Categoría: serie

Se apaga la luz de Dawson: James Van Der Beek fallece a los 48 años.

James Van Der Beek (1977 – 2026)

El eterno confidente de nuestra juventud


Hoy el mundo del espectáculo se siente un poco más vacío. La noticia de la partida de James Van Der Beek a los 48 años nos ha dejado con el corazón encogido, no solo por su talento, sino por lo que representó para toda una generación que creció frente al televisor.

Un legado más allá de Capeside

Aunque siempre será recordado como el alma de Dawson’s Creek, James fue mucho más que un rostro adolescente. Fue un actor que abrazó la vulnerabilidad en una época donde los hombres rara vez lo hacían en pantalla.

  • Voz de una generación: Nos enseñó que estaba bien sentir demasiado, pensar demasiado y, sobre todo, ser fiel a uno mismo.
  • Humildad y humor: Pocos actores han sabido reírse de su propia fama con tanta inteligencia y elegancia como él lo hizo en sus años posteriores.
  • Valentía final: Su lucha contra el cáncer fue llevada con una dignidad que solo confirma la integridad del hombre detrás de las cámaras.
«Crecer significa aceptar que no siempre tienes las respuestas, pero sí el valor para seguir preguntando.»

Hasta siempre, James

Nos quedamos con la imagen de aquel chico en el muelle, con sus reflexiones infinitas y su mirada curiosa. Se va el actor, pero se queda el icono. Su partida nos recuerda la fragilidad de la vida y la importancia de los recuerdos que construimos a través de las historias que amamos.

Descansa en paz. Gracias por todo.

© 2026 – Homenaje a una leyenda de la televisión

Vaqueros, política y violencia: Lo que Yellowstone nos enseña de EE.UU

Póster Yellowstone

Ficha Técnica

Título: Yellowstone

Año: 2018 – 2024

Creador: Taylor Sheridan, John Linson

Reparto: Kevin Costner, Kelly Reilly, Luke Grimes, Wes Bentley, Cole Hauser, Kelsey Asbille, Gil Birmingham

Género: Western / Drama / Thriller

Duración: 5 Temporadas (aprox. 60 min/cap)

País: Estados Unidos

★★★★☆ (4 de 5)

John Dutton lidera una familia de terratenientes en Montana que controla el rancho más grande de los Estados Unidos. En un mundo donde la frontera sigue siendo salvaje, los Dutton deben proteger su legado de promotores inmobiliarios, una reserva indígena y el primer parque nacional de América, usando métodos que desafían la ley y la moral.

Acabo de terminar Yellowstone. La he visto en un par de semanas, del tirón, sin anestesia y casi sin respirar. Me he quitado la tirita que tantos años llevaba pegada y, con ella, mi causa pendiente con Kevin Costner. He de reconocer que la serie me ha entusiasmado, especialmente las tres primeras temporadas, que me han parecido grandiosas pese al devenir, a veces errático, de algunos personajes en la recta final. Estamos ante una serie sólida, con una historia de base muy potente, pocos extras innecesarios al principio, mucha música country que te araña el alma y, sobre todo, muchos animales y una naturaleza que abruma.

La historia sigue a la familia Dutton, cuyo patriarca, John Dutton, es una especie de señor feudal moderno en Montana. Toda la trama gira obsesivamente en torno al concepto del rancho, de la pertenencia a la tierra y la lucha contra las grandes corporaciones que quieren explotar ese paraíso como si fuera una extensión más de Utah, Los Ángeles, Seattle o Nueva York. Conceptualmente es fascinante y liosa a la vez: nunca terminas de saber si estás ante una familia dictatorial que ejecuta la ley a su antojo o ante el último bastión de amantes de la naturaleza castiza, defendiendo lo rural frente a la voracidad del cemento.

John Dutton Kevin Costner

El patriarca que mira al futuro sintiéndolo perdido.

Hablemos de John Dutton. Viudo, con cientos de enemigos y una palabra que va a misa. No tiene miedo a incumplir todas las leyes existentes ni a ejecutar lo inejecutable con puño de hierro. Es un personaje complejo: a veces es el villano de su propia historia, pero de repente se le ve cojear como el hombre de campo que es, y se vuelve vulnerable, empalagoso incluso, hablando de un pasado que añora y de un futuro que siente perdido desde el minuto uno. Es el rey de un reino que se desmorona, y Costner lo borda.

