Categoría: Netflix

Stranger Things 5: Superando los retoques estéticos de Eleven para un cierre épico

Póster Final Stranger Things Temporada 5

Ficha Técnica

  • Título: Stranger Things 5 (El Capítulo Final)
  • Creadores: Los Hermanos Duffer
  • Estreno del final en España: 1 de enero de 2026
  • Plataforma: Netflix
  • Género: Ciencia Ficción, Terror, Aventura ochentera
  • Reparto Principal: Winona Ryder, David Harbour, Millie Bobby Brown, Finn Wolfhard, Noah Schnapp, Gaten Matarazzo, Caleb McLaughlin, Natalia Dyer, Charlie Heaton, Joe Keery, Maya Hawke, Sadie Sink, Jamie Campbell Bower.

Valoración de CP Cine

★★★★★

10 / 10 – ¡OBRA MAESTRA!

Sinopsis Oficial de la Temporada Final

«La oscuridad se cierne sobre Hawkins por última vez. Con la barrera entre mundos colapsada, el grupo de amigos, ahora disperso y marcado por las batallas pasadas, debe reunirse para enfrentar la amenaza definitiva. Vecna, más poderoso que nunca, desata su plan final para fusionar el Upside Down con nuestra realidad. En una carrera contrarreloj, lealtades serán probadas, sacrificios serán necesarios, y el destino del mundo dependerá de la última resistencia de Eleven y sus aliados.»

Tráiler del Final

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El Fin de una Era

Han pasado seis días. SEIS DÍAS desde que terminaron los créditos del último episodio de Stranger Things y sigo aquí, intentando procesar todo, gesticulando en el salón y diciéndolo en alto para quien quiera escucharme (básicamente mi gato y mi chica, y ahora vosotros): ME HA ENCANTADO. Os lo juro, estoy todavía con el subidón. Sabía perfectamente que esto iba a pasar. En los tiempos que corren, donde todo se polariza, con la cantidad de teóricos de la conspiración, ufólogos de salón y gente que discute hasta la redondez de la Tierra, era imposible que el final de la serie más grande de Netflix saliera indemne.

Ya me veía venir la oleada de críticas. Que si el ritmo, que si «no era lo que yo pensaba», que si la teoría de fulanito en Reddit era mejor. Lo vimos con Lost, lo sufrimos con Juego de Tronos, y Stranger Things no iba a ser la excepción. Siempre habrá gente analizando frame a frame para justificar que no les ha gustado algo, buscando agujeros de guion como si fueran auditores de Hacienda. Pero mirad, a mí, como espectador que se sienta con un bol de palomitas a disfrutar, me da absolutamente igual todo ese ruido. La serie, como producto completo, es una auténtica gozada. Y esta quinta temporada, que madre mía lo que ha tardado en llegar (casi se nos hacen los niños abuelos), la he disfrutado como un auténtico monete de principio a fin.

El grupo principal de Stranger Things mirando con preocupación

La tensión en el grupo original ha sido palpable desde el minuto uno de esta temporada final.

Ha sido una locura ver el cierre de todo el elenco. Desde el grupo inicial de amigos jugando a Dragones y Mazmorras en un sótano, pasando por los «hermanos mayores» (Nancy, Jonathan, Steve) que ahora son prácticamente los líderes de la resistencia, hasta los «nuevos pequeños» y los extras que han brillado con luz propia. El crecimiento de los personajes ha sido bestial. Esta temporada nos ha dado momentos para todos, aunque tengo mis cositas que comentar, claro, que para eso estamos aquí.

Vamos a meternos en el barro con los personajes, que hay tela que cortar. Empezando por Eleven. A ver, cómo digo esto sin que suene terrible… Me ha costado un poco conectar visualmente con ella esta temporada. No sé si son cosas de la producción o qué, pero el cambio físico de Millie Bobby Brown me ha sacado un poco de la inmersión. Deberían haber controlado eso en el contrato, porque en algunos planos me costaba ver a la niña descorazonada de las primeras temporadas y veía más a una estrella de Instagram operada. Dicho esto, su trama ha sido de mis favoritas. Su protagonismo casi solitario, esa alianza inesperada con Kali (¡por fin recuperaron ese cabo suelto de la temporada 2!), ha sido brutal. Ver a «hermanas» uniendo poderes ha sido épico, aunque tengo que admitir que por momentos era la parte menos creíble de la temporada, un poco *deus ex machina* de superhéroes.

