Categoría: Cine Página 3 de 5

OBEDECE Y CONSUME: La sátira política detrás de los aliens de Están Vivos

Poster Están Vivos John Carpenter

Ficha Técnica

  • Título original: They Live
  • Año: 1988
  • Dirección: John Carpenter
  • Reparto: Roddy Piper, Keith David, Meg Foster
  • Género: Ciencia Ficción / Terror / Sátira
Valoración del «Experto Amateur»: ★★★★☆ (3.5/5)
Nota numérica: 6/10
«Un trabajador nómada encuentra unas gafas de sol que le permiten ver el mundo tal y como es. Al ponérselas, descubre que las vallas publicitarias y los medios de comunicación esconden mensajes subliminales de obediencia y consumo, y que la clase dirigente está compuesta por alienígenas de aspecto cadavérico que pretenden dominar a la humanidad.»
[youtube https://www.youtube.com/watch?v=ampNU-oYGZQ?si=KB23iZwx2353OOIB]

Gafas de sol, alienígenas y la cruda realidad

Jamás pensé que una película de este calibre, con estos efectos especiales tan desfasados, me haría reír tanto 37 años después. Pero así es el cine de John Carpenter: una delicatessen, un café para muy cafeteros del género sci-fi que, si entras en su juego, te regala una experiencia inolvidable. Están Vivos (o They Live para los puristas) es esa joya de 1988 que ha envejecido de una forma extraña: visualmente es hija de su tiempo, pero temáticamente parece que se escribió ayer por la tarde mirando Twitter (o X, o como se llame ahora).

No soy ningún crítico de la academia, solo un tipo que consume cine como si se fuera a acabar el mundo, y desde mi humilde sofá de «experto amateur», tengo que decir que esta película es una genialidad disfrazada de serie B. La premisa es tan absurda como brillante: un obrero de la construcción, interpretado por el inmenso (literalmente) Roddy Piper, encuentra una caja de gafas de sol en una iglesia abandonada. Hasta ahí, todo normal en el universo de lo raro. Pero cuando se pone las gafas, el mundo cambia. El color desaparece y la verdad se revela en blanco y negro.

Escena Están Vivos visión gafas
Cuando te pones las gafas y ves que tu revista favorita solo quiere que obedezcas.

Aquí es donde entra el concepto de la «Pseudo-Matrix» ochentera. Mucho antes de que Keanu Reeves esquivara balas en cámara lenta, Carpenter ya nos estaba diciendo que la realidad no es lo que parece. Sin ordenadores cuánticos ni trajes de cuero ajustados, Están Vivos nos planta una invasión alienígena silenciosa. No vienen con naves gigantes destruyendo la Casa Blanca; vienen con trajes caros, relojes de oro y puestos directivos. Los aliens han invadido la Tierra a través del capitalismo salvaje. Al mirar a través de las lentes, los carteles de publicidad ya no venden ordenadores o vacaciones, sino que gritan órdenes directas: «OBEDECE», «CONSUME», «CÁSATE Y REPRODÚCETE», «NO PIESES». Es una crítica social tan directa y sin sutilezas que resulta refrescante en estos tiempos donde todo el cine intenta ser políticamente correcto o excesivamente complejo.

Lo que hace que esta película sea una experiencia tan divertida es su honestidad. Sabe que es una película de acción barata y lo abraza con fuerza. Los efectos especiales de los alienígenas, con esas caras de calavera azulada y ojos saltones, hoy en día parecen máscaras de Halloween compradas en un bazar de todo a cien. Pero, ¿sabes qué? Da igual. De hecho, eso le añade encanto. No necesitas CGI de millones de dólares para entender que esos tipos son los malos. Su fealdad exterior es solo un reflejo de su corrupción interior. Y ver a Roddy Piper, que recordemos era luchador de wrestling profesional y no actor de método, pasearse con una escopeta y gafas de sol soltando frases lapidarias, es un placer culpable.

Alienígenas en Están Vivos
Roddy Piper listo para mascar chicle y patear traseros… y se le acabó el chicle.

Hablemos de la dupla protagonista, porque esto es oro puro. Roddy Piper (Nada) y Keith David (Frank) tienen una química brutal. Son dos currelas intentando sobrevivir en un sistema que los aplasta, y su relación pasa de la desconfianza a la hermandad a base de puñetazos. Y cuando digo puñetazos, me refiero a *esa* escena. Hay una pelea en un callejón que dura una eternidad (creo que son más de 5 minutos de reloj) solo porque uno quiere que el otro se ponga las malditas gafas de sol. Es absurda, es excesiva, es agotadora de ver, y es absolutamente genial. Es Carpenter diciendo: «Me da igual el ritmo narrativo, quiero ver a estos dos moles dándose de tortas hasta que no puedan más». Es testosterona ochentera en su máxima expresión.

La trama te lleva fácil hasta el final. No hay giros de guion incomprensibles ni tramas secundarias que no llevan a nada. Es lineal: descubre el pastel, busca aliados, consigue armas, intenta salvar el mundo. A veces, como espectador saturado de tramas enrevesadas tipo Nolan, se agradece una historia que va de A a B sin pedirte que tomes apuntes. Te sientas, te ríes, te sorprendes con la crítica mordaz al yuppismo de la era Reagan y disfrutas del viaje.

Por supuesto, no es una obra de arte al nivel de El Padrino, ni lo pretende. Tiene fallos de ritmo, actuaciones que rozan la parodia y agujeros de guion por los que cabría una nave espacial. Pero como curiosidad, recomiendo verla encarecidamente. Es, que ya merece. Es historia del cine de culto. Es el origen de memes, de logotipos de marcas de ropa urbana (como OBEY) y de una forma de entender la ciencia ficción como vehículo de protesta política.

Roddy Piper Están Vivos
Los villanos: feos, corporativos y directos al grano.

En conclusión, Están Vivos es una película necesaria. Nos recuerda que a veces hay que ponerse unas gafas diferentes para ver la realidad que nos rodea, aunque lo que veamos no nos guste. Y nos enseña que, si te quedas sin chicle, siempre puedes empezar a patear traseros. Si te gusta el cine imperfecto, con alma, con mensaje y con ganas de divertir sin pretensiones, esta es tu película. Dale una oportunidad, aunque solo sea por ver a los aliens tomando café mientras planean la dominación mundial a través de la televisión por cable.

¿Y tú qué opinas?

«Si tuvieras esas gafas de sol ahora mismo y salieras a la calle en tu ciudad… ¿Qué mensaje subliminal crees que verías más a menudo?»

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Kaley Cuoco como asesina en «Juego de Roles»: Lo mejor de una película mediocre

Póster oficial de Juego de Roles (Role Play)

Juego de Roles (Role Play)

Otra vez la misma historia de «mi pareja es espía», pero con Kaley Cuoco.

Ficha Técnica Amateur

  • Título original: Role Play (2024)
  • Dirección: Thomas Vincent
  • Reparto principal: Kaley Cuoco, David Oyelowo, Bill Nighy
  • Género: Acción, Comedia, Thriller… lo típico.
  • Dónde verla: Prime Video

La nota de CP Cine:

★★½☆☆

(5 sobre 10 – Pasable, no te duermes)

«Emma y Dave disfrutan de una vida tranquila y aparentemente normal en los suburbios de Nueva Jersey. Tienen un matrimonio estable, dos hijos y una rutina cómoda. Sin embargo, Emma esconde un secreto explosivo: en realidad es una asesina a sueldo de élite internacional. Cuando deciden avivar la llama de su matrimonio con un pequeño juego de roles en un hotel, el pasado de Emma la alcanza, poniendo su vida y la de su desprevenido esposo patas arriba.»
[youtube https://www.youtube.com/watch?v=htBWvf8gEBE?si=Nfn6Ru20n-58dx1Z]

Más de lo mismo, pero con encanto televisivo

A ver, cómo os lo digo sin sonar demasiado vinagre. Hace muy poco hablé por aquí de esa película de Cameron Diaz y Jamie Foxx, «Vuelta a la acción», y comentaba que era la típica película de Netflix hecha con algoritmo. Pues bien, Prime Video ha dicho «sujétame el cubata» y nos ha traído «Juego de Roles». Y amigos, es exactamente la misma premisa, el mismo esquema y casi el mismo resultado. Parece que en Hollywood hay una fotocopiadora gigante que solo sabe escupir guiones sobre familias suburbanas donde uno de los miembros es un súper asesino retirado de la CIA, el FBI o la T.I.A.

