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Brad Arnold de 3 doors down fallece.

A veces el despertador no es el que te desvela, sino una noticia que no querías leer. Se ha ido Brad Arnold y, con él, un pedazo de nuestra adolescencia.


Para los que crecimos con el rock alternativo de los 2000, 3 Doors Down no era solo una banda; era el refugio. Guardo mi copia original de Away from the Sun como un tesoro de mis años más tempranos, un recordatorio de que siempre hay una luz, incluso cuando nos sentimos lejos del sol.


Gracias por ponerle voz a lo que no sabíamos decir, Brad. La batalla terminó, ahora toca el descanso. 🕊️🎸


#BradArnold #3DoorsDown #AwayFromTheSun #AltRock #Legend #RestInPeace

Por qué la dupla Johnson-Swinton no salva «Cegados por el Sol»

Póster de Cegados por el Sol

Ficha Técnica

  • Título original: A Bigger Splash
  • Dirección: Luca Guadagnino
  • Año: 2015
  • País: Italia
  • Duración: 124 min.
  • Reparto: Tilda Swinton, Ralph Fiennes, Dakota Johnson, Matthias Schoenaerts, Aurore Clément, Corrado Guzzanti.
  • Guion: David Kajganich (Remake: Alain Page)
  • Música: Varios
  • Fotografía: Yorick Le Saux

Mi Valoración: Totalmente Prescindible

(2 de 5 estrellas)

Sinopsis

«Las vacaciones de una estrella de rock (Tilda Swinton) y su novio cineasta (Matthias Schoenaerts) en la isla italiana de Pantelleria se ven interrumpidas por la visita inesperada de un antiguo amante y productor musical (Ralph Fiennes) y su joven y seductora hija (Dakota Johnson). Lo que sigue es un torbellino de celos, pasión y, en última instancia, peligro para todos los implicados.»

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Crítica: Crónica de un Bostezo Anunciado

Hay películas que entran en tu radar con la fuerza de un huracán. Ves el cartel, lees el reparto, y piensas: «esto tengo que verlo». Eso es exactamente lo que me pasó con «Cegados por el sol». Tilda Swinton, una de las actrices más camaleónicas de nuestra era; Ralph Fiennes, un monstruo de la interpretación; Dakota Johnson, en plena cresta de la ola post-Cincuenta Sombras; y Matthias Schoenaerts, un actorazo belga que siempre cumple. ¿La premisa? Un drama psicológico bañado por el sol de una isla italiana. ¿El director? Luca Guadagnino, que después haría la aclamada «Call Me by Your Name». Todo, absolutamente todo, apuntaba a peliculón. Pero a veces, como en una ecuación matemática con un error de cálculo, el resultado es catastróficamente decepcionante. Y esta película es la prueba viviente de ello.

La historia, que es un remake de «La Piscina» de 1969, nos presenta a Marianne (Swinton), una estrella de rock afónica recuperándose de una operación de garganta, y a su pareja Paul (Schoenaerts), disfrutando de una paz casi monacal en la remota isla de Pantelleria. Esa tranquilidad se rompe con la llegada de Harry (Fiennes), antiguo productor y ex-amante de Marianne, un torbellino de energía y verborrea incesante. Con él trae a su hija recién descubierta, la enigmática y provocadora Penelope (Johnson). A partir de aquí, se supone que deberíamos asistir a un crescendo de tensión sexual, celos y secretos desenterrados. Lo que obtenemos, en cambio, es un ejercicio de estilo visualmente atractivo pero narrativamente hueco, un melodrama que avanza a trompicones hacia un clímax que, cuando llega, te deja más frío que el agua de esa famosa piscina en invierno.

Escena de la película Cegados por el Sol

El principal problema de «Cegados por el sol» es su incapacidad para generar un interés genuino por sus personajes. Son cuatro seres egoístas y caprichosos encerrados en una jaula de oro, y al espectador, francamente, le da igual lo que les pase. Marianne, al no poder hablar durante gran parte de la película, se convierte en un personaje pasivo, un mero observador de las payasadas de los demás. Paul es un muro de contención, un hombre atormentado por su pasado que apenas deja entrever sus emociones. Penelope es la típica lolita manipuladora, un arquetipo que hemos visto mil veces y que aquí no aporta nada nuevo. Y luego está Harry. Ralph Fiennes se entrega en cuerpo y alma a un personaje excesivo, histriónico y agotador. Hay una escena en la que baila al ritmo del «Emotional Rescue» de los Rolling Stones que es, a la vez, lo mejor y lo peor de la película. Es un destello de energía en medio de un océano de tedio, pero también subraya lo desubicado y cargante que resulta su personaje. No conectas con él, simplemente te cansa.

