Etiqueta: Cine de acción 2025

De The Boys a héroe de acción: La consagración de Jack Quaid en Novocaine

Poster oficial de Novocaine

Ficha Técnica

Título original: Novocaine

Año: 2025

País: Estados Unidos

Dirección: Dan Berk, Robert Olsen

Guion: Lars Jacobson

Reparto principal: Jack Quaid, Amber Midthunder, Ray Nicholson, Jacob Batalon, Betty Gabriel

Género: Acción, Thriller, Comedia

Productora: Paramount Pictures, Tea Shop Productions

Valoración del Experto Amateur

★★★★

4 de 5 estrellas: Pura dinamita de entretenimiento.

Sinopsis

En un atraco a un banco que sale terriblemente mal, un hombre de modales suaves con una rara enfermedad congénita que le impide sentir dolor físico, debe rescatar a su novia secuestrada de los ladrones responsables. Para ello, tendrá que desatar un caos lleno de acción por toda la ciudad y enfrentarse a sus propios límites.

Tráiler Oficial

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Crítica: Adrenalina sin Anestesia

Hay actores que, sin necesidad de tener un Oscar en la estantería, poseen algo intangible, un “no sé qué” que llena la pantalla y te hace conectar con ellos al instante. Jack Quaid es, sin duda, uno de esos talentos. Desde que lo vimos como el sufridor y adorable Hughie en The Boys, ha demostrado una capacidad camaleónica para saltar del drama a la comedia con una naturalidad pasmosa. Y en Novocaine, Quaid no solo confirma su estatus de «chico de moda», sino que se consagra como un héroe de acción improbable, carismático y absolutamente disfrutable. La película no pretende reinventar la rueda, y esa es, paradójicamente, una de sus mayores virtudes. Es un cóctel explosivo que mezcla la adrenalina frenética de Crank: Veneno en la sangre con pinceladas de comedia negra, un thriller de robos y hasta un romance que funciona como el corazón de esta locura. En pleno verano, cuando el calor nos pide a gritos evasión y entretenimiento puro y duro, Novocaine es la dosis de anestesia perfecta para desconectar del mundo.

La premisa es tan sencilla como efectiva: Nathan Caine (un Jack Quaid que parece haber nacido para el papel) es un oficinista apocado y tímido que padece una extraña condición congénita que le impide sentir dolor. Lo que podría parecer un superpoder es, en realidad, una fuente de ansiedad constante; vive envuelto en plástico de burbujas, por así decirlo, para evitar heridas que no notaría hasta que fuera demasiado tarde. Su vida da un vuelco de 180 grados cuando, durante un atraco al banco donde trabaja su novia, ella es secuestrada. Los criminales, creyendo que su insensibilidad al dolor lo convierte en una pieza clave para otro golpe, lo arrastran a una espiral de violencia y caos. Es aquí donde Novocaine pisa el acelerador y no lo suelta. La transformación de Nathan de un hombre gris a una imparable máquina de destrucción (muy a su pesar) es el motor de la película, y el guion lo maneja con un equilibrio fantástico entre la acción más brutal y un humor que surge de lo absurdo de la situación.

Escena de acción de Novocaine
Jack Quaid desatando el caos en una de las frenéticas escenas de la película.

Los directores, Dan Berk y Robert Olsen, entienden perfectamente el tipo de película que tienen entre manos. No se andan con rodeos ni pretensiones. La acción es cruda, directa y, en ocasiones, sorprendentemente creativa. Las escenas de lucha aprovechan la condición del protagonista para regalarnos momentos que son una delicia para cualquier amante del cine de género. Ver a Nathan recibir palizas, disparos y toda clase de castigos sin inmutarse, mientras suelta un comentario nervioso o pide perdón, es hilarante y emocionante a partes iguales. La película bebe directamente de la estética y el ritmo de los thrillers de acción de los 90 y principios de los 2000, pero con un pulido visual contemporáneo. No hay planos innecesariamente complejos ni una edición epiléptica que no te deje ver qué está pasando. La cámara sigue a Quaid en su odisea destructiva con claridad, permitiendo que cada golpe, cada caída y cada explosión se sientan en su justa medida.

