Póster oficial de Training Day

⚡ Ficha Técnica: Training Day

  • Título original: Training Day (Día de entrenamiento)
  • Año: 2001
  • Dirección: Antoine Fuqua
  • Reparto principal: Denzel Washington, Ethan Hawke, Scott Glenn, Tom Berenger, Harris Yulin, Eva Mendes.
  • Género: Thriller policiaco, Drama, Acción.
  • Duración: 122 minutos.
Valoración CP Cine: ★★★★★ (5/5 OBRA MAESTRA)
« Jake Hoyt (Ethan Hawke) es un joven policía recién asignado a narcóticos en Los Ángeles. Su primer día de prueba lo pasa con el veterano detective Alonzo Harris (Denzel Washington), un agente condecorado cuyos métodos difuminan la línea entre la legalidad y la corrupción. Durante 24 horas intensas en las calles más peligrosas de L.A., Hoyt deberá decidir si las lecciones de Harris son una forma necesaria de supervivencia o un descenso directo al infierno moral. «
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La jungla de asfalto y el lobo feroz

A ver, gente, vamos a ponernos serios un momento. Soy «CP Cine», y sabéis que veo de todo, desde la serie B más cutre hasta el cine de arte y ensayo más pretencioso. Pero hay días, hay momentos específicos en la vida de un «experto amateur» como yo, en los que te topas con algo que te agarra del cuello, te sacude y te dice: «Esto es CINE, chaval». Y eso, amigos míos, es exactamente lo que pasa con Training Day. No estamos ante otra peliculita de policías y ladrones del montón que ponen un domingo por la tarde. No. Estamos ante una bestialidad, un viaje alucinante de 24 horas por el infierno de Los Ángeles que te deja sin aliento desde el minuto uno hasta los créditos finales. Es, sin exagerar, un peliculón absoluto, un 10 de 10 y una de esas 5 estrellas que doy muy pocas veces. Es una obra maestra del cine policiaco moderno que redefinió el género a principios de los 2000.

La premisa parece sencilla sobre el papel: el policía novato e idealista (Ethan Hawke como Jake Hoyt) tiene su primer día de evaluación con el veterano curtido y de vuelta de todo (Denzel Washington como Alonzo Harris). Hemos visto este esquema de «buddy cop» mil veces, desde Arma Letal hasta Rush Hour. Pero aquí, el director Antoine Fuqua coge ese cliché y lo retuerce, lo ensucia y lo sumerge en un realismo crudo y sudoroso. No hay chistes fáciles, no hay camaradería instantánea. Hay tensión. Una tensión que se puede cortar con cuchillo desde que Hoyt se sube al Monte Carlo negro de Alonzo. El coche, por cierto, es un personaje más; es la guarida del lobo, el trono desde donde Alonzo dicta su ley en las calles. La película te mete de lleno en un L.A. que no sale en las postales, el de los callejones traseros, las bandas, el tráfico de drogas a plena luz del día y la violencia latente en cada esquina.

Denzel Washington y Ethan Hawke en el coche en Training Day

El Monte Carlo: la oficina móvil donde la moralidad se queda en el maletero.

Hablemos del elefante en la habitación, o mejor dicho, del King Kong en la habitación: Denzel Washington. Madre mía. Mira que Denzel tiene papeles icónicos, ha hecho de Malcom X, de abogado luchador en Philadelphia, de piloto alcohólico en El Vuelo… pero lo de Alonzo Harris es de otra galaxia. Es, en mi humilde opinión de consumidor voraz de cine, la mejor actuación de su carrera, y eso es decir muchísimo. Alonzo es un villano fascinante porque no se ve a sí mismo como un villano. Él se ve como el «mal necesario». Su filosofía es brutal pero, en el contexto de la película, casi tiene sentido: «Para proteger a las ovejas, tienes que ser un lobo». Denzel te vende esta filosofía con un carisma arrollador. Es aterrador, es seductor, es impredecible y es absolutamente magnético. No puedes apartar los ojos de él. La forma en que manipula a Hoyt, cómo se mueve por los barrios más peligrosos como si fuera el dueño del cortijo (que en cierto modo lo es), y cómo suelta frases lapidarias que ya son historia del cine, es un espectáculo actoral de primer nivel. El Oscar que ganó no fue regalado, fue ganado a pulso en cada escena.