La historia ya os la sabéis de memoria antes de darle al play: pareja aburrida de la rutina, deciden hacer algo «loco» para reavivar la llama (en este caso, un juego de roles en un bar de hotel, de ahí el título), y pum, resulta que ella es una máquina de matar y el pasado vuelve para un «último trabajo» o simplemente para intentar liquidarlos. Y ahí tenemos al marido, con cara de no entender nada, siendo arrastrado por tiroteos y persecuciones. Es una fórmula tan gastada que ya ni siquiera sorprende cuando ocurre el giro inicial.

Kaley Cuoco y David Oyelowo como la pareja protagonista
Kaley Cuoco y David Oyelowo como la pareja protagonista

Entonces, si es «la misma mierda» (perdón por mi francés, pero ya sabéis que yo hablo claro), ¿qué es lo que la salva de la quema absoluta? ¿Por qué le doy un aprobado raspado? Pues sinceramente, por una razón muy sencilla que me sorprendió gratamente: los protagonistas. Kaley Cuoco (nuestra querida Penny de The Big Bang Theory) y David Oyelowo tienen una química extrañamente funcional. Y lo más importante, y esto es algo que valoro mucho últimamente: parecen padres de verdad.

Estamos acostumbrados a ver a héroes de acción en sus cincuenta o sesenta años, pasadísimos de bótox, con caras inexpresivas y cuerpos que no cuadran con la realidad, intentando hacernos creer que son padres jóvenes y dinámicos. Aquí no. Kaley y David tienen un aspecto natural, parecen esa pareja que te encuentras en la reunión del AMPA del colegio. Eso le da un puntito de credibilidad a la relación, aunque la trama sea un disparate. Te crees que se quieren y que están agobiados por la hipoteca y los niños, antes de que empiecen a volar las balas.

Kaley Cuoco en una escena de tensión
Los Ñus, los Ñus

Hablando de Kaley Cuoco, soy fan desde el primer frame que vi de ella en Big Bang. Tiene un carisma natural para la comedia que aquí intenta explotar, aunque el guion no le ayuda mucho. Se nota que se esfuerza en las escenas de acción, y aunque no va a ganar un Oscar por esto, sostiene la película sobre sus hombros. Es ella la que hace que no quites la película a los veinte minutos. Su transición de «mamá de los suburbios» a «John Wick con mechas» es un poco abrupta, pero eh, hemos venido a jugar.

El problema principal de «Juego de Roles» es que no termina de decidir qué quiere ser. Como comedia, los chistes son bastante flojos y predecibles. Como película de acción, las coreografías son estándar, de esas que has visto mil veces mejor ejecutadas en otras cintas. No hay ninguna «set piece» memorable de la que vayas a hablar al día siguiente. Todo es… correcto. Mediocremente correcto. Incluso aparece el gran Bill Nighy, un actorazo que siempre es un placer ver, pero aquí está totalmente desaprovechado en un papel de villano genérico que parece escrito en una servilleta durante un almuerzo rápido.

El marido, David Oyelowo, en medio de la acción sin entender nada
Kaley Cuoco en una escena de tensión

En resumen, «Juego de Roles» es la definición perfecta de «película de plataforma de streaming para un domingo por la tarde con lluvia». Ambas, esta y la de Cameron Diaz, son malas, o para ser más suave, pasables. Son comida rápida cinematográfica. La consumes, te entretiene lo justo mientras dura, y en cuanto aparecen los créditos finales, ya la estás olvidando. Le doy un 5 sobre 10 porque, sinceramente, no me dormí (cosa que me pasa a menudo con estos refritos) y porque el carisma de Kaley Cuoco salva los muebles. Si no tienes absolutamente nada mejor que ver, dale al play. Si tienes pendiente alguna serie buena de verdad, ni te molestes.

🎬 La pregunta del experto amateur 🎬

¿Vosotros también estáis hartos de este subgénero de «pareja aburrida que resulta ser espía», o creéis que todavía se puede sacar algo bueno de ahí? ¡Os leo en los comentarios!

Por qué no veré Happy Gilmore 2: Revisión de la original de 1996

Poster Terminagolf Happy Gilmore

Ficha Técnica

  • Título Original: Happy Gilmore
  • Año: 1996
  • Director: Dennis Dugan
  • Reparto: Adam Sandler, Christopher McDonald, Julie Bowen, Carl Weathers
  • Género: Comedia / Deporte
  • Duración: 92 minutos

Mi Puntuación: Truñamen

★☆☆☆☆

(1 de 5 estrellas – Un 4 «pelao»)

¿De qué va esto?

«Happy Gilmore (Adam Sandler) es un fanático jugador de hockey y, ahora, el único capaz de recuperar la casa de su abuela con tal de que no sea subastada. Debido a su falta de talento para el hockey, un buen día decide dedicarse al golf y aprovechar su potente swing. A pesar de su extraño temperamento y sus modales poco convencionales, pronto se convierte en un héroe para los medios de comunicación.»

Tráiler / Clip

Crítica: El paso del tiempo no perdona (ni siquiera a Sandler)

Normalmente me gustan las películas de Adam Sandler. Lo digo sin ironía y sin esconderme. Soy de esos que pueden disfrutar de una tarde tonta con Niños Grandes o reírme con las tonterías absurdas que suele montar con sus amigos. Pero tengo la sensación de que Adam Sandler está envejeciendo mal… o quizás el que se está haciendo mayor soy yo y mi paciencia ya no es la que era. Sabiendo de antemano que sus películas no son precisamente un alarde de guion ni buscan ganar un Oscar a la mejor fotografía, uno entra al juego esperando al menos entretenimiento, desconexión y un par de carcajadas limpias. Sin embargo, revisitar Terminagolf (Happy Gilmore) ha sido una experiencia dolorosa, como encontrarte con un ex del instituto y darte cuenta de que no tenéis absolutamente nada de qué hablar.

Esta ha sido, y perdonadme la expresión técnica de experto amateur, un truñamen de categoría. La vi este pasado verano, impulsado por esa curiosidad morbosa que nos entra cuando anuncian una secuela tardía. Sí, han estrenado la segunda parte (o la van a estrenar) después de casi 30 años (sí, 1996 queda lejísimos), y yo, en mi infinita inocencia, pensé que sería buena idea refrescar la memoria. Grave error. La premisa es tan absurda como recordaba: un jugador de hockey frustrado que descubre que puede golpear una pelota de golf más fuerte que nadie y decide entrar al circuito profesional para salvar la casa de su abuela. Sobre el papel, es la clásica comedia de «pez fuera del agua» que tanto funcionaba en los 90. En la pantalla, hoy en día, se siente como una sucesión de gritos y chistes físicos que no terminan de aterrizar.

Adam Sandler jugando al golf

El swing de hockey en un campo de golf: la única broma recurrente que funciona a medias.

Lo que más me duele es que no puedo conectar con el personaje principal. Happy Gilmore es un tipo iracundo, violento y bastante desagradable. Se supone que debemos animarle porque quiere ayudar a su abuela, pero se pasa la película agrediendo a gente, rompiendo cosas y gritando a la pantalla. En los 90, este arquetipo de «hombre-niño enfadado» era la marca de la casa de Sandler (y funcionaba en Billy Madison), pero visto con ojos de 2025/2026, resulta agotador. No hay un viaje real, no hay una evolución cómica inteligente. Es simplemente ruido. Y ojo, que entiendo el slapstick y la comedia física, me encanta cuando se hace bien, pero aquí se siente perezoso, como si confiaran en que ver a alguien caerse o pegarse es suficiente para sostener 90 minutos de metraje.

No creo que pueda llegar a ver la segunda parte que han sacado en Netflix. De verdad, mi intención era hacer el maratón completo, ver la original y luego la nueva para comparar. Pero después de sufrir con esta, se me han quitado las ganas de vivir. Si termino viendo la secuela, será única y exclusivamente por mi TOC. Tengo esa necesidad patológica de «completar» cosas, de cerrar círculos, de ver todas las películas de una saga aunque sepa que me van a doler. Es la maldición del completista. Pero si me preguntáis ahora mismo, la pereza gana por goleada al fanatismo. Es triste reconocer que una película que probablemente me hubiera hecho gracia con 12 años, ahora me parece insoportable.