Max Mayfield en trance flotando

El papel de Max ha sido crucial, moviéndose entre planos de existencia.

Y claro, con tanto poderío de Eleven, ¿qué ha pasado con Mike? Pues lo que me temía. Mike ha sido el gran «bluff» de la temporada. Se ha quedado totalmente eclipsado. Sí, ha estado ahí de apoyo emocional, pero comparado con el resto, se ha sentido muy secundario. Sus minutitos de narrador final en el último episodio han estado emotivos, para cerrar el círculo, pero poco más ha aportado a la acción real. Una pena, porque era el corazón del grupo.

Por otro lado, las dinámicas de grupo han sido una montaña rusa. La dupla Dustin-Steve sigue siendo oro puro, esa química no se pierde. Y el trío amoroso/heroico de Steve, Jonathan y Nancy… ay, madre. Por un lado genial verlos trabajar juntos como un equipo táctico, pero por otro lado, la resolución del triángulo amoroso y ciertas interacciones me han parecido un poco forzadas, como que había que cerrar carpetas sí o sí. Aunque la moralina final sobre la amistad por encima del romance y cómo cada uno encuentra su misión en la trama ha sido una gozada de ver.

Escena oscura y tensa de la temporada final

La atmósfera de terror ha superado todo lo visto anteriormente.

Hablemos de Max. ¡Qué maravilla! Me ha encantado cómo han manejado su «retorno». El tándem Lucas-Max ha sido precioso, puro corazón. Es verdad que, estando como estaba, me hubiera gustado que Max tuviera algo más de acción física, pero han sabido darle la vuelta. Su papel haciendo de «Campanilla» espiritual, guiando a Holly Wheeler (la hermana pequeña de Mike, ¡menuda sorpresa!) contra Vecna en el plano mental ha sido un *win-win* tremendo. Y ese momento «femme fatale» psíquico junto a Ce y Kali contra Vecna… pelos de punta. Ha sido una forma muy inteligente de mantenerla en el centro de la batalla sin ignorar lo que le pasó en la temporada 4.

Tengo que mencionar una dupla que me ha parecido curiosa: Robin y Max. He notado una subtrama ahí bastante forzada entre ellas dos. Entiendo que partían de puntos muy diferentes y la serie quería unirlas en la adversidad, y aunque el camino ha sido un poco raro, el final de ambas colaborando ha dejado buen regusto. Es de esas cosas que sientes que los guionistas metieron con calzador pero al final dices «bueno, vale, lo compro».

Personajes de Stranger Things mirando algo fuera de cámara

El equipo dividido pero unido en propósito, enfrentando el horror final.

Pero si tengo que elegir a un MVP de los chicos, ese es Will. Para mí, uno de los amos absolutos de la temporada. Su crecimiento ha sido brutal. Ese papel de «hechicero», su conexión con el Upside Down, su revelación final… ha sido el eje sobre el que ha girado gran parte de la resolución. Aparte del cliffhanger de mitad de temporada que nos dejó locos, todo su arco en el último tramo es un 10. Noah Schnapp se ha salido.

Los adultos, Jim Hopper y Joyce, pues bueno, han tenido el papel plano de «padres preocupados y luchadores» que llevan teniendo casi toda la serie. Cumplen, son geniales, les queremos, pero no han sido el foco de sorpresa. Sin embargo, los secundarios como Karen Wheeler (que por fin se entera de algo), el incombustible Murray, Erica con su látigo verbal, o la Dra. Kay han estado totalmente a la altura, dando soporte y momentos cómicos o tensos cuando hacían falta.

Primer plano intenso de uno de los protagonistas

La intensidad emocional ha estado al nivel de los efectos especiales.

Y finalmente, de Henry/Vecna… ¿qué decir? Sin palabras es poco. Jamie Campbell Bower ha creado un villano para la historia. Aunque es verdad que durante parte de la temporada lo han ido llevando un poco a menos para dar espacio a otras tramas, creo que el culmen del último episodio le sitúa sin reparos como el verdadero PROTAGONISTA en la sombra de toda la serie. Su desenlace es trágico, horrible y perfecto a la vez. Es el reflejo oscuro de todo lo que representa Hawkins.

En resumen, he disfrutado como un enano. Me he reído, he llorado, me he tapado los ojos y he saltado del sofá. Con sus fallos, con sus cosas forzadas y con sus retoques estéticos cuestionables, para mí es un cierre perfecto para una serie que ha marcado una época. Para mí, cinco estrellas y un 10 de 10. Gracias, hermanos Duffer.