Luego está Beth Dutton. Ella encarna el mal socialmente hablando, pero con un carisma arrollador. Desadaptada, violenta, caprichosa y, ciertamente, en muchas ocasiones insoportable. No ha sido mi favorita, pero entiendo que la idea era encumbrarla como la antiheroína definitiva. Una mujer rota por su pasado que vive por y para los deseos de su padre. Se considera a sí misma peor que la muerte y, pese a que a veces quieres que desaparezca, nos regala los mejores diálogos de la serie. A su lado, Rip, el capataz. Su historia de amor viaja en paralelo, unida por una lealtad inquebrantable pero tóxica, siempre ensombrecida por la figura del patriarca. La inclusión de Carter (ese «mini-Rip») en la cuarta temporada intentó darles humanidad, pero siento que esa trama no terminó de fraguar del todo.

El contrapunto moral lo ponen Kasey Dutton y su esposa Mónica. Kasey, el hijo menor, comienza como la oveja negra, un militar retirado casado con una mujer indígena de la reserva que, irónicamente, es la mayor amenaza territorial para el rancho de su padre. Su evolución es la más humana y cercana a la realidad de quienes leen estas líneas. Kasey sufre procesos reales de búsqueda de identidad junto a Mónica y su hijo Tate. Su final es, posiblemente, el único que me dejó un buen sabor de boca, el único que sentí cerrado y digno. Hablar de Mónica es hablar también de Thomas Rainwater, el presidente de la reserva. Al principio se presenta como un enemigo formidable, pero su arco gira hacia una complicidad extraña con John Dutton: ambos encuentran un terreno común en el amor sagrado a la tierra, frente al enemigo común del capitalismo salvaje.

Familia Dutton Yellowstone

Una dinastía en guerra contra el mundo y contra sí misma.

Pero no todo funciona. Jamie Dutton es el gran damnificado. Creo sinceramente que es víctima de su familia y de las expectativas tóxicas de su padre. Él y Beth son las dos caras de la moneda de John, pero Jamie acaba siendo el saco de boxeo de los guionistas. No esperaba el final que le deparó Taylor Sheridan. No he entendido los porqués, más allá de que, al descubrirse su condición de «bastardo» en la tercera temporada, parece que perdió todo derecho a la redención a ojos del creador. Jamie representaba el peligro de la civilización y la política moderna, todo lo que los Dutton odian, pero su desenlace me pareció cruel e inexplicable, casi un castigo narrativo injusto.

Y aquí entramos en las sombras de la producción. Taylor Sheridan, creador y showrunner, a veces se pierde en su propio ego. La autopromoción se vuelve casi innecesaria y cansina: esas escenas repetitivas donde él mismo sale exhibiendo caballos, dando vueltas y vueltas durante minutos que no aportan nada a la trama, rompen el ritmo. Es una indulgencia que se perdona porque el resto es bueno, pero cansa. Además, las tramas de las cinco temporadas a veces sufren de inconsistencia: personajes que parecen tener peso desaparecen sin explicación, y subtramas enteras quedan inconclusas o se resuelven de forma apresurada.

Sin embargo, los secundarios salvan el día. Mención especial al «Bunkhouse» (los barracones), con Lloyd y Jimmy a la cabeza. Jimmy tiene uno de los mejores arcos de crecimiento, pasando de ser un inútil a un hombre, y su relación con Lloyd representa el choque entre el pasado y el futuro de lo que significa ser vaquero. Es en esos momentos, entre caballos, polvo y cervezas al atardecer, donde la serie respira verdad.

Vaqueros Yellowstone

La vida en el Bunkhouse: lealtad, violencia y hermandad.

Más allá del drama familiar, Yellowstone invita a una reflexión profunda sobre la política y el poder. ¿Es el rancho una democracia? En absoluto. Es una autocracia regida por la violencia necesaria para mantener el orden. La serie pone sobre la mesa la causa india de las reservas americanas, no como un adorno, sino como una herida abierta. El bien y el mal se difuminan en Montana: John Dutton es el héroe porque defiende la tierra, pero sus métodos son los de un villano. La democracia parece no servir cuando se trata de frenar la avaricia corporativa, y la serie parece sugerir que, a veces, hace falta un monstruo para proteger el paraíso.