Shooter McGavin villano

Shooter McGavin, lo único salvable de la quema.

Hay que hablar, eso sí, de Christopher McDonald como Shooter McGavin. Si le doy un 4 «pelao» a la película y no un cero absoluto, es prácticamente gracias a él. Hace de villano engreído, clasista y odioso con una naturalidad pasmosa. Es el contrapunto perfecto al caos de Sandler y, sinceramente, cada vez que sale en pantalla la película mejora un poquito. Sus gestos, su forma de disparar con los dedos («Shooter!»), su arrogancia… es un villano de comedia de manual. Pero ni siquiera él puede salvar un barco que hace aguas por culpa de un guion que parece escrito en una servilleta durante una borrachera. También está por ahí Julie Bowen (la de Modern Family) haciendo lo que puede con un papel de «interés romántico» que está ahí porque tenía que haber una chica, sin más profundidad ni lógica.

La escena de Bob Barker. Vale, lo reconozco, la pelea con Bob Barker sigue teniendo su punto. Es icónica por una razón. Ver a un presentador de televisión octogenario (en aquel entonces) dándole una paliza a Adam Sandler es un momento de cultura pop que transciende la calidad de la película. Pero una escena de 3 minutos no justifica una hora y media de bostezos. El resto de cameos y secundarios se sienten forzados o simplemente no tienen gracia. Carl Weathers (Apollo Creed en Rocky) hace de entrenador con una mano de madera… y el chiste de la mano se estira tanto que se rompe a los diez minutos. Es el problema general de la cinta: tienen una idea graciosa y la repiten hasta la saciedad pensando que la repetición es comedia.

Escena de golf

El «lugar feliz» de Happy Gilmore… el nuestro está en los créditos finales.

En conclusión, Terminagolf es una reliquia de una época donde el humor de Sandler estaba en pañales, buscando su identidad a base de gritos y golpes. Ha envejecido mal, muy mal. Visualmente es plana, narrativamente es torpe y cómicamente es deficiente para los estándares actuales (y mira que el listón de la comedia actual a veces está bajo). Le doy un 1 de 5 estrellas siendo generoso, un 4/10 en filmaffinity si me apuras mucho. Si tenéis nostalgia, dejadla tranquila en el cajón de los recuerdos. No la abráis. No cometáis mi error. Quedaos con el recuerdo difuso de que era divertida, porque la realidad es un «truñamen» que cuesta digerir. Ahora me toca pelear con mi cerebro para decidir si veo la segunda parte o si me quiero lo suficiente a mí mismo como para pasar página.

«¿Sois de los que veis las secuelas por pura obligación moral o sois capaces de abandonar una saga a tiempo?»

Déjame tu opinión en los comentarios (y dime si la 2 merece la pena, por favor).

¿Es Mamá te quiere el mejor thriller sobre el Síndrome de Münchhausen?

Póster oficial de Mamá te quiere (Run)

Ficha Técnica Amateur

  • Título original: Run
  • Año: 2020
  • Dirección: Aneesh Chaganty
  • Reparto TOP: Sarah Paulson, Kiera Allen
  • Género: Thriller psicológico, Terror, «Madres intensitas»
  • Duración: 90 minutos (se pasan volando)

(3 de 5 estrellas – «Buen café para empezar el año»)

«Dicen que no hay nada como el amor de una madre, pero Chloe (Kiera Allen) empieza a sospechar que el de la suya, Diane (Sarah Paulson), no es normal. Diane ha criado a su hija completamente aislada, controlando cada uno de sus movimientos, pero Chloe pronto empezará a descubrir los oscuros secretos que guarda su madre.»
[youtube https://www.youtube.com/watch?v=grbtoBZORIo?si=8FYASgwMePCmUkTO]

La Opinión de CP Cine: Amor de madre… tóxico

¡Feliz 2026, compañeros de sofá y manta! Esta ha sido mi primera película vista este año y la verdad es que, para empezar la temporada cinéfila, no he quedado nada decepcionado. A veces uno empieza el año con expectativas demasiado altas y se pega el batacazo, pero otras veces buscas simplemente un entretenimiento sólido, algo que te mantenga pegado a la pantalla sin pedirle que te cambie la vida. Y eso es exactamente lo que me ha dado «Mamá te quiere» (o «Run», como se la conoce en su título original más escueto).

Vamos a quitar el elefante de la habitación desde el principio: el tema del Síndrome de Münchhausen por poderes. Sí, lo sé, y vosotros lo sabéis. Está más trillado en el cine de thriller y terror que el camino a la cocina. Hemos visto «Misery», hemos visto series recientes sobre casos reales, y parece que el subgénero de «cuidadora loca que en realidad te está enfermando» no tiene fin. Cuando leí la premisa, pensé: «Uf, otra vez lo mismo». Pero aquí viene el giro: a veces no importa tanto *qué* te cuentan, sino *cómo* te lo cuentan y, sobre todo, *quién* te lo cuenta.

Escena de tensión en Mamá te quiere

La tensión se palpa en cada interacción entre madre e hija.

Y el «quién» aquí es la clave absoluta de que la película funcione. Hablo, por supuesto, de la presencia desgarradora de Sarah Paulson. Os digo una cosa como «experto amateur» que ha visto mucha televisión: Paulson tiene un don para interpretar a mujeres al borde del abismo, con una intensidad que te pone los pelos de punta. Aquí, como madre ida, es una auténtica delicia para el espectador. Pasa de la dulzura maternal más empalagosa a una mirada fría y calculadora en milésimas de segundo. Es esa clase de actuación que sostiene toda la estructura de la película; si pones a una actriz mediocre en este papel, la película se cae a pedazos en diez minutos.

Pero no sería justo darle todo el crédito solo a la «madre». La película funciona como un duelo actoral, y la réplica la da fantásticamente Kiera Allen en el papel de la hija, Chloe. Me parece muy importante destacar que Allen es usuaria de silla de ruedas en la vida real, lo que aporta una capa de autenticidad física a su interpretación que se nota muchísimo en pantalla. No es una actriz fingiendo limitaciones; es alguien que entiende la fisicalidad de su personaje. Su lucha por la supervivencia, estando limitada físicamente en una casa que se convierte en una ratonera, es angustiosa de ver.

Kiera Allen como Chloe en Run

Kiera Allen aporta una autenticidad brutal al papel de la hija atrapada.

En cuanto al ritmo, la película es rápida y eficaz en su propósito. No se anda con rodeos. Es un thriller de 90 minutos, una duración que agradezco enormemente en esta era de películas de tres horas infladas. El director, Aneesh Chaganty (que ya me sorprendió mucho con «Searching»), sabe cómo manejar los espacios cerrados. La casa se siente claustrofóbica, casi como un tercer personaje que respira y vigila. Pone en jaque desde el minuto uno la tensión del que está al otro lado de la pantalla. Sabes que algo va mal desde la primera escena, y la película se dedica a apretar las tuercas poco a poco hasta que te falta el aire.

Es cierto que el guion no reinventa la rueda. Hay momentos en los que tienes que suspender un poco la incredulidad (¿cómo es posible que nadie sospeche nada en tantos años?), pero como buen consumidor de thrillers, estoy dispuesto a perdonar esos deslices si el viaje es entretenido. Y «Mamá te quiere» es, ante todo, muy entretenida. Es de esas películas para ver con un bol de palomitas y gritarle a la pantalla: «¡No entres ahí!» o «¡Corre, corre!».

El enfrentamiento psicológico en la película

El duelo interpretativo es el verdadero motor de la cinta.

Sobre el final, sin hacer spoilers graves, diré que tiene una resolución rápida. Quizás no sea la más efectiva desde un punto de vista puramente narrativo, ni tampoco la más esperada (tiene un puntito de justicia poética un tanto retorcido), pero sí que es resultona. Te deja con esa sensación de «vale, esto ha cerrado el ciclo de locura». No te cambiará la vida, pero cumple su función de cerrar la historia con un lazo, aunque sea un lazo hecho de alambre de espino.