¡Tu turno, friki del Upside Down!

¿Estás conmigo en el barco del 10/10 o eres de los que ya está redactando la hoja de reclamaciones a Netflix? ¿Qué te ha parecido el papelón de Will?

¡Déjame tu comentario abajo y discutamos (sin sangre) el final de esta era!

Back in Action: Jamie Foxx y Cameron Diaz en una película innecesaria

Póster oficial De Vuelta a la Acción

Ficha Técnica

  • Título original: Back in Action
  • Año: 2025/2026
  • Plataforma: Netflix
  • Dirección: Seth Gordon
  • Reparto: Jamie Foxx, Cameron Diaz, Glenn Close, Kyle Chandler, Andrew Scott.
  • Género: Acción, Comedia, Espionaje.

Valoración CP Cine

★★★★

1 de 5 estrellas (Siendo generoso)

Sinopsis

«Emily y Matt renunciaron hace años a ser espías de la CIA para formar una familia. Pero, cuando se descubre su tapadera, se ven arrastrados de nuevo al mundo del espionaje.»
[youtube https://www.youtube.com/watch?v=vUpjnyUImFM?si=asQccelkjJVlplYT]

La Crítica: ¿Era necesario este regreso?

A ver, seamos sinceros desde el principio. Cuando me enteré de que Cameron Diaz salía de su retiro para volver al cine junto a Jamie Foxx, sentí esa pequeña chispa de nostalgia. ¿Quién no recuerda a la Cameron de los 90 y los 2000? Pero esa chispa se apagó más rápido que mi interés a los diez minutos de empezar «De vuelta a la acción». Lo que Netflix nos ha vendido como el gran evento de acción del año no es más que un refrito de clichés tan gastados que dan hasta un poco de vergüenza ajena.

El argumento es algo que hemos visto, literalmente, decenas de veces. Y no exagero. Tenemos la típica premisa de «mamá y papá guardan un secreto». O bien es ella la espía letal, o es él, o son los dos, como en este caso. Viven su vida feliz, americana, suburbana, con esos problemas del primer mundo que intentan hacernos creer que son universales. No sé si tienen hipotecas o créditos bancarios (porque en estas películas el dinero nunca parece ser un problema real, todo es de cartón piedra), pero de repente, por una «cuestión X» del guion que apenas se sostiene, hay que volver al ruedo.

Escena de acción Jamie Foxx

¿Es que nadie piensa en los niños?.

Y aquí es donde la película se desmorona. De un segundo a otro, pasan de preparar fiambreras escolares a pegar tiros como vaqueros profesionales. Todo es súper técnico, todo es perfecto. No han perdido ni una sola habilidad a pesar de llevar años inactivos. ¿Dónde está el óxido? ¿Dónde están los dolores de espalda? Es una fantasía de poder tan perezosa que insulta un poco a la inteligencia del espectador medio. Yo no soy director de cine, soy un simple consumidor que ve muchas cosas, pero sé reconocer cuando me están dando gato por liebre.

Hablemos del reparto, porque es el gran reclamo y, a la vez, el gran problema. Tenemos a dos actores principales que, siendo brutalmente honesto, podrían pasar más por abuelos jóvenes que por padres de niños pequeños en plena edad escolar. La química que se supone que deben tener se siente forzada, como si estuvieran leyendo las líneas de diálogo pensando en el cheque que van a cobrar al terminar el día. Jamie Foxx, que suele tener carisma para regalar, aquí está en piloto automático. Pero lo de Cameron Diaz me ha dolido especialmente.

Era una de mis actrices favoritas de comedia, pero aquí… no sé ni cómo decirlo sin sonar cruel, pero hay que decirlo. A mi gusto, tiene la cara desfigurada por las operaciones. Se hace difícil concentrarse en su actuación cuando la expresión facial es tan rígida. Y no es la única; Glenn Close aparece en la cinta y sufre del mismo mal. Es una pena ver a actrices de este calibre atrapadas en una estética tan artificial que distrae de la trama. Desmerecen de principio a fin lo que podría haber sido un regreso triunfal. En lugar de ver a los personajes, ves el bisturí y el bótox, y eso te saca totalmente de la película.

Cameron Diaz en escena

El regreso que prometía mucho y se quedó en nada.