Para terminar, si como a mí esta serie te despierta el gusanillo del universo creado por Sheridan, debes saber que existen precuelas que explican cómo los Dutton llegaron allí y por qué defienden ese valle con la vida. Si quieres una guía de visionado cronológico para entender el linaje completo, este sería el orden correcto:

1. 1883: El origen. El viaje brutal de la primera generación desde Texas a Montana. Pura poesía visual.
2. 1923: La supervivencia. Harrison Ford y Helen Mirren defendiendo el rancho durante la Gran Depresión.
3. Yellowstone: La actualidad. El desenlace del legado.

¿Héroes o Villanos?

«Yellowstone nos hace preguntarnos si el fin justifica los medios cuando lo que está en juego es el hogar. ¿Tú de qué lado estás: de los Dutton o del progreso?»


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El origen del mal: Reseña completa de la temporada 1 de Welcome to Derry

Poster Welcome to Derry

Ficha Técnica

  • Título: IT: Welcome to Derry
  • Plataforma: HBO Max
  • Género: Terror / Drama / Sobrenatural
  • Basado en: La obra de Stephen King
  • Estado: En emisión (Temporada 1)
★★★★★

9 de 10 – «Sublime pesadilla»

«

Ambientada en la década de 1960, años antes de los eventos de ‘IT: Capítulo Uno’ (2017), esta precuela explora los orígenes de la maldición que asola la pequeña ciudad de Derry, Maine, y el despertar de la entidad cambiaformas conocida como Pennywise. Mientras las tensiones raciales y sociales hierven en el pueblo, un grupo de inadaptados comienza a descubrir que la historia de su hogar está escrita con sangre.

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El retorno del Rey (del terror) a Derry

He de reconocer que últimamente, aunque consumo como loco series y películas, así como libros, no estoy muy al tanto de lo que se estrena. Vivimos en una era de saturación absoluta, con una cantidad ingente de material pendiente de ver, listas de «ver más tarde» que parecen pergaminos infinitos y estrenos que te atropellan sin avisar. Muchas veces me encuentro con las cosas de sopetón, casi por accidente, y eso es exactamente lo que me pasó un día bicheando por HBO Max (o Max, como quieran llamarlo ahora) sin rumbo fijo. De repente, ahí estaba: tres episodios ya disponibles de IT: Welcome to Derry.

Os seré sincero, porque aquí estamos entre amigos y no soy ningún crítico de esos de monóculo y pipa. Esos tres primeros episodios me costaron. Quizá fue el momento en el que los vi, un martes cualquiera después de trabajar, con la cabeza en mil sitios. No estaba yo muy fino ni centrado, y el ritmo inicial me pareció denso, cargado de una atmósfera que requiere paciencia. Estuve a punto de dejarla aparcada en ese limbo de «series que empecé y no terminé», pero algo me llamó. Volví a ponerme el segundo y el tercero días después, con otra mentalidad, para reengancharme de cara a la mid season y el final de temporada. Y madre mía, menos mal que lo hice.

Escena de la serie Welcome to Derry

La ambientación de los 60 es, sencillamente, otro personaje más.

He de reconocer también que Pennywise tiene algo que me atrae de una forma fatal. Es esa relación tóxica que tenemos los fans del terror con nuestros monstruos favoritos. Lo odiaba de pequeño, con un miedo visceral que me impedía acercarme a las alcantarillas, y lo admiro de adulto. Pero ojo, es una admiración desde la distancia, muy de «te admiro, sí, eres un icono, pero por si acaso no te pienso mucho antes de dormir no vaya a ser que sueñe contigo». Y es que el payaso de Derry es, cuanto menos, inquietante. En esta precuela, que se toma la libertad (y el acierto) de explicar parte de su origen y su ciclo de alimentación en una época distinta, nos han dejado claro algo fundamental: Pennywise no es un «antihéroe» ni un villano comprendido. Es el mal.