Pero no todo es testosterona y adrenalina. Una de las grandes sorpresas de Novocaine es su corazón. La relación entre Nathan y su novia, interpretada por una solvente Amber Midthunder, es el ancla emocional que evita que la película se convierta en un simple espectáculo de violencia sin sentido. Sus motivaciones son claras y, como espectadores, empatizamos con su desesperación. Queremos que la rescate, no solo por ver más escenas de acción, sino porque nos creemos su vínculo. Este componente romántico, aunque sencillo, le da una capa de profundidad necesaria y eleva el conjunto por encima de otras propuestas similares. Además, el guion está salpicado de diálogos ingeniosos y personajes secundarios que, aunque arquetípicos, resultan memorables, especialmente el villano, que disfruta de cada segundo de su maldad sin caer en la caricatura excesiva.

Jack Quaid y Amber Midthunder en Novocaine
La química entre los protagonistas es el ancla emocional de la película.

Por supuesto, la película no es perfecta. Si buscas un thriller con un guion enrevesado y giros argumentales que te dejen boquiabierto, Novocaine no es tu película. Su trama es lineal y predecible en muchos aspectos. Sabes desde el minuto uno cuál será el desenlace, y el viaje no ofrece grandes sorpresas en cuanto a su estructura. Algunas situaciones se resuelven con una conveniencia un tanto forzada y el desarrollo de los villanos podría haber tenido algo más de trasfondo. Sin embargo, estas sombras no logran eclipsar sus luces. La película conoce sus limitaciones y, en lugar de intentar ser algo que no es, se centra en potenciar sus fortalezas: un ritmo endiablado, un protagonista con un carisma arrollador y una honestidad brutal en su propuesta de entretenimiento. Es una hamburguesa gourmet: sabes lo que vas a comer, pero está tan bien hecha que la disfrutas de principio a fin.

En definitiva, Novocaine es una de esas joyas inesperadas que te alegran la cartelera. Es divertida, emocionante y está hecha con un amor palpable por el cine de acción sin complejos. Es la prueba de que no se necesitan presupuestos desorbitados ni tramas metafísicas para hacer una gran película de entretenimiento. A veces, solo necesitas una buena idea, un actor en estado de gracia y la voluntad de pisar el acelerador. Jack Quaid se come la pantalla y nos regala un personaje que ojalá veamos en más secuelas. Es cine para disfrutar, para comer un buen cubo de palomitas y para salir de la sala con una sonrisa y el pulso acelerado.

Jack Quaid en una escena de Novocaine
‘Novocaine’ es la elección perfecta si buscas acción y risas sin complicaciones.

🗣️ ¡Ahora te toca a ti!

Es la elección perfecta si buscas acción y risas sin complicaciones. Una película honesta que entrega exactamente lo que promete. Y tú, ¿qué opinas? ¿Crees que Jack Quaid tiene madera de estrella de acción o lo prefieres en otros registros? ¡Deja tu comentario abajo y abramos debate!

David Ayer dirige a Statham en «A working man»: una combinación explosiva.

Poster de Rescate Impecable

Ficha Técnica

  • Título original: Levon’s Trade
  • Año: 2025 (Previsto)
  • País: Estados Unidos
  • Dirección: David Ayer
  • Guion: Sylvester Stallone. Novela: Chuck Dixon
  • Reparto: Jason Statham, David Harbour, Michael Peña, Jason Flemyng, Arianna Rivas
  • Productora: Balboa Productions, Cedar Park Studios
  • Género: Acción. Thriller. Secuestros / Desapariciones

«Levon Cade (Jason Statham) ha dejado atrás su antigua vida en las ‘profesiones oscuras’ para buscar una existencia sencilla como trabajador de la construcción y ser un buen padre para su hija. Sin embargo, cuando la hija adolescente de su jefe desaparece, se ve obligado a recurrir a las habilidades que lo convirtieron en una leyenda en el mundo de las operaciones encubiertas.»

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Statham: La fórmula que no falla

A estas alturas del partido, entrar a una sala de cine para ver una película de Jason Statham es como pedir tu plato favorito en el restaurante de siempre: sabes exactamente lo que vas a recibir, y precisamente por eso lo pides. «Rescate Impecable» (o «Levon’s Trade», como se la conoce en su título original) no viene a reinventar la rueda del cine de acción, ni lo pretende. Y ahí, amigos, reside su mayor virtud. Es una promesa honesta de testosterona, coreografías de combate brutales y un protagonista que resuelve problemas geopolíticos con la misma facilidad con la que tú y yo abrimos un bote de olivas.

La premisa es sencilla, casi un arquetipo del género. Tenemos a Levon Cade, un tipo duro con un pasado más oscuro que el café de madrugada, intentando llevar una vida normalita como obrero. Quiere ser un buen padre, alejarse del lío. Pero claro, el lío es como un ex tóxico: siempre vuelve. Cuando la hija de su jefe desaparece, a Levon no le queda más remedio que desempolvar el arsenal de habilidades que lo convirtieron en una leyenda urbana para las agencias de inteligencia. Es la clásica historia del hombre tranquilo al que obligan a volver a ser una máquina de matar. ¿Nos quejamos? Para nada.