La palabra que mejor resume las casi dos horas de metraje es: aburrimiento. La misión que tienen que llevar a cabo da una pereza inmensa. No hay tensión, no hay riesgo real. Sabes exactamente qué va a pasar en la siguiente escena, quién va a traicionar a quién y cómo van a escapar de la situación imposible con una explosión generada por ordenador que se nota a leguas. Es el epítome del cine de algoritmo de Netflix: coger actores famosos, un género popular, mezclarlo todo y esperar que la gente lo ponga de fondo mientras plancha la ropa.

Es triste porque el género de espías jubilados puede dar mucho juego si se hace con cariño (ahí tenemos la primera RED, por ejemplo). Pero aquí no hay cariño. Hay una producción industrial, fría y calculada. Los chistes no aterrizan, las secuencias de acción son genéricas y la trama familiar es tan empalagosa como inverosímil. Intentan mezclar Mr. & Mrs. Smith con Spy Kids, pero sin la sensualidad de la primera ni la inocencia divertida de la segunda. Se queda en tierra de nadie.

Pareja de acción

Acción genérica para un domingo de siesta.

Le doy un aprobado raspado a la fotografía en algunos momentos puntuales, pero siendo misericordioso. La realidad es que es una película de 2 sobre 10. Le pongo una estrella sobre cinco porque no puedo ponerle media. Es totalmente innecesaria. No aporta nada a la carrera de sus protagonistas y, lo que es peor, no aporta nada al espectador más que tiempo perdido. Si queréis ver a Jamie Foxx en acción, poneos Django o Collateral. Si echáis de menos a Cameron Diaz, Algo pasa con Mary siempre estará ahí. Pero huid de esto.

En resumen: es una oportunidad perdida. Podría haber sido una sátira mordaz sobre envejecer en el mundo del espionaje, o una comedia de acción vibrante. En su lugar, es un producto plano, con caras inexpresivas y un guion escrito en una servilleta. Hacedme caso, vuestro tiempo vale más que esto.

«¿Soy yo el único que piensa que Hollywood debería dejar de desenterrar a viejas glorias si no tiene un guion decente?»

Contádmelo en los comentarios, que hoy estoy «hater». 👇

Reseña sin spoilers: Mi Año en Oxford, el romance Young Adult del invierno

Póster Oficial Mi Año en Oxford

Ficha Técnica

  • Título Original: My Oxford Year
  • Año: 2025
  • Género: Drama Romántico / Young Adult
  • Dirección: Iain Morris
  • Reparto Principal: Sofia Carson, Corey Mylchreest, Hugh Bonneville.
  • Plataforma: Netflix

¿De qué va esto?

«Cuando la ambiciosa Ella (Sofia Carson) consigue la beca Rhodes de sus sueños para estudiar en Oxford, su vida está perfectamente planificada: un año de estudios intensos y luego regresar a Washington para trabajar en una campaña presidencial. Pero sus planes chocan de frente con Jamie (Corey Mylchreest), un profesor auxiliar brillante pero arrogante con un secreto devastador que cambiará el curso de sus vidas para siempre. Entre las agujas de ensueño de la universidad y los pubs británicos, Ella deberá elegir entre su carrera política soñada y un amor que tiene fecha de caducidad.»
[youtube https://www.youtube.com/watch?v=HAfvEhY8RnQ?si=g0kUCRrYOmhlzV2B]

Oxford, lágrimas y la fórmula que nunca falla

A ver, seamos sinceros desde el principio. No me he sentado a ver Mi año en Oxford esperando encontrar la próxima obra maestra del cine neorrealista ni un guion que desafíe las leyes de la narrativa moderna. No. Me he sentado en el sofá un sábado de enero, con una manta de esas que pesan dos kilos y una taza de té ardiendo, buscando exactamente lo que Sofia Carson y Corey Mylchreest me han dado: sufrir bonito. Porque sí, amigos, estamos en 2026 y seguimos consumiendo estas historias como si fuera la primera vez, aunque sepamos exactamente cómo va a terminar todo desde el minuto cinco. Y os digo una cosa: no pasa absolutamente nada por admitirlo.

Sofia Carson, que se ha coronado definitivamente como la It Girl de 2025 (y lo que llevamos de 2026), vuelve a hacer lo que mejor se le da: ser la chica americana perfeccionista, inmaculada y con un armario que ninguna beca de estudiante podría pagar en la vida real. Su interpretación de Ella es sólida dentro de los márgenes que permite este género. Tiene esa capacidad de llorar con una sola lágrima perfecta cayendo por la mejilla izquierda sin que se le corra el rímel, una habilidad que yo, como experto amateur en dramas de sofá, valoro muchísimo. Representa esa ambición estadounidense que choca frontalmente con la flema británica, un tropo tan viejo como el propio cine, pero que aquí se siente extrañamente reconfortante.