Siempre he pensado que, en el panteón de los monstruos modernos, hay clases. Tienes a Jason, que es una fuerza bruta; tienes a Michael Myers, que es la maldad sin rostro. Pero Pennywise… Pennywise juega en la liga de los que disfrutan. Junto a Freddy Krueger, el payaso es uno de los malos de verdad, de los que se regodean en el dolor ajeno, que hacen chistes crueles antes de arrancarte el brazo. La serie recupera esa crueldad juguetona y la eleva. No es solo susto por susto (que los hay, y muy buenos), es la sensación constante de que algo está mal en el pueblo, de que la tierra misma está podrida.

No voy a profundizar mucho en la trama específica de la serie ya que la idea es que la veáis sin spoilers, pero de verdad… qué sublime gozada de producción. HBO rara vez falla en los valores de producción, pero aquí se han lucido. La fotografía es sucia cuando debe serlo y preciosista en los momentos de calma tensa. Juega con los colores saturados de los años 60, pero siempre con ese filtro enfermizo que te recuerda que estás en Derry. Y la música… ay, la música. Esos violines chirriantes y los silencios incómodos acompañan perfectamente a los cortes de edición, que son bruscos, agresivos, diseñados para mantenerte en tensión.

El terror en Derry

No solo es el payaso, es lo que el payaso hace a la gente.

Pero si algo sostiene una historia de Stephen King, incluso cuando King no es el guionista directo, son los personajes humanos. Los niños. Esos niños rotos que tienen que enfrentarse a cosas que los adultos prefieren ignorar. El casting es espectacular. Te crees su miedo, te crees su amistad forjada en la desgracia. Hay una química entre los protagonistas que recuerda a la magia del «Club de los Perdedores» original, pero con sus propios matices, sus propios demonios y un contexto social muy potente que la serie no tiene miedo de explorar.

Es curioso cómo una precuela, de la que en teoría ya sabemos el final (o al menos sabemos que el monstruo sigue vivo años después), logra mantener la tensión. Y eso es mérito de la escritura. Nos importa quién vive y quién muere, aunque sepamos que Derry seguirá maldita. La construcción del lore alrededor del pueblo es fascinante, ampliando lo que vimos en las películas de Muschietti sin traicionar la esencia del libro. Se siente como una novela visual, densa, rica en detalles, de esas que te piden pausar para mirar el fondo de la escena.

Para ir cerrando, porque podría estar horas hablando de la estética del payaso y de cómo han logrado que vuelva a dar miedo incluso a los que ya tenemos una edad. Si sois fans del universo de IT, si os gusta el terror que se cocina a fuego lento pero que explota con violencia cuando menos te lo esperas, tenéis que verla. Dadle una oportunidad si el primer capítulo se os hace bola, creedme, la recompensa merece la pena. Es una carta de amor al género y una demostración de que las series de terror pueden ser televisión de prestigio.

Pennywise acechando

La pesadilla ha vuelto a casa.

Para mí, sin duda es un 9 de 10 y un rotundo 5 estrellas de puntuación. Merecida reputación y esperando ver si hay algo más allá del final, porque con este nivel de calidad, yo estoy dispuesto a flotar las temporadas que hagan falta. No dejéis que se os escape entre el mar de estrenos, pescadla y disfrutad del miedo.

🎈 ¿Tú también quieres tu globo?

¿Has visto ya la serie? ¿Crees que supera a las películas o el libro es intocable? ¡Cuéntame en los comentarios si te ha dado tanto miedo como a mí!

Stranger Things 5: Superando los retoques estéticos de Eleven para un cierre épico

Póster Final Stranger Things Temporada 5

Ficha Técnica

  • Título: Stranger Things 5 (El Capítulo Final)
  • Creadores: Los Hermanos Duffer
  • Estreno del final en España: 1 de enero de 2026
  • Plataforma: Netflix
  • Género: Ciencia Ficción, Terror, Aventura ochentera
  • Reparto Principal: Winona Ryder, David Harbour, Millie Bobby Brown, Finn Wolfhard, Noah Schnapp, Gaten Matarazzo, Caleb McLaughlin, Natalia Dyer, Charlie Heaton, Joe Keery, Maya Hawke, Sadie Sink, Jamie Campbell Bower.

Valoración de CP Cine

★★★★★

10 / 10 – ¡OBRA MAESTRA!