La película se siente alargada hasta el infinito. Hay muchas escenas de ellos tomando el sol, bañándose en la piscina, comiendo, mirándose con supuesta intensidad… pero nada de eso construye una tensión real. Guadagnino parece más interesado en capturar la luz dorada de Italia y la belleza de sus actores que en contar una historia con sustancia. Es cine para los sentidos, sí, pero el cerebro se queda totalmente desatendido. Se insinúan muchas cosas: pasados oscuros, rivalidades, deseos prohibidos… pero todo se queda en la superficie. Es como si la película tuviera miedo de sumergirse de verdad en las aguas turbulentas que promete. Prefiere chapotear en la orilla, ofreciendo postales bonitas pero vacías de contenido dramático.

Tilda Swinton y Matthias Schoenaerts en Cegados por el Sol

Lo que más me frustra es el potencial desperdiciado. Con ese cuarteto de actores, se podría haber creado un thriller psicológico de primer nivel, un estudio asfixiante sobre las relaciones humanas. En cambio, lo que tenemos es un drama que por momentos parece una parodia, una especie de «Gran Hermano VIP» en una villa de lujo. Las conversaciones pretenden ser profundas y reveladoras, pero a menudo rozan el ridículo. Falta alma, falta conflicto real, falta algo que te atrape y no te suelte. Vi la película esperando sentir la tensión en cada silencio, y lo único que sentí fue el peso de mis párpados luchando contra el sueño.

Y el final… sin entrar en spoilers, digamos que el giro dramático que propone la película se siente forzado y poco convincente. Es un intento desesperado por darle un cierre impactante a una historia que no se lo ha ganado. En lugar de ser la culminación lógica de la tensión acumulada, parece un pegote, una ocurrencia de última hora para despertar al espectador. Incluso se introduce una subtrama con la crisis de refugiados en el Mediterráneo que queda torpemente integrada, como un intento de añadir una capa de relevancia social que no encaja en absoluto con el tono narcisista y ombliguista del resto del metraje. Al final, te quedas con la sensación de haber asistido a las vacaciones de cuatro personas ricas y aburridas, y de que te han cobrado la entrada por ello.

Ralph Fiennes y Dakota Johnson en la película

En resumen, «Cegados por el sol» es una película totalmente innecesaria. Es un envoltorio precioso con nada dentro. Me acerqué a ella por la promesa de un gran duelo actoral y me encontré con un melodrama de sobremesa, de esos que emite Antena 3 un sábado por la tarde, solo que con mejor fotografía y un presupuesto más holgado. Es pretenciosa sin tener con qué, y aburrida hasta decir basta. Las dos estrellas que le doy son un regalo, un reconocimiento al talento de un reparto que merecía un guion infinitamente mejor. Mi consejo de «experto amateur»: si queréis ver un buen drama bajo el sol de Italia, hay cientos de opciones mejores. Esta, podéis saltárosla sin remordimientos.

«¿Puede un reparto estelar salvar una película del aburrimiento absoluto? En este caso, la respuesta es un rotundo no.»

Por qué Plan Oculto de Spike Lee me pareció una pérdida de tiempo

Crítica de ‘Plan Oculto’: Un Atraco Casi Perfecto que se Queda a Medias

Póster de la película Plan Oculto

Ficha Técnica

  • Título original: Inside Man
  • Año: 2006
  • Duración: 129 min.
  • País: Estados Unidos
  • Dirección: Spike Lee
  • Guion: Russell Gewirtz
  • Música: Terence Blanchard
  • Reparto: Denzel Washington, Clive Owen, Jodie Foster, Christopher Plummer, Willem Dafoe, Chiwetel Ejiofor

Mi Valoración

(2 de 5 estrellas)

«Duelo entre un duro policía (Denzel Washington) y un inteligente atracador (Clive Owen) durante un tenso secuestro con rehenes en un banco de Manhattan. De repente, aparece una tercera persona que ha sido contratada por el influyente propietario del banco (Christopher Plummer). Se trata de Madaline (Jodie Foster), una poderosa bróker que tiene una agenda secreta.»
[youtube https://www.youtube.com/watch?v=1]

Un Plan Demasiado Oculto Para Mi Gusto

Hay películas que te las recomiendan tanto, que las ves en tantas listas de «los mejores thrillers de la historia», que cuando por fin te sientas a verlas, la expectativa es un monstruo gigante. ‘Plan Oculto’ era para mí una de esas películas. Spike Lee en la dirección, un reparto que es básicamente un «quién es quién» de Hollywood… ¿qué podía salir mal? Pues, para mi sorpresa, bastantes cosas. O, mejor dicho, no es que salieran mal, es que simplemente no salieron. La película se quedó en un limbo de intenciones, un quiero y no puedo que me dejó más frío que el interior de la cámara acorazada que tanto se esfuerzan en proteger.