Escena romántica en Oxford

La química visual funciona, aunque el guion no ayude demasiado.

Y luego está él. Corey Mylchreest. Si alguien tenía dudas de si podría sostener un papel de galán torturado después de su éxito en el universo Bridgerton, aquí se disipan. Hace de «guaperas en apuros» de manual. Es ese tipo de personaje académico, un poco arrogante al principio, que recita poesía y te lleva a pasear por edificios centenarios mientras esconde un secreto trágico. La película juega la carta del «chico malo/triste que solo necesita amor» y, maldita sea, caemos en la trampa. La química entre ambos no es explosiva, no es de esas que traspasan la pantalla y te queman las pestañas, pero es funcional. Es una química de diseño, bonita de ver, como un escaparate de Navidad bien montado.

Hablemos del verdadero tercer protagonista de la cinta: Oxford. La dirección de fotografía se ha encargado de que cada piedra, cada biblioteca y cada pub parezca sacado de un folleto turístico de lujo. Es el «Dark Academia» llevado al mainstream de Netflix. Hay una belleza nostálgica en cómo retratan el invierno inglés, esa humedad que casi puedes sentir y que justifica el uso excesivo de abrigos de lana maravillosos. Visualmente, la película es un caramelo. Te entran ganas de dejarlo todo, matricularte en literatura inglesa y pasear en bicicleta bajo la lluvia, aunque en la vida real eso signifique llegar empapado y con frío a clase. Aquí, hasta la hipotermia parece glamurosa.

Sofia Carson en Oxford

El vestuario de Sofia Carson: poco realista para una estudiante, perfecto para la película.

Pero vamos a lo que duele, o a lo que debería doler. La trama. La historia está más manida que la receta del pan. Chica ambiciosa con plan de vida rígido conoce a chico despreocupado (por razones de peso) que le enseña a vivir el momento. El eje Estados Unidos – Reino Unido siempre presente en estos tejemanejes amorosos funciona como un reloj suizo. ¿Es original? Para nada. ¿Nos importa? Tampoco. Es un drama romántico lacrimógeno que no busca reinventar la rueda, sino hacerla girar suavemente sobre nuestros corazones sensibles. Hay momentos en los que el guion fuerza tanto la lágrima que casi te sientes manipulado, como si el director te estuviera pellizcando el brazo para que llores. Y sin embargo, cuando llega el clímax emocional, ahí estás, buscando un pañuelo.

Lo que sí me chirría un poco, desde mi humilde opinión de espectador que ha visto demasiadas películas de este tipo, es la falta de profundidad en los personajes secundarios. Parecen meros satélites que orbitan alrededor de la pareja principal para soltar la frase graciosa o el consejo sabio en el momento justo, y luego desaparecen. Oxford está lleno de gente interesante, pero aquí todo se reduce al drama de los dos protagonistas. Es una oportunidad perdida para darle más color y textura a la historia, pero entiendo que en 100 minutos no da tiempo a todo si queremos recrearnos en planos lentos de miradas intensas.

Corey Mylchreest personaje

Corey Mylchreest dominando el arte de la mirada intensa y torturada.

En definitiva, Mi año en Oxford es un producto de su tiempo. Es cine «confort food». Sabes que no es nutritivo, sabes que es pura azúcar y carbohidratos emocionales, pero en una tarde fría de sábado, es justo lo que el cuerpo te pide. No nos lleva a ningún lado nuevo, no nos descubre verdades universales, pero nos permite escapar durante un rato a un mundo donde los problemas, por muy trágicos que sean, tienen una iluminación perfecta y una banda sonora indie-pop que encaja como un guante.

Le doy un 5 raspado (sobre 10) siendo crítico, o un «aprobado alto» en la escala del disfrute culpable. Es una película «sin más», una más para el catálogo, pero se deja disfrutar y, si te pilla con la guardia baja, se deja llorar. Y a veces, solo a veces, eso es todo lo que necesitamos para cerrar la semana.

Valoración CP Cine

★★½☆☆

(5/10 – Pasable, ideal para tarde de lluvia)

🗣️ Ahora te toca a ti:

¿Eres de los que disfruta sufriendo con estos dramas románticos o prefieres que no jueguen con tus sentimientos? ¿Crees que Corey y Sofia tienen química o es puro marketing?

¡Te leo en los comentarios! 👇

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