Sinopsis Oficial de la Temporada Final

«La oscuridad se cierne sobre Hawkins por última vez. Con la barrera entre mundos colapsada, el grupo de amigos, ahora disperso y marcado por las batallas pasadas, debe reunirse para enfrentar la amenaza definitiva. Vecna, más poderoso que nunca, desata su plan final para fusionar el Upside Down con nuestra realidad. En una carrera contrarreloj, lealtades serán probadas, sacrificios serán necesarios, y el destino del mundo dependerá de la última resistencia de Eleven y sus aliados.»

Tráiler del Final

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El Fin de una Era

Han pasado seis días. SEIS DÍAS desde que terminaron los créditos del último episodio de Stranger Things y sigo aquí, intentando procesar todo, gesticulando en el salón y diciéndolo en alto para quien quiera escucharme (básicamente mi gato y mi chica, y ahora vosotros): ME HA ENCANTADO. Os lo juro, estoy todavía con el subidón. Sabía perfectamente que esto iba a pasar. En los tiempos que corren, donde todo se polariza, con la cantidad de teóricos de la conspiración, ufólogos de salón y gente que discute hasta la redondez de la Tierra, era imposible que el final de la serie más grande de Netflix saliera indemne.

Ya me veía venir la oleada de críticas. Que si el ritmo, que si «no era lo que yo pensaba», que si la teoría de fulanito en Reddit era mejor. Lo vimos con Lost, lo sufrimos con Juego de Tronos, y Stranger Things no iba a ser la excepción. Siempre habrá gente analizando frame a frame para justificar que no les ha gustado algo, buscando agujeros de guion como si fueran auditores de Hacienda. Pero mirad, a mí, como espectador que se sienta con un bol de palomitas a disfrutar, me da absolutamente igual todo ese ruido. La serie, como producto completo, es una auténtica gozada. Y esta quinta temporada, que madre mía lo que ha tardado en llegar (casi se nos hacen los niños abuelos), la he disfrutado como un auténtico monete de principio a fin.

El grupo principal de Stranger Things mirando con preocupación

La tensión en el grupo original ha sido palpable desde el minuto uno de esta temporada final.

Ha sido una locura ver el cierre de todo el elenco. Desde el grupo inicial de amigos jugando a Dragones y Mazmorras en un sótano, pasando por los «hermanos mayores» (Nancy, Jonathan, Steve) que ahora son prácticamente los líderes de la resistencia, hasta los «nuevos pequeños» y los extras que han brillado con luz propia. El crecimiento de los personajes ha sido bestial. Esta temporada nos ha dado momentos para todos, aunque tengo mis cositas que comentar, claro, que para eso estamos aquí.

Vamos a meternos en el barro con los personajes, que hay tela que cortar. Empezando por Eleven. A ver, cómo digo esto sin que suene terrible… Me ha costado un poco conectar visualmente con ella esta temporada. No sé si son cosas de la producción o qué, pero el cambio físico de Millie Bobby Brown me ha sacado un poco de la inmersión. Deberían haber controlado eso en el contrato, porque en algunos planos me costaba ver a la niña descorazonada de las primeras temporadas y veía más a una estrella de Instagram operada. Dicho esto, su trama ha sido de mis favoritas. Su protagonismo casi solitario, esa alianza inesperada con Kali (¡por fin recuperaron ese cabo suelto de la temporada 2!), ha sido brutal. Ver a «hermanas» uniendo poderes ha sido épico, aunque tengo que admitir que por momentos era la parte menos creíble de la temporada, un poco *deus ex machina* de superhéroes.

Max Mayfield en trance flotando

El papel de Max ha sido crucial, moviéndose entre planos de existencia.

Y claro, con tanto poderío de Eleven, ¿qué ha pasado con Mike? Pues lo que me temía. Mike ha sido el gran «bluff» de la temporada. Se ha quedado totalmente eclipsado. Sí, ha estado ahí de apoyo emocional, pero comparado con el resto, se ha sentido muy secundario. Sus minutitos de narrador final en el último episodio han estado emotivos, para cerrar el círculo, pero poco más ha aportado a la acción real. Una pena, porque era el corazón del grupo.