En resumen, para ser el primer visionado de 2026, «Mamá te quiere» es como un buen café de máquina un lunes por la mañana. Es básico, sabes a lo que sabe, pero cumple su función de despertarte y ponerte en marcha. Es un thriller competente elevado por dos actrices en estado de gracia. Si te gusta sufrir un poquito en el sofá y ver a Sarah Paulson haciendo de las suyas, es una apuesta segura. Le doy un 6 sólido de 10, esas 3 estrellas sobre 5 que significan «Me ha gustado, la recomendaría para una tarde de domingo, pero no entrará en mi top histórico».

🗣️ La pregunta de CP Cine

¿Cuál es vuestra película favorita sobre relaciones tóxicas entre padres e hijos? ¿Sois del equipo «Misery» o tenéis alguna joya oculta?

¡Os leo en los comentarios! 👇

Cocina, Italia y Vejez Digna: Los ingredientes secretos de la película Nonnas

Póster oficial de la película Nonnas

Ficha Técnica Amateur

  • Título: Nonnas
  • Año: (Reciente)
  • Género: Comedia / Drama reconfortante
  • Reparto destacado: Vince Vaughn, Susan Sarandon, Lorraine Bracco, Joe Manganiello.
  • Lo que me atrajo: La mezcla de Italia, cocina y la tercera edad.
Mi Valoración

3 de 5 Estrellas

(Un honesto 6/10)

«Un hombre decide abrir un restaurante muy especial, donde el ingrediente secreto y el alma del negocio son un grupo de abuelas italianas que cocinan como solo ellas saben hacerlo. Basada en una historia real que busca conectar generaciones a través del paladar.»
[youtube https://www.youtube.com/watch?v=fMiy8BGpcqE?si=hgQFk9_eO9fKMSQw]

Cuando el cine te toca ‘Il Cuore’: Mi opinión sobre Nonnas

A ver, cómo os explico esto sin ponerme demasiado sentimental. Yo no soy crítico de cine de los que van a festivales con acreditación, ya lo sabéis. Soy un terapeuta ocupacional que, cuando acaba su jornada, se sienta en el sofá a devorar cultura pop. Y claro, uno tiene sus sesgos. Peco de mi profesión, peco de amar la cultura en todas sus formas y, sobre todo, peco de tener una pareja maravillosa (también terapeuta ocupacional, qué le vamos a hacer, nos atraemos entre gremios) que trabaja día a día con gente de edad avanzada. Si a ese cóctel le añades que ella es una mujer emprendedora que adora aprender italiano y todo lo que huela a Italia… pues estaba claro. Si mezclas buena cocina, abuelas carismáticas, el trabajo con la tercera edad y orígenes italianos en la trama, tienes una película que yo, personalmente, no me podía perder bajo ningún concepto.

Y empiezo esta reseña «amateur» dando las gracias. Gracias porque, a veces, el cine no necesita ser una obra maestra de la técnica para cumplir su función. «Nonnas» es, ante todo, una película compasiva. Es amable. Es de esas cintas que te arropan. En un mundo audiovisual a veces demasiado cínico o centrado en la acción trepidante, encontrar un refugio que busca deliberadamente tocarte el corazón —o mejor dicho, il cuore, para ponernos en situación— se agradece enormemente. No busca revolucionar el lenguaje cinematográfico, busca que salgas de la sala (o del salón de tu casa) con una sonrisa y ganas de llamar a tu abuela si tienes la suerte de tenerla.

Escena de la película Nonnas con los protagonistas

El elenco principal en una de las escenas clave del restaurante.

Desde mi perspectiva profesional, y contagiado por la pasión de mi pareja hacia el cuidado de los mayores, la película acierta en algo fundamental: la puesta en valor de la experiencia. Estas «nonnas» no son simplemente señoras mayores puestas ahí para hacer un chiste fácil sobre la edad; son depositarias de un saber hacer, de una tradición y, sobre todo, de una capacidad de dar amor a través de la comida que ninguna escuela culinaria moderna puede enseñar. La película nos recuerda que la vejez no es un aparcamiento, sino una etapa vital llena de potencial, especialmente cuando se les da un propósito y un espacio donde sentirse útiles y valoradas. Ver cómo el personaje de Vince Vaughn interactúa con ellas, pasando del escepticismo inicial a una admiración profunda, es el verdadero viaje del héroe aquí.

Hablemos del reparto, porque hay tela que cortar. Tenemos a pesos pesados como Susan Sarandon y Lorraine Bracco. Verlas en pantalla siempre es un lujo, y aquí se nota que se lo han pasado bien, que han disfrutado encarnando a estas matriarcas con carácter. Pero tengo que hacer una mención especial a una sorpresa mayúscula. Como curiosidad, jamás imaginé al «Lobo» de *True Blood* o al Deathstroke de DC, el mismísimo Joe Manganiello, encajando tan bien en una película de abuelas italianas. Su presencia aporta un contraste cómico y tierno que funciona inesperadamente bien. Es ese tipo de casting que sobre el papel parece una locura pero que luego, en la dinámica de la película, te saca más de una sonrisa cómplice.

Vince Vaughn rodeado de las Nonnas en la cocina

La dinámica entre Vince Vaughn y el verdadero motor de la cocina.

No todo es perfecto, claro. Ya os he dicho que mi nota es un 6 sobre 10. ¿Por qué? Porque la película tiene un humor que a veces se siente un poco rebuscado, un poco forzado para buscar la carcajada en situaciones que quizás pedían más naturalidad. Juega mucho con los estereotipos italoamericanos, a veces bordeando la caricatura, aunque siempre desde un lugar de cariño y respeto, nunca de burla hiriente. Es una «feel-good movie» de manual, y eso conlleva que la trama sea predecible desde el minuto diez. Sabes que habrá conflictos, sabes que el restaurante peligrará, y sabes que el poder de la lasaña y el amor de las nonnas lo arreglará todo. ¿Pero sabéis qué? A veces eso es exactamente lo que necesitamos ver.

La película funciona también como un homenaje a esa cultura italiana de la sobremesa, del bullicio, de expresar los afectos con un plato de pasta rebosante. Para mi pareja, que está inmersa en el aprendizaje del idioma y la cultura, ha sido un disfrute visual y casi olfativo. La comida en «Nonnas» es un personaje más, casi puedes oler la salsa de tomate hirviendo a fuego lento y el queso parmesano recién rallado. La dirección se asegura de que los platos luzcan tan apetitosos que es casi obligatorio ver esta película con el estómago lleno, o sufrirás las consecuencias.

Primer plano de una de las Nonnas cocinando con alegría

La alegría de cocinar: el ingrediente secreto de la película.

En resumen, «Nonnas» no ganará el Oscar a la mejor película del año, y probablemente los críticos más sesudos le sacarán mil pegas a su guion a veces simplista. Pero como espectador «amateur» que busca conectar, que valora las historias que ponen el foco en nuestros mayores y que disfruta de la cultura italiana, para mí ha sido un rato tremendamente agradable. Consigue lo que buscaba: tocarnos la fibra sensible, hacernos reír un poco y recordarnos que, a veces, el mejor remedio para los males del mundo es un abrazo de abuela y un buen plato de comida casera. Y por eso, se lleva mis tres estrellas y mi recomendación para una tarde de domingo tranquila.

🍝 ¿Y tú qué opinas? 🍝

Más allá de la película, me interesa vuestra experiencia personal: ¿Tenéis alguna receta de vuestra abuela (sea «nonna» o no) que os transporte directamente a la infancia y os cure el alma? ¡Os leo en los comentarios!