La premisa es fantástica, no nos vamos a engañar. Un atraco a un banco en pleno corazón de Nueva York. Pero no es un atraco cualquiera. El cerebro, Dalton Russell (un Clive Owen que pasa casi toda la película con la cara tapada, un desperdicio), parece tenerlo todo calculado. No quiere el dinero, o eso parece. Los rehenes son obligados a vestirse como los atracadores, creando un caos de identidad que vuelve loca a la policía. Al otro lado, tenemos al detective Keith Frazier (Denzel Washington), un negociador carismático pero con sus propias sombras. Y para enredar más la madeja, aparece Madeleine White (Jodie Foster), una facilitadora de problemas para los ricos y poderosos que tiene su propia agenda. El tablero de ajedrez está dispuesto con piezas de lujo. El problema es que la partida se me hizo lenta, predecible y, sobre todo, anticlimática.

Escena del atraco en Plan Oculto

La tensión inicial se diluye en conversaciones que no llevan a ninguna parte.

El principal problema que le encontré a ‘Plan Oculto’ es su ritmo. Spike Lee se toma su tiempo, muchísimo tiempo, en desarrollar las conversaciones entre Frazier y Russell. Se supone que son duelos dialécticos, llenos de ingenio y dobles sentidos. Y sí, hay momentos brillantes, frases que te sacan una sonrisa. Denzel Washington está, como siempre, impecable. Su personaje tiene ese aire de tipo normal, un poco chulesco, superado por las circunstancias pero sin perder nunca la compostura. Es el ancla de la película. Pero incluso él no puede salvar la sensación de que la trama no avanza. Las negociaciones se estancan, los giros de guion se ven venir a kilómetros y la subtrama de Jodie Foster, que debería añadir una capa de conspiración y misterio, se siente metida con calzador, como si perteneciera a otra película.

Se supone que un thriller de atracos debe mantenerte al borde del asiento. Piensa en ‘Heat’, en ‘Tarde de perros’ o incluso en ‘La casa de papel’. Sientes la urgencia, el peligro, la claustrofobia. En ‘Plan Oculto’, esa tensión es artificial. Los interrogatorios a los rehenes una vez liberados, que se intercalan durante toda la película, rompen constantemente el ritmo y te sacan de la acción principal. Es un recurso narrativo que entiendo en la teoría —crear misterio sobre lo que realmente pasó dentro— pero que en la práctica resulta frustrante. En lugar de aumentar el suspense, lo disipa. Te cuenta el final antes de tiempo, o al menos te asegura que la cosa no acabó en una masacre, quitándole gran parte del peligro inminente que debería sentirse.

Denzel Washington como el detective Frazier

Denzel Washington, lo mejor de una película que no está a su altura.

Y luego está el «gran secreto». El MacGuffin por el que se monta todo este circo. Sin entrar en spoilers, diré que me pareció una decepción mayúscula. Durante dos horas te construyen un misterio alrededor de una caja de seguridad, te hacen creer que dentro hay algo que puede cambiar el mundo, o al menos la vida de gente muy poderosa. Y cuando por fin se desvela… la reacción es un «¿en serio? ¿Todo esto para eso?». Se siente como una justificación floja, casi una excusa para poder llevar a cabo el «atraco perfecto». Un plan tan ingenioso, tan meticulosamente diseñado, merecía una motivación mucho más potente. Al final, el plan es más interesante que el objetivo del plan, y eso es un problema grave.

No me malinterpreten, la película está bien hecha. La dirección de Spike Lee es elegante, la fotografía de Matthew Libatique es excelente y la banda sonora de Terence Blanchard acompaña bien. Pero el cine no es solo técnica. Es emoción, es conexión, es sentir que el tiempo que inviertes vale la pena. Y al terminar de ver ‘Plan Oculto’, mi sensación fue la de haber asistido a un truco de magia muy elaborado en el que el mago se recrea tanto en los preparativos que se olvida de que el público espera un final sorprendente. El conejo que sale de la chistera es pequeño, predecible y ni siquiera es tan adorable como prometía.

Jodie Foster en su papel de Madeleine White

Un personaje con potencial que se queda en una mera distracción.

En definitiva, ‘Plan Oculto’ es una de esas películas que, en mi humilde opinión de consumidor de cine, está tremendamente sobrevalorada. Es un ejercicio de estilo interesante, un escaparate para el talento de su reparto, pero como thriller, como historia que te atrape y te sorprenda, fracasa. Le sobran minutos, le falta tensión y su gran revelación es un anticlímax. Pude haber dedicado esas dos horas a ver dos capítulos de una buena serie, a leer un libro o, sinceramente, a cualquier otra cosa. Le doy dos estrellas, y es por Denzel y por la buena factura técnica. Por lo demás, fue una decepción. Un plan tan perfecto que se olvidó de ser emocionante.

Y tú, ¿crees que ‘Plan Oculto’ es una obra maestra o también te dejó con la sensación de que el plan era mejor que la ejecución?

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