Por otro lado, las dinámicas de grupo han sido una montaña rusa. La dupla Dustin-Steve sigue siendo oro puro, esa química no se pierde. Y el trío amoroso/heroico de Steve, Jonathan y Nancy… ay, madre. Por un lado genial verlos trabajar juntos como un equipo táctico, pero por otro lado, la resolución del triángulo amoroso y ciertas interacciones me han parecido un poco forzadas, como que había que cerrar carpetas sí o sí. Aunque la moralina final sobre la amistad por encima del romance y cómo cada uno encuentra su misión en la trama ha sido una gozada de ver.

Escena oscura y tensa de la temporada final

La atmósfera de terror ha superado todo lo visto anteriormente.

Hablemos de Max. ¡Qué maravilla! Me ha encantado cómo han manejado su «retorno». El tándem Lucas-Max ha sido precioso, puro corazón. Es verdad que, estando como estaba, me hubiera gustado que Max tuviera algo más de acción física, pero han sabido darle la vuelta. Su papel haciendo de «Campanilla» espiritual, guiando a Holly Wheeler (la hermana pequeña de Mike, ¡menuda sorpresa!) contra Vecna en el plano mental ha sido un *win-win* tremendo. Y ese momento «femme fatale» psíquico junto a Ce y Kali contra Vecna… pelos de punta. Ha sido una forma muy inteligente de mantenerla en el centro de la batalla sin ignorar lo que le pasó en la temporada 4.

Tengo que mencionar una dupla que me ha parecido curiosa: Robin y Max. He notado una subtrama ahí bastante forzada entre ellas dos. Entiendo que partían de puntos muy diferentes y la serie quería unirlas en la adversidad, y aunque el camino ha sido un poco raro, el final de ambas colaborando ha dejado buen regusto. Es de esas cosas que sientes que los guionistas metieron con calzador pero al final dices «bueno, vale, lo compro».

Personajes de Stranger Things mirando algo fuera de cámara

El equipo dividido pero unido en propósito, enfrentando el horror final.

Pero si tengo que elegir a un MVP de los chicos, ese es Will. Para mí, uno de los amos absolutos de la temporada. Su crecimiento ha sido brutal. Ese papel de «hechicero», su conexión con el Upside Down, su revelación final… ha sido el eje sobre el que ha girado gran parte de la resolución. Aparte del cliffhanger de mitad de temporada que nos dejó locos, todo su arco en el último tramo es un 10. Noah Schnapp se ha salido.

Los adultos, Jim Hopper y Joyce, pues bueno, han tenido el papel plano de «padres preocupados y luchadores» que llevan teniendo casi toda la serie. Cumplen, son geniales, les queremos, pero no han sido el foco de sorpresa. Sin embargo, los secundarios como Karen Wheeler (que por fin se entera de algo), el incombustible Murray, Erica con su látigo verbal, o la Dra. Kay han estado totalmente a la altura, dando soporte y momentos cómicos o tensos cuando hacían falta.

Primer plano intenso de uno de los protagonistas

La intensidad emocional ha estado al nivel de los efectos especiales.

Y finalmente, de Henry/Vecna… ¿qué decir? Sin palabras es poco. Jamie Campbell Bower ha creado un villano para la historia. Aunque es verdad que durante parte de la temporada lo han ido llevando un poco a menos para dar espacio a otras tramas, creo que el culmen del último episodio le sitúa sin reparos como el verdadero PROTAGONISTA en la sombra de toda la serie. Su desenlace es trágico, horrible y perfecto a la vez. Es el reflejo oscuro de todo lo que representa Hawkins.

En resumen, he disfrutado como un enano. Me he reído, he llorado, me he tapado los ojos y he saltado del sofá. Con sus fallos, con sus cosas forzadas y con sus retoques estéticos cuestionables, para mí es un cierre perfecto para una serie que ha marcado una época. Para mí, cinco estrellas y un 10 de 10. Gracias, hermanos Duffer.

¡Tu turno, friki del Upside Down!

¿Estás conmigo en el barco del 10/10 o eres de los que ya está redactando la hoja de reclamaciones a Netflix? ¿Qué te ha parecido el papelón de Will?

¡Déjame tu comentario abajo y discutamos (sin sangre) el final de esta era!

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