La historia real detrás de The Order: El FBI contra el supremacismo

Poster The Order La Hermandad

Ficha Técnica

  • Título Original: The Order
  • Año: 2024
  • Director: Justin Kurzel
  • Reparto: Jude Law, Nicholas Hoult, Tye Sheridan, Jurnee Smollett
  • Género: Thriller, Drama Criminal, Basado en hechos reales
Mi Valoración de Experto Amateur:
★★½☆☆

(6.5 sobre 10 – Intensa pero para paladares específicos)

De qué va la vaina

«Basada en una historia real de los años 80, la película sigue a un agente del FBI solitario y bebedor (Jude Law) destinado en el noroeste del Pacífico. Allí empieza a notar un patrón en una serie de robos bancarios y falsificaciones que la policía local ignora. Tirando del hilo, descubre a ‘The Order’, un grupo de supremacistas blancos liderados por el carismático y peligroso Bob Mathews (Nicholas Hoult), que planean financiar una guerra racial para derrocar al gobierno de los Estados Unidos.»
[youtube https://www.youtube.com/watch?v=10_a7R35p-4?si=QkcKlKb7Ts4yLfFt]

Crítica: Bigotes sexys, nazis de pueblo y una tensión que corta

Vamos a ser claros desde el principio, porque aquí no hemos venido a engañar a nadie. Lo primero que te entra por los ojos en The Order no es la trama política, ni los paisajes nublados, es el bigotillo de Jude Law. Y es que el señor Law es como el buen vino, o mejor dicho, como ese whisky añejo que su personaje se bebe en la película para olvidar las penas. Ha pasado de ser el «Jovencito guaperas» de Hollywood, el Alfie que rompía corazones, a convertirse en un madurito interesante, con una presencia física que llena la pantalla. Ese bigote, amigos, tiene entidad propia; le da un aire de policía de los 80, cansado, curtido, pero extrañamente sexy. Es el tipo de look que hace las delicias de mozas y mozos por igual, confirmando que la edad le sienta de maravilla.

Pero dejando de lado la estética capilar de nuestro protagonista, estamos ante una película intensa. Y cuando digo intensa, me refiero a esa sensación de que algo va a explotar en cualquier momento, aunque en pantalla solo veas a dos tipos hablando en una cabaña de madera. Justin Kurzel, el director, tiene una mano especial para la violencia seca, esa que no necesita fuegos artificiales para doler. La película aborda un tema que, desgraciadamente, está más de actualidad que nunca: el auge de la extrema derecha. Pero no lo hace desde la caricatura del villano de cómic, y eso es lo que da miedo de verdad.

Jude Law en The Order escena intensa

La mirada de quien ha visto demasiadas cosas. Y el bigote, claro.

Lo que me ha flipado de la historia es cómo retrata esas congregaciones. Estamos hablando de agrupaciones de gente que se siente desplazada, marginada, y que encuentra en el odio un lugar común. Es fascinante y aterrador ver cómo, por el simple hecho de querer sentirse parte de un grupo homogéneo, son capaces de justificar lo injustificable. La película nos muestra que el mal no siempre llega con fanfarrias y desfiles militares; a veces llega en forma de reuniones familiares en el campo, barbacoas y discursos sobre «proteger lo nuestro». Es esa manera silenciosa y perniciosa de operar la que te pone los pelos de punta. Actúan contra sus iguales, contra sus vecinos, todo por conseguir una pizca de poder que creen merecer por derecho divino.

La dinámica entre el personaje de Jude Law y el líder de La Hermandad, interpretado por un Nicholas Hoult que me ha sorprendido (y mucho), es el motor de la cinta. Hoult se aleja de sus papeles de chico bueno o excéntrico para encarnar a un líder sectario frío, calculador y carismático. Es ese tipo de maldad tranquila que convence a los jóvenes perdidos de que la violencia es la única respuesta. Y frente a él, un Jude Law magistral. Sinceramente, creo que Law se carga la película a la espalda. Su actuación es contenida, llena de silencios, transmitiendo el peso de un hombre que sabe que está persiguiendo a fantasmas que la sociedad no quiere ver.

Nicholas Hoult como lider de la hermandad

El carisma del mal: Nicholas Hoult bordando el papel de líder manipulador.

Técnicamente, la película es una joya visual. La fotografía es de libro. Aprovecha esos paisajes grises y húmedos del noroeste americano para crear una atmósfera opresiva. Casi puedes oler la lluvia y la madera mojada. No es una película de acción frenética tipo Misión Imposible, y quien busque eso se va a aburrir como una ostra. Esto es un thriller procedimental, de cocción lenta, donde los disparos, cuando llegan, suenan atronadores y definitivos. Hay una crudeza en la puesta en escena que me recuerda al cine de los 70, seco y directo al mentón.

Es curioso cómo esta película ha pasado un poco de largo entre el gran público. Quizás porque el tema es incómodo, o quizás porque el marketing no supo venderla bien, pero es una lástima. No es perfecta, ojo. A veces se siente un poco repetitiva en su tramo central y hay personajes secundarios que entran y salen sin que te importe demasiado su destino. Por eso mi nota no es un sobresaliente. Le falta un poco de «pegada» emocional en algunos momentos para ser una obra maestra. Pero como producto de género, como thriller sobre el fanatismo, funciona como un reloj.

También quiero destacar cómo la película refleja el peligro del silencio. Esos grupos crecen porque nadie quiere mirar, porque las autoridades locales miran para otro lado para no agitar el avispero. Y cuando la cosa estalla, tiene un carácter y una dimensión que nadie esperaba. Es una lección de historia que resuena hoy en día: el odio que se cultiva en silencio acaba haciendo mucho ruido. Ver a Jude Law intentando convencer a sus superiores de que «esto va en serio» es frustrante y realista a partes iguales.

Escena de accion y tension The Order

Cuando el silencio explota, nadie está a salvo.

En resumen, The Order es una película sólida. No va a cambiar la historia del cine, pero ofrece dos horas de cine adulto, serio y bien interpretado. Si te gustan las historias de policías obsesionados, el «true crime» político y ver a actores guapos poniéndose feos (bueno, Jude Law nunca está feo, digamos «desaliñados») por exigencias del guion, esta es tu peli. No desmerece ni un ápice el verla, aunque sea solo por disfrutar de esa fotografía y de ese duelo interpretativo.

Para mí, se queda en un 6,5 sobre 10. Esas dos estrellas y media son muy dignas. Es la típica película que descubres un domingo por la tarde sin esperar nada y terminas recomendándola a los colegas en el bar (o en el grupo de WhatsApp). Dadle una oportunidad, aunque sea por ver cómo le queda la chupa de cuero y el bigote al amigo Jude.

🍿 ¿Y vosotros qué pensáis?

¿Creéis que Jude Law está viviendo su segunda juventud actoral o simplemente se ha dejado bigote? ¿Os dan tanto miedo como a mí estos grupos silenciosos? ¡Os leo en los comentarios!

Por qué no debes ver Un funeral de locos: Análisis

Póster Un Funeral de Locos

Ficha Técnica

  • Título: Un funeral de locos
  • Año: 2024
  • Género: Comedia (o eso dicen)
  • Nacionalidad: España
  • Dirección: Manuel Gómez Pereira
Valoración CP Cine: ☆☆☆☆☆ (0 de 5 estrellas – Insufrible)
«La historia reúne a una familia disfuncional para despedir al patriarca recién fallecido. Sin embargo, lo que debería ser un velatorio solemne se convierte en un caos absoluto cuando secretos del pasado, visitas inesperadas y situaciones rocambolescas amenazan con convertir el funeral en el mayor escándalo del vecindario.»
[youtube https://www.youtube.com/watch?v=mI2j6-PyB1E?si=iD321BEec9nQUrEY]

La Crítica: ¿Por qué nos hacemos esto?

A ver, empecemos siendo honestos. Yo no soy crítico de la Cahiers du Cinéma, ni pretendo sentar cátedra sobre el séptimo arte. Soy un consumidor voraz, un «experto amateur» que se traga todo lo que echan: series, discos, películas de autor y, desgraciadamente, productos como Un funeral de locos. Y digo «desgraciadamente» porque darle una estrella de cinco me parecería un insulto a las películas mediocres que al menos lo intentan. Aquí estamos ante un 0 de 10 de manual, una de esas experiencias cinematográficas que te hacen plantearte seriamente en qué momento el cine español decidió que esto era aceptable. Es justa mi nota porque es mala con ganas, sin paliativos.

