, esperando sangre, gritos, sobreactuación gloriosa y una estética cyberpunk. Lo que nos encontramos, en cambio, es una mezcla indigesta de Mad Max de mercadillo, western teatral y simbolismo japonés que no termina de cuajar por ningún lado.
El problema principal no es que la película sea rara. A mí me encanta lo raro. Me fascina el cine que se arriesga. El problema es que Prisioneros de Ghostland confunde ser excéntrica con ser interesante. La trama es una excusa barata: un héroe (Cage) tiene que rescatar a una chica (Sofia Boutella) en un mundo post-apocalíptico llamado «Ghostland». Hasta ahí, todo correcto. Pero la ejecución es tan confusa y el ritmo tan irregular que llega un momento en el que dejas de intentar entender la lógica del mundo y simplemente rezas para que pase algo emocionante. Y lamentablemente, pasan muy pocas cosas que realmente enganchen.
Hablemos del elefante en la habitación: Nicolas Cage. Todos sabemos que Cage es un género en sí mismo. Cuando está bien dirigido, es un genio; cuando se deja llevar por el «Cage Rage», es un meme con patas. Aquí, Cage parece estar tan perdido como nosotros. Sí, grita. Sí, pone caras imposibles. Sí, lleva un traje con bombas pegadas a los testículos (literalmente). Pero su actuación se siente cansada, como si estuviera cumpliendo un trámite para pagar otra deuda más. Hay un momento concreto donde grita la palabra «¡TESTÍCULO!» con toda la fuerza de sus pulmones, y aunque debería ser un momento cumbre de humor absurdo, se siente triste. Es como ver a un mago repetir su viejo truco una y otra vez ante un público que ya no se sorprende.
Visualmente, la película tiene sus luces y sus sombras. Hay que reconocer que el diseño de producción es atrevido. Samurai Town, con su mezcla de arquitectura japonesa tradicional y neones occidentales, tiene un aire visual potente. El uso del color es saturado y agresivo, creando postales que quedarían genial en un fondo de pantalla, pero que no sostienen una narrativa de casi dos horas. Sion Sono intenta crear una atmósfera onírica, casi teatral, donde los personajes se mueven como títeres en un escenario, pero el bajo presupuesto se nota demasiado en los momentos clave, haciendo que lo que debería ser épico parezca una función de fin de curso con disfraces caros.
Y luego está «Ghostland», ese páramo al que envían al protagonista. Se supone que es un lugar donde el tiempo se ha detenido tras un desastre nuclear, lleno de fantasmas y marginados que intentan detener las agujas de un reloj gigante. La metáfora sobre el tiempo, Hiroshima y Fukushima está ahí, lanzada a la cara del espectador sin ninguna sutileza. Sion Sono quiere hablar del trauma nuclear de Japón, y eso es loable, pero lo entierra bajo tantas capas de basura estética y diálogos incomprensibles que el mensaje pierde toda su fuerza emocional. Los «fantasmas» no dan miedo, dan pena, y los villanos carecen de carisma real más allá de su vestuario estrafalario.
Sofia Boutella hace lo que puede con el poco material que le dan. Es una actriz física, con una presencia magnética, pero su personaje es poco más que un objeto a rescatar que de vez en cuando da alguna patada. Es frustrante ver a actores con talento atrapados en un guion que parece escrito en una servilleta durante una noche de fiebre. No hay química entre los personajes, no hay desarrollo, y por lo tanto, no hay tensión. Cuando las bombas del traje de Cage empiezan a pitar, realmente te da igual si explotan o no. De hecho, parte de ti desea que exploten para que la película termine antes.
El ritmo es otro de los grandes enemigos de esta cinta. Para ser una película de acción y fantasía, se hace eterna. Hay escenas de gente caminando, gente gritando coros ininteligibles y planos estáticos que se alargan hasta la extenuación. No es un ritmo contemplativo de cine de autor, es un ritmo de «no tenemos suficiente metraje para llegar a la hora y media, así que alarga esa toma». La acción, cuando llega, es caótica y está mal editada, abusando de cortes rápidos que impiden disfrutar de la coreografía (si es que la había).
En resumen, Prisioneros de Ghostland es una oportunidad perdida. Podría haber sido una joya del cine de culto, una mezcla explosiva de Oriente y Occidente, una locura divertidísima. Pero se queda en un ejercicio de estilo vacío, pretencioso y, lo que es peor, aburrido. Es una película que se cree mucho más lista y gamberra de lo que realmente es. Si eres un completista acérrimo de Nicolas Cage y necesitas ver absolutamente todo lo que hace, adelante, bajo tu propia responsabilidad. Pero si buscas entretenimiento, coherencia o simplemente una buena película de acción bizarra, aquí no la vas a encontrar.
Me duele decirlo porque quería que me gustara. Quería defender esta rareza. Pero al final, la sensación que te queda es la de haber perdido el tiempo en un sueño febril del que te alegras de despertar. Nick, amigo, te queremos, pero por favor, empieza a leer los guiones antes de firmar. O al menos, asegúrate de que el traje explosivo tenga un detonador real para acabar con nuestro sufrimiento antes.
¿Tú también has sobrevivido a Ghostland?
Me muero de curiosidad. ¿Soy yo el único que piensa que esto no hay por dónde cogerlo o ves algo de genialidad en este caos? ¿Es la peor peli de Nicolas Cage o ese puesto sigue siendo de The Wicker Man?
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