Pero para que un personaje como Alonzo brille tanto, necesita un contrapunto perfecto, y ahí es donde Ethan Hawke merece un aplauso monumental. Es fácil quedar eclipsado por el huracán Denzel, pero Hawke aguanta el tipo de forma increíble. Su Jake Hoyt es nuestros ojos en la película. Es el tipo bueno, el que cree en las reglas, el que quiere «servir y proteger» de verdad. Ver cómo Alonzo va desmantelando sistemáticamente la inocencia y los principios de Hoyt es doloroso. Hawke transmite perfectamente esa lucha interna, el miedo, la confusión y, finalmente, la desesperación de darse cuenta de que está atrapado en una trampa mortal diseñada por su propio mentor. La química tóxica entre los dos es el motor de la película; es un duelo interpretativo de titanes, una partida de ajedrez donde uno juega con las piezas blancas y el otro ha quemado el tablero.

La película no solo se sustenta en sus dos protagonistas. El guion de David Ayer (que sabe un par de cosas sobre las calles de L.A., ya que creció allí) es una bomba de relojería. Está estructurado de tal manera que la presión nunca deja de aumentar. Cada parada que hacen a lo largo del día es más peligrosa y moralmente ambigua que la anterior. Desde incautar drogas a unos camellos de poca monta hasta enfrentarse a situaciones de vida o muerte en territorios controlados por bandas reales (sí, Fuqua usó a miembros de bandas reales como extras para darle autenticidad, y se nota). El realismo es sucio. No hay filtros embellecedores. El calor de Los Ángeles traspasa la pantalla, casi puedes oler el asfalto caliente y el peligro. Los secundarios, incluyendo cameos de lujo de músicos como Dr. Dre, Snoop Dogg o Macy Gray, lejos de distraer, añaden una capa más de textura a ese mundo urbano y caótico que Alonzo dice controlar.

Escena de tensión en Training Day con armas

La tensión es constante: en este «día de entrenamiento», un error te cuesta la vida.

Lo que hace que Training Day sea una obra maestra y no solo una buena película de acción es su profundidad temática. Es una exploración brutal de la corrupción, no solo la corrupción monetaria (que la hay, y mucha), sino la corrupción del alma. Plantea preguntas incómodas: ¿Hasta dónde estamos dispuestos a dejar que lleguen los «buenos» para detener a los «malos»? ¿El fin justifica los medios cuando los medios implican convertirse en aquello que juraste combatir? Alonzo Harris es el resultado extremo de un sistema roto. Él ya no distingue el bien del mal; solo distingue el poder y la supervivencia. Ha cruzado tantas líneas rojas que ya no ve la línea original. Y la película nos obliga a mirar ese abismo. Hay momentos en los que, como espectador, casi te encuentras del lado de Alonzo, seducido por su lógica retorcida, hasta que hace algo tan monstruoso que te devuelve a la realidad de golpe.

Tengo que mencionar un par de escenas clave sin destripar demasiado, porque si no la habéis visto (¿en qué cueva habéis estado viviendo?), tenéis que experimentarlas vírgenes. Hay una escena en particular, que involucra una partida de cartas en una casa en el barrio de «The Jungle», que es una clase magistral de tensión cinematográfica. Sabes que algo va mal, los personajes lo saben, el ambiente es irrespirable, y cuando todo estalla, es de una violencia seca y realista que te hiela la sangre. Y luego está el clímax final. No es la típica persecución de coches con explosiones gigantescas al estilo Hollywood. Es un enfrentamiento crudo, físico y desesperado. Es el momento en que el alumno tiene que decidir si usa las herramientas del maestro para sobrevivir, o si mantiene su integridad aunque eso signifique morir. La resolución es perfecta, cerrando el círculo de este día infernal de una manera satisfactoria pero amarga.

En resumen, como vuestro fiable «experto amateur», os digo que Training Day es de visionado obligatorio. Ha envejecido increíblemente bien. De hecho, en el mundo actual, sus temas sobre el abuso de poder policial y la desconfianza en las instituciones quizás resuenen aún más fuerte que en 2001. Es una película que te entretiene, sí, pero también te golpea el estómago y te hace pensar. Es cine con mayúsculas, con actuaciones que definen carreras y una dirección que te sumerge en un mundo que preferirías no conocer en la vida real. Si te gusta el thriller, el drama intenso o simplemente ver a dos actores en estado de gracia dándolo todo, no busques más. Alonzo Harris te está esperando para darte una lección que nunca olvidarás.

Primer plano de Denzel Washington como Alonzo Harris

El rostro de la corrupción: Denzel Washington en la actuación de su vida.

🔥 El debate de CP Cine 🔥

«¿King Kong no tiene nada que hacer conmigo?»

Después de ver la película, sed sinceros: ¿Creéis que los métodos de Alonzo son, en algún punto, necesarios para combatir el crimen real, o es simplemente un villano corrupto sin redención? ¡Os leo en los comentarios!