La premisa no es nueva. Un funeral, una familia que se odia, secretos que salen a la luz… Es un esquema que hemos visto mil veces, desde la maravillosa versión británica original hasta sus múltiples adaptaciones. Pero aquí, el concepto de «remake» o adaptación se ha tomado como una excusa para crear un pastiche sin alma. Tiene sus puntos graciosos, no lo voy a negar rotundamente, pero son tan rebuscados, tan forzados, que la risa se te congela en la boca. Y, cómo no, tenemos el clásico humor escatológico. Parece que en España no sabemos hacer reír si no hay alguien yendo al baño, un fluido corporal fuera de lugar o un chiste de pedos mal tirado. Todo muy Made in Spain, pero del rancio, del que pensábamos que habíamos superado hace dos décadas.

Escena de la película 1

Momentos que pretenden ser cómicos y acaban siendo trágicos.

¿Lo peor? Sin duda, el guion. Es un despropósito que hace aguas por todos lados. Los diálogos no fluyen, las situaciones no escalan de manera natural, sino que saltan de lo absurdo a lo ridículo sin pasar por la casilla de salida. Pero justo detrás del guion, pegadito en la lista de desastres, está ese batiburrillo de actores. Y me duele decirlo, porque hay nombres en el cartel que respeto, gente que ha hecho cosas dignas. Pero sinceramente, viendo el resultado final, uno llega a la conclusión inevitable de que aceptan estos trabajos exclusivamente por el dinero. Y ojo, es lícito, todos tenemos que pagar facturas. Ellos lo llamarán trabajo; yo, desde mi butaca y habiendo pagado la entrada (o la suscripción), lo veo más como una tragedia griega sin catarsis.

Ver a actores con talento sobreactuando, gritando para intentar salvar un chiste que nació muerto en el papel, es doloroso. No hay dirección de actores visible, cada uno parece estar en una película diferente. Unos van a por la farsa total, otros intentan mantener un tono naturalista que no pega ni con cola… Es una orquesta donde cada músico toca una partitura distinta. Y el resultado es ruido. Ruido visual y auditivo que agota al espectador a los veinte minutos de metraje.

Elenco de la película

Un elenco desaprovechado en una macedonia de interpretaciones.

Y aquí entramos en un terreno pantanoso, una cosa que no soporto en general del cine español actual y que aquí se hace patente de forma dolorosa: esa manía de meter tanto actor mexicano y argentino con calzador. Que nadie me malinterprete, adoro el cine latinoamericano, pero en estas producciones comerciales españolas se siente forzado, como una cuota de mercado para poder vender la película al otro lado del charco en plataformas de streaming. No se justifica narrativamente, los acentos chocan, las dinámicas culturales no se exploran… simplemente están ahí, desubicados, en una trama supuestamente localista española. Rompe la inmersión (si es que quedaba alguna) y convierte la película en un producto de laboratorio de marketing más que en una obra artística.

¿Y sabéis qué es «Lo peor volumen 2»? Que esto vende. Y vende mucho. Ves las cifras de taquilla o los rankings de las plataformas y ahí está, en el número uno. Eso es lo verdaderamente deprimente para un «experto amateur» como yo. El hecho de que funcione comercialmente es la condena que nos asegura que vamos a tener este tipo de películas infumables tantas décadas o más como las que ya llevamos soportándolas. Si el público responde y la caja suena, ¿para qué van a esforzarse en escribir un buen guion? ¿Para qué van a buscar una comedia inteligente si el chiste fácil y la cara conocida del momento llenan la sala?

Escena tensa

Ni la tensión se salva del desastre narrativo.

Es un círculo vicioso. Se produce cine de baja calidad porque se consume, y se consume porque es lo que se publicita masivamente con caras conocidas. Al final, Un funeral de locos hace honor a su nombre, pero los locos somos nosotros por esperar algo diferente. Es un producto empaquetado al vacío, sin sabor, sin olor (salvo el de los chistes escatológicos) y sin futuro en la memoria de nadie. Una película de usar y tirar que, lamentablemente, tardará mucho en degradarse en el vertedero de nuestra memoria cinematográfica.

En resumen, ahórratela. Hay miles de series, discos y libros esperando tu tiempo. No lo malgastes en ver a gente talentosa haciendo el ridículo por un cheque, mientras el cine español de calidad, ese que se hace con menos presupuesto pero con más corazón, lucha por encontrar una sala donde proyectarse.

¿Tú también picaste?

¿Crees que soy un exagerado o realmente el cine comercial español necesita un reseteo urgente? Déjame tu opinión en los comentarios, que al menos ahí nos reiremos seguro.

‘Jurassic World Renacer’ (2025): ¿Un refrito o un reinicio real?

‘Jurassic World: Renacer’ (2025): El Chicle Se Estiró Demasiado

Poster oficial Jurassic World Renacer

Ficha Técnica de «Renacer»

  • Título: Jurassic World: Renacer (Rebirth)
  • Dirección: Gareth Edwards
  • Guion: David Koepp
  • Reparto: Scarlett Johansson, Jonathan Bailey, Manuel Garcia-Rulfo, Rupert Friend, Mahershala Ali
  • Año: 2025
  • Productor: Steven Spielberg (Exec.)

Mi Valoración de «Experto Amateur»

★★☆☆☆

(2 de 5 estrellas) – Más de lo mismo, pero con otro nombre.

Sinopsis (La Promesa)

«En un mundo que lucha por encontrar el equilibrio años después de la caída de Isla Nublar, los dinosaurios ya no están contenidos. Son una realidad global. ‘Renacer’ nos lleva a un nuevo rincón del planeta donde un equipo de científicos y aventureros se topa con una nueva amenaza biotecnológica que podría redefinir el futuro de ambas especies.»

Tráiler Oficial

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=1R3LTANp7hw?si=pCa9dBEUObbMtFiL]

Crítica: ¿Renacer o Refrito?

Como fan del cine, de las sagas y de los años noventa, he de decir que tanta matraca con la vuelta a los origines de Jurassic Park casi me había convencido de que iba volver a ese 1993, mi primer recuerdo cinematográfico, donde vería dinosaurios y me obsesionaría durante años con ellos. Pero lejos de la verdad, la película, aunque buscando ese rollo ‘remember’ casi ochentero, que no llega a noventero, se queda en el cuarto o quinto intento de reflotar algo que, si bien es rentable, está lejos de generar la nostalgia y la emoción de la primera película. Quizás, como en la música, tanto remezclar y renacer cosas, hacen que el chicle se estire de más.

Llegamos a 2025 y nos venden «Renacer». Un título potente. «Rebirth». Suena a borrón y cuenta nueva. Y lo necesitaba, vaya que si lo necesitaba. Después de la trilogía de ‘World’, que empezó bien y acabó… bueno, acabó con langostas gigantes, la franquicia pedía a gritos un reseteo. Y traen a Gareth Edwards, un director que sabe de monstruos (como demostró en ‘Godzilla’ 2014 y ‘Monsters’), y a David Koepp, el guionista de la peli original. ¡El guionista de ‘Parque Jurásico’ 1! ¿Qué podía salir mal? Pues parece que todo. Tenían la oportunidad de oro de volver al terror, a la tensión, al «Spielberg» más puro. Y nos han dado, otra vez, una película de acción genérica con dinosaurios.

El marketing te vendía un «nuevo comienzo». Nuevos personajes, nueva amenaza. Y sí, Scarlett Johansson le pone ganas, se nota que es una estrella y sabe llevar el peso de la peli. Pero su personaje es un refrito de otros. Es un poco Alan Grant (la experta reticente), un poco Owen Grady (la que conecta con los bichos) y un poco Sarah Harding (la que se mete donde no la llaman). No hay un personaje que digas «este es icónico». Son todos plantillas. El resto del reparto está ahí para correr, gritar y soltar datos de exposición (que si la nueva compañía, que si el nuevo ADN, que si «oh dios mío, este es más grande»). No hay alma. No hay un Ian Malcolm soltando filosofía del caos, no hay un John Hammond con su sueño roto.

Lo que más me duele es la promesa rota de «volver a los orígenes». La peli empieza bien, con una escena tensa, casi de terror, en la selva. Piensas: «Vale, esta vez sí». Pero a los 20 minutos, la trama mete un acelerón y volvemos a lo de siempre: una corporación malvada (¿cuántas van ya?) que, ¡sorpresa!, está haciendo cosas malas con ADN de dinosaurio. ¿De verdad? ¿Esa es la idea de «Renacer»? Es la misma trama de ‘El Mundo Perdido’, ‘Jurassic Park 3’ y ‘El Reino Caído’. Cambian el nombre de la empresa (ahora no es InGen, ni Biosyn, es… otra) pero el plan es el mismo. Y claro, todo sale mal y hay que correr.