Jason Statham en una escena de acción

Lo que hace especial a esta cinta, dentro de su predecible universo, es la mano de David Ayer en la dirección. Conocido por su estilo crudo y visceral en películas como «Sin Tregua» o «Corazones de Acero», Ayer le imprime a «Rescate Impecable» una pátina de realismo sucio que le sienta de maravilla. No estamos ante la acción limpia y casi de videojuego de otras franquicias. Aquí los golpes duelen, la sangre mancha y las consecuencias se sienten. Cada puñetazo, cada llave y cada tiroteo están coreografiados con una intención clara: mostrar la eficiencia letal de un profesional, sin adornos innecesarios.

Y en el centro de todo, como un sol de violencia contenida, está él: Jason Statham. Este hombre ha creado un personaje cinematográfico que trasciende sus películas. Ya se llame Arthur Bishop, Deckard Shaw o Levon Cade, sabemos que estamos ante el mismo tipo: un antihéroe con un código moral propio, inexpresivo pero carismático, y con una capacidad para el caos que ríete tú de un huracán. Statham no necesita grandes diálogos ni arcos dramáticos complejos. Su cuerpo es su instrumento, y su mirada, su guion. Transmite más con un ceño fruncido que muchos actores con un monólogo de cinco páginas.

La película avanza a un ritmo endiablado. No hay tiempo para el aburrimiento. La investigación de Levon para encontrar a la chica desaparecida se convierte en una excusa perfecta para encadenar una serie de set pieces de acción, cada una más espectacular que la anterior. Desde una pelea en un bar que acaba con más huesos rotos que mobiliario sano, hasta persecuciones en coche que desafían las leyes de la física y tiroteos en almacenes mugrientos que son pura poesía de la pólvora. David Ayer sabe filmar la acción de cerca, metiéndote en el meollo, haciéndote sentir el crujido de cada hueso.

Escena de tensión en Rescate Impecable

Un punto interesante es el guion, firmado nada menos que por Sylvester Stallone. Se nota la mano del viejo Sly, el amor por el cine de acción de los 80 y 90, donde los héroes eran tipos duros y de pocas palabras. La trama, basada en la novela de Chuck Dixon, es directa y sin florituras. No busca giros de guion imposibles ni subtramas que nos distraigan de lo importante: ver a Statham repartiendo estopa. Es una película que va al grano, que respeta al espectador y le da exactamente lo que ha venido a buscar.

El elenco secundario cumple su función a la perfección. David Harbour y Michael Peña aportan ese contrapunto necesario, ya sea como aliados reticentes o como antagonistas con carisma. Son buenos actores que entienden en qué tipo de película están y juegan a favor de obra, sin intentar robarle el foco al protagonista, pero enriqueciendo el universo de la cinta con su presencia. La química entre ellos y Statham funciona, creando momentos de tensión y, a veces, de un humor muy negro que se agradece.

Visualmente, «Rescate Impecable» es oscura y urbana. La fotografía resalta la sordidez de los bajos fondos en los que se mueve Levon. No hay paisajes bonitos ni puestas de sol. Todo es hormigón, neón y acero. Es un mundo hostil, y nuestro protagonista es el depredador alfa que se mueve por él. Esta estética ayuda a construir la atmósfera y a que nos creamos la brutalidad de lo que estamos viendo. No es una película «bonita», y eso es un cumplido.

Statham preparando su próximo movimiento

En definitiva, «Rescate Impecable» es un plato contundente y sabroso. Es puro cine de evasión, una montaña rusa de adrenalina que te atrapa desde el primer minuto y no te suelta hasta los créditos finales. No ganará un Oscar al mejor guion original, pero te dará una de las sesiones de cine más entretenidas del año. Es una celebración del héroe de acción clásico, un género que algunos daban por muerto pero que, gracias a titanes como Statham, sigue más vivo que nunca.

Si eres de los que disfrutan con una buena historia de venganza, con coreografías de lucha espectaculares y con un protagonista que es la personificación de la palabra «imparable», no lo dudes. «Rescate Impecable» es tu película. Es Statham haciendo lo que mejor sabe hacer, y nosotros, como espectadores, solo podemos sentarnos, disfrutar y dar las gracias porque sigan existiendo películas así: honestas, brutales y endiabladamente divertidas.

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