Póster Oficial Mi Año en Oxford

Ficha Técnica

  • Título Original: My Oxford Year
  • Año: 2025
  • Género: Drama Romántico / Young Adult
  • Dirección: Iain Morris
  • Reparto Principal: Sofia Carson, Corey Mylchreest, Hugh Bonneville.
  • Plataforma: Netflix

¿De qué va esto?

«Cuando la ambiciosa Ella (Sofia Carson) consigue la beca Rhodes de sus sueños para estudiar en Oxford, su vida está perfectamente planificada: un año de estudios intensos y luego regresar a Washington para trabajar en una campaña presidencial. Pero sus planes chocan de frente con Jamie (Corey Mylchreest), un profesor auxiliar brillante pero arrogante con un secreto devastador que cambiará el curso de sus vidas para siempre. Entre las agujas de ensueño de la universidad y los pubs británicos, Ella deberá elegir entre su carrera política soñada y un amor que tiene fecha de caducidad.»
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Oxford, lágrimas y la fórmula que nunca falla

A ver, seamos sinceros desde el principio. No me he sentado a ver Mi año en Oxford esperando encontrar la próxima obra maestra del cine neorrealista ni un guion que desafíe las leyes de la narrativa moderna. No. Me he sentado en el sofá un sábado de enero, con una manta de esas que pesan dos kilos y una taza de té ardiendo, buscando exactamente lo que Sofia Carson y Corey Mylchreest me han dado: sufrir bonito. Porque sí, amigos, estamos en 2026 y seguimos consumiendo estas historias como si fuera la primera vez, aunque sepamos exactamente cómo va a terminar todo desde el minuto cinco. Y os digo una cosa: no pasa absolutamente nada por admitirlo.

Sofia Carson, que se ha coronado definitivamente como la It Girl de 2025 (y lo que llevamos de 2026), vuelve a hacer lo que mejor se le da: ser la chica americana perfeccionista, inmaculada y con un armario que ninguna beca de estudiante podría pagar en la vida real. Su interpretación de Ella es sólida dentro de los márgenes que permite este género. Tiene esa capacidad de llorar con una sola lágrima perfecta cayendo por la mejilla izquierda sin que se le corra el rímel, una habilidad que yo, como experto amateur en dramas de sofá, valoro muchísimo. Representa esa ambición estadounidense que choca frontalmente con la flema británica, un tropo tan viejo como el propio cine, pero que aquí se siente extrañamente reconfortante.

Escena romántica en Oxford

La química visual funciona, aunque el guion no ayude demasiado.

Y luego está él. Corey Mylchreest. Si alguien tenía dudas de si podría sostener un papel de galán torturado después de su éxito en el universo Bridgerton, aquí se disipan. Hace de «guaperas en apuros» de manual. Es ese tipo de personaje académico, un poco arrogante al principio, que recita poesía y te lleva a pasear por edificios centenarios mientras esconde un secreto trágico. La película juega la carta del «chico malo/triste que solo necesita amor» y, maldita sea, caemos en la trampa. La química entre ambos no es explosiva, no es de esas que traspasan la pantalla y te queman las pestañas, pero es funcional. Es una química de diseño, bonita de ver, como un escaparate de Navidad bien montado.

Hablemos del verdadero tercer protagonista de la cinta: Oxford. La dirección de fotografía se ha encargado de que cada piedra, cada biblioteca y cada pub parezca sacado de un folleto turístico de lujo. Es el «Dark Academia» llevado al mainstream de Netflix. Hay una belleza nostálgica en cómo retratan el invierno inglés, esa humedad que casi puedes sentir y que justifica el uso excesivo de abrigos de lana maravillosos. Visualmente, la película es un caramelo. Te entran ganas de dejarlo todo, matricularte en literatura inglesa y pasear en bicicleta bajo la lluvia, aunque en la vida real eso signifique llegar empapado y con frío a clase. Aquí, hasta la hipotermia parece glamurosa.

Sofia Carson en Oxford

El vestuario de Sofia Carson: poco realista para una estudiante, perfecto para la película.

Pero vamos a lo que duele, o a lo que debería doler. La trama. La historia está más manida que la receta del pan. Chica ambiciosa con plan de vida rígido conoce a chico despreocupado (por razones de peso) que le enseña a vivir el momento. El eje Estados Unidos – Reino Unido siempre presente en estos tejemanejes amorosos funciona como un reloj suizo. ¿Es original? Para nada. ¿Nos importa? Tampoco. Es un drama romántico lacrimógeno que no busca reinventar la rueda, sino hacerla girar suavemente sobre nuestros corazones sensibles. Hay momentos en los que el guion fuerza tanto la lágrima que casi te sientes manipulado, como si el director te estuviera pellizcando el brazo para que llores. Y sin embargo, cuando llega el clímax emocional, ahí estás, buscando un pañuelo.

Lo que sí me chirría un poco, desde mi humilde opinión de espectador que ha visto demasiadas películas de este tipo, es la falta de profundidad en los personajes secundarios. Parecen meros satélites que orbitan alrededor de la pareja principal para soltar la frase graciosa o el consejo sabio en el momento justo, y luego desaparecen. Oxford está lleno de gente interesante, pero aquí todo se reduce al drama de los dos protagonistas. Es una oportunidad perdida para darle más color y textura a la historia, pero entiendo que en 100 minutos no da tiempo a todo si queremos recrearnos en planos lentos de miradas intensas.

Corey Mylchreest personaje

Corey Mylchreest dominando el arte de la mirada intensa y torturada.

En definitiva, Mi año en Oxford es un producto de su tiempo. Es cine «confort food». Sabes que no es nutritivo, sabes que es pura azúcar y carbohidratos emocionales, pero en una tarde fría de sábado, es justo lo que el cuerpo te pide. No nos lleva a ningún lado nuevo, no nos descubre verdades universales, pero nos permite escapar durante un rato a un mundo donde los problemas, por muy trágicos que sean, tienen una iluminación perfecta y una banda sonora indie-pop que encaja como un guante.

Le doy un 5 raspado (sobre 10) siendo crítico, o un «aprobado alto» en la escala del disfrute culpable. Es una película «sin más», una más para el catálogo, pero se deja disfrutar y, si te pilla con la guardia baja, se deja llorar. Y a veces, solo a veces, eso es todo lo que necesitamos para cerrar la semana.

Valoración CP Cine

★★½☆☆

(5/10 – Pasable, ideal para tarde de lluvia)

🗣️ Ahora te toca a ti:

¿Eres de los que disfruta sufriendo con estos dramas románticos o prefieres que no jueguen con tus sentimientos? ¿Crees que Corey y Sofia tienen química o es puro marketing?

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