Escena de los protagonistas en Renacer

Hablemos de los dinosaurios. Visualmente, la película es un espectáculo. No le puedes quitar eso. El CGI es impecable, y se agradece que Edwards intente jugar con la escala, haciendo que los bichos parezcan enormes e imponentes. Hay algunas escenas acuáticas que están muy bien rodadas, con mucha tensión. Pero, ¿hay algún momento que se te quede grabado a fuego? ¿Hay algo que se acerque a la escena del T-Rex y los coches? ¿O a los raptores en la cocina? No. Aquí todo es más grande, más ruidoso y más rápido. Tenemos el «dino-malo» de turno, que es más grande y más listo que el anterior (otra vez…), y que acaba peleando con el T-Rex de siempre (otra vez…). Es el mismo final de ‘Jurassic World’ 1 y ‘Dominion’. Es la fórmula agotada.

Lo que me saca de quicio es que esta peli es cobarde. No se atreve a ser lo que ‘Jurassic Park’ fue: una película de terror y ciencia ficción con dilemas morales. ‘Renacer’ es una peli de acción de los 2000. Es ‘Fast & Furious’ con dinosaurios. Los personajes sobreviven a cosas imposibles, hay explosiones por todas partes, y la tensión se diluye entre tanto ruido. Yo no quiero ver a Scarlett Johansson esquivando misiles en una moto mientras un raptor la persigue. Yo quiero verla escondida en un armario, sin respirar, mientras la garra del raptor busca el picaporte. ¿Es mucho pedir?

Además, la película está llena de guiños y «fan service» que ya cansan. Vuelve la música de John Williams, por supuesto, pero la meten en momentos donde no pega, solo para que el fan de los 90 (como yo) sienta algo. Vuelven a mencionar a Hammond, vuelve a salir el logo antiguo… Son parches de nostalgia puestos sobre un guion que no tiene nada nuevo que contar. Es como si la saga estuviera atrapada en un bucle, condenada a repetir la misma historia una y otra vez, solo cambiando a los actores y subiendo el número de dientes del dinosaurio antagonista.

El T-Rex vuelve en Jurassic World Renacer

Entiendo que soy un «experto amateur», que quizás le pido demasiado. A fin de cuentas, ¿quién va a ver estas pelis? La gente que quiere ver dinosaurios comiendo gente. Y eso, la película te lo da. Hay buenas escenas de caza, hay variedad de especies (algunas nuevas bastante chulas, todo hay que decirlo). Si vas al cine a desconectar el cerebro, comer palomitas y ver un espectáculo de CGI de 200 millones de dólares, la peli cumple. Es entretenida. Te lo pasas bien en el momento. Pero es entretenimiento vacío, de usar y tirar. Sales del cine y a los diez minutos ya te has olvidado de la mitad de la trama.

El problema es el título: «Renacer». No puedes llamar a tu película «Renacimiento» y darme la misma fórmula de siempre. Es publicidad engañosa. Esta película no renace nada. Es la sexta secuela. Es el sexto parque que sale mal. Es el sexto plan corporativo que se va al traste. Es la misma lección sobre «no jugar a ser Dios» que ya nos sabíamos con la primera. No hay evolución, no hay riesgo. Solo hay un producto perfectamente empaquetado para ser rentable, pero sin una pizca de la magia, el asombro o el terror que hizo grande a la original.

El nuevo dinosaurio amenaza en Renacer

En conclusión, ‘Jurassic World: Renacer’ es una decepción. Una gran decepción. Es la confirmación de que esta saga ya no tiene nada más que contar. Es, como dije al principio, un chicle que se ha estirado tanto que ya no solo no tiene sabor, sino que se ha roto. Fui al cine esperando volver a sentirme como ese niño de 1993 y salí sintiéndome como un adulto al que le han intentado vender la misma moto por sexta vez. Y esta vez, ya no pico. Es hora de dejar descansar a los dinosaurios.

Y vosotros, ¿qué opináis? ¿Creéis que esta saga necesita un «Renacer» de verdad o deberían haberla dejado extinguirse en paz?

El «Morgan Freeman de la Gen X»: Idris Elba en «Una casa llena de dinamita»

Reseña: «Una casa llena de dinamita»

Poster de la película

Ficha Técnica

  • Título: Una casa llena de dinamita
  • Dirección: Kathryn Bigelow
  • Guion: Mark Boal
  • Reparto: Idris Elba, Jessica Chastain, Riz Ahmed
  • Año: 2024
  • Género: Thriller, Tensión, Drama Bélico

Mi Valoración

3 de 5 estrellas

Sinopsis

«Un thriller de tensión con un argumento atrayente y la presencia de Idris Elba. La película construye un ‘hype’ constante, centrándose en la tensión psicológica por encima de la acción, llevando al espectador al límite, aunque sin ofrecer una resolución explosiva.»

Tráiler

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Crítica: Tensión sin explosión

He de reconocer que Kathryn Bigelow me da pereza. Mucha, de hecho. Es algo que me viene desde que vi «En tierra hostil» (The Hurt Locker, para los puristas). No me malinterpretéis, la película está técnicamente bien hecha, pero toda la pompa que se le dio, todos los premios, todo ese bombo… se me ha quedado atragantada. No sé si es por ser una película tan «proudly made in America» o por su evidente «USAcentrismo», pero siempre veo sus películas con cierto escepticismo. Siento que, en el fondo, me están vendiendo un anuncio del ejército de dos horas, por muy crudo que lo pinten. Es como esa comida que todo el mundo dice que es increíble, la pruebas, y piensas… «¿en serio? ¿*Esto*?». Pues eso me pasa con ella. Siento que sus películas son más importantes por lo que *representan* (la primera mujer en ganar el Oscar a mejor dirección, ¡bravo por ello!) que por lo que *cuentan*, o al menos, cómo lo cuentan.

Así que, con este historial, ¿por qué demonios me puse a ver «Una casa llena de dinamita»? Pues por dos razones, básicamente. La primera, porque el argumento, en papel, sonaba muy similar a lo suyo pero a la vez atrayente. Un thriller de tensión, de esos psicológicos, que no se centra (supuestamente) tanto en el campo de batalla sino en la antesala, en el nerviosismo. Y la segunda razón, y probablemente la de más peso, es porque aparecía por ahí Idris Elba.

Y es que hay que hablar de Idris Elba. Para mí, es el nuevo «Mr. President» de los USA ficticios, el Morgan Freeman de la Generación X. Es ese actor que, con solo estar en pantalla, ya te da una sensación de calma, de «este tío controla». Tiene una gravedad, una presencia, que hace que te creas cualquier cosa que diga. Es el tipo que puede ser el malo malísimo en una peli de superhéroes, un detective torturado en una serie británica o el único líder sensato que queda en el apocalipsis. Si Morgan Freeman era la voz de Dios para los Millennials, Idris Elba es la cara de la autoridad competente para nosotros. Su nombre en el cartel era una garantía de que, como mínimo, la actuación protagonista iba a merecer la pena.

Escena de la película 1

Y oye, la vi. Aprovechando el insomnio y ese estado de duermevela que te da a las 3 de la mañana, me la intenté ver en dos sesiones. Esto es importante, porque ver una película de «tensión» en este estado es un desafío. Si la película no te agarra, te pierdes. Y «Una casa llena de dinamita» lo consiguió… a ratos. Me atrapó en ciertos momentos, con diálogos tensos, miradas que lo decían todo y esa sensación de que algo muy gordo iba a pasar. Pero en otros momentos, me desconectó. Notaba los mecanismos, veía los hilos del guion intentando mantenerme en vilo de forma un poco artificial.

El hype durante toda la película es muy grande. Eso hay que dárselo. La directora (o quien sea que imite su estilo) sabe cómo construir una atmósfera. La música, los silencios, los primeros planos de Idris Elba sudando… todo te dice que la «casa llena de dinamita» va a estallar en cualquier segundo. Te pasas 100 minutos esperando la detonación, conteniendo la respiración, pensando «ahora, ahora es cuando todo se va al traste». Y esa tensión, tengo que admitirlo, es marca de la casa. Te mantiene pegado al sofá, incluso en duermevela.

Escena de la película 2

Pero aquí viene mi gran problema. El «PERO» en mayúsculas. Precisamente por todo ese hype, el no ver escenas grandilocuentes de guerra o destrucción se me hace poco. Se me queda corto. A ver, no pido un Michael Bay, no quiero explosiones sin sentido. Pero si me titulas una película «Una casa llena de dinamita», espero que, como mínimo, la casa explote. O que al menos tiren un petardo. Esta película es todo lo contrario, es el «coitus interruptus» del cine de tensión.

Es un cine que se gusta mucho a sí mismo en su contención. Un cine que te dice: «mira qué inteligente soy, que no necesito enseñarte la explosión para que sepas que es terrible». Y sí, lo pillo. Entiendo el concepto. Pero como espectador, como consumidor de palomitas, a mí no me gusta que me dejen con todo lo bueno y ya está. Me gusta la resolución. Me gusta el clímax. En este tipo de películas, necesito la catarsis. Necesito que la tensión acumulada durante dos horas se libere de alguna forma, sea para bien o para mal.

Escena de la película 3

Esta película es como una cita increíble en la que te pasas horas hablando, riendo, hay química… y al final de la noche, se despiden con un apretón de manos. Te quedas en la puerta de casa pensando: «¿Y ya está? ¿Después de todo esto?». Pues esa es la sensación. Es un ejercicio de tensión magnífico, pero un ejercicio al fin y al cabo. Le falta el alma, le falta el golpe en la mesa, le falta la explosión que el propio título promete. </s

Aun así, le doy un 3 sobre 5. ¿Por qué un 3 y no un 1? Porque la tensión, aunque no se resuelva, está muy bien lograda. Y porque Idris Elba llena la pantalla. Es una película «casi pero no». Es un quiero y no puedo, o más bien, un «puedo pero no quiero» por parte de la dirección, que prefiere quedarse en lo intelectual antes que mancharse las manos con la acción. No es una mala película, pero es una película frustrante. Y para frustrarme, ya tengo el despertador de los lunes.

¿Qué prefieres en un thriller? ¿Una tensión que te ahoga lentamente o una resolución final explosiva y sin miramientos? ¡Te leo en los comentarios!

Universo Expediente Warren: Análisis de Annabelle, la Precuela que lo Inició Todo

Póster de la película Annabelle

Ficha Técnica

  • Título Original: Annabelle
  • Año: 2014
  • Director: John R. Leonetti
  • Guion: Gary Dauberman
  • Reparto Principal: Annabelle Wallis, Ward Horton, Alfre Woodard
  • Género: Terror, Sobrenatural
  • Productora: New Line Cinema, Atomic Monster Productions

Mi Valoración

★★★★☆

4 de 5 estrellas

Sinopsis (Citada)

«John Form encuentra el regalo perfecto para su esposa embarazada, Mia: una hermosa y extraña muñeca vintage vestida con un inmaculado vestido de novia blanco. Pero la alegría de Mia con su Annabelle dura poco. Una noche, su casa es invadida por miembros de un culto satánico que atacan a la pareja. La sangre derramada y el terror no es todo lo que dejan atrás. Los satanistas han invocado una entidad maligna que ahora reside en Annabelle.»

Trailer de Annabelle (2014)

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=paFgQNPGlsg?si=kRQTPfV1C2AGvMlS]

Mi Crítica de Experto Amateur

Madre mía, qué ganas tenía de volver a meterme de lleno en el universo de los Warren. Annabelle es de esas películas que, aunque ya sepas por dónde van los tiros, te lo pasas genial. Es cine de terror sin complejos, del que busca asustarte con lo que tiene a mano, y en este caso, es un objeto inanimado que de repente no lo es tanto. La muñeca Annabelle, un personaje que ya conocíamos de la primera entrega de Expediente Warren, se gana aquí su propio espacio para contarnos su «historia de origen». Y la verdad, a mí me pareció una jugada muy inteligente para expandir este universo que tanto me gusta.

Lo que más me flipa de esta película es cómo usa los clichés del género. Sí, lo sé, algunos dirán que es predecible, y lo es. Pero precisamente ahí está la gracia. Es como un juego. Ves que la puerta se va a cerrar sola, que la sombra en el pasillo va a moverse, que el sonido de un juguete de niño va a sonar cuando no debería. Y disfrutas de esa anticipación. Sabes que va a pasar, y cuando pasa, te da un buen susto, pero de esos que te hacen reír un poco después. No es un terror psicológico que te destroce la cabeza, es un terror de «¡Boom, aquí estoy!» que, para mí, es igual de válido y, a veces, mucho más entretenido. Me encantó la idea de que los sustos vinieran de una muñeca, algo tan inocente en apariencia.

Escena de la película Annabelle

La ambientación, por otro lado, es un punto muy fuerte. La película se sitúa en los años 70, y eso se nota en cada detalle: la ropa, la decoración de la casa, la paleta de colores. Le da un toque retro que le sienta de maravilla al género de terror. La casa de los protagonistas, una pareja joven y feliz, se convierte poco a poco en un lugar siniestro, y la transformación visual es muy efectiva. No sé qué tiene el cine de terror que se basa en la vida de una familia normal que de repente se ve envuelta en algo paranormal, pero a mí me atrapa siempre. El director, John R. Leonetti, que ya había trabajado en Expediente Warren como director de fotografía, sabe muy bien cómo jugar con la iluminación y las sombras para crear esa atmósfera de tensión constante.

Los personajes, a pesar de ser un poco arquetípicos, funcionan. Annabelle Wallis como Mia hace un buen trabajo interpretando a una mujer que empieza a perder la cabeza por el miedo. Se siente su desesperación y su vulnerabilidad. Y la verdad, el resto del reparto, aunque no sea para un Oscar, cumple con creces. Es una película de terror, no un drama de Shakespeare, así que lo que se les pide es que transmitan ese terror, y lo consiguen. El uso del «jumpscare» está presente, claro, pero no se abusa de él. Están bien colocados, casi como puntuación de la tensión que se va construyendo.

Otra escena de la película Annabelle

A ver, seamos honestos, la película tiene sus fallos. A veces la trama se siente un poco forzada para llegar de un susto a otro. Y el rol del cura y el de la vecina (interpretada por la siempre genial Alfre Woodard) es un poco el «mago» que aparece para explicarlo todo, lo cual es un recurso bastante manido. Pero insisto, esto es parte del encanto. Es un cine que no se toma demasiado en serio a sí mismo, y que se centra en lo que importa: entretener y asustar. A mí me parece una película muy honesta en ese sentido. No pretende ser la gran obra maestra del terror, pero sí una pieza sólida y disfrutable dentro de su nicho.

El universo de los Warren, con sus demonios, fantasmas y muñecas poseídas, ha sabido captar la atención de mucha gente, y Annabelle es una prueba más de por qué funciona tan bien. Conexiones con otras películas, un lore bien establecido (aunque a veces un poco confuso si no sigues el orden de visionado), y sobre todo, un villano icónico. La muñeca en sí misma es un personaje visualmente muy potente. Su rostro inexpresivo y su mirada vacía son suficientes para ponerte los pelos de punta. No necesita moverse ni hablar, solo con su presencia ya lo consigue.

Tercera escena de la película Annabelle

Para mí, la película cumplió su cometido. Es oscura, siniestra y llena de esos momentos de tensión que a los amantes del terror nos encantan. Quizás no inventa la rueda, pero la hace girar muy bien. Si te gusta el cine de terror más clásico, lleno de clichés bien ejecutados y con una muñeca que te va a dar pesadillas, Annabelle es tu película. Es un ejemplo perfecto de por qué a veces lo simple y directo puede ser lo más efectivo. Un clásico de las tardes de terror, con palomitas y la luz apagada. Y el final, aunque quizás algunos lo vean venir, es de esos que te deja con un buen sabor de boca… o de miedo.

«¿Eres de los que se asusta con las muñecas o de los que duerme con ellas? ¿Qué película de terror te ha hecho mirar dos veces a la sombra de tu pasillo?»

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