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Sexismo, lujo y amnesia: El cóctel explosivo de Parpadea dos veces.

Parpadea dos veces - Póster

Ficha Técnica

Título: Parpadea dos veces (Blink Twice)

Año: 2024

Dirección: Zoë Kravitz

Reparto: Naomi Ackie, Channing Tatum, Adria Arjona, Christian Slater, Simon Rex

Género: Thriller Psicológico / Intriga

Duración: 102 min.

País: Estados Unidos

Valoración: ★★★★☆
Frida, una joven camarera, es invitada por el magnate Slater King a su paradisíaca isla privada. Lo que comienza como un sueño de lujo, sol y champán pronto se transforma en una pesadilla donde los recuerdos se borran y el peligro acecha tras cada parpadeo. ¿Es el paraíso una cárcel dorada?

Hay películas que se sienten como una tarde sofocante de agosto: pesadas, sudorosas y con una tensión eléctrica que amenaza con estallar en tormenta. Parpadea dos veces, el debut tras las cámaras de Zoë Kravitz, es exactamente eso. Es una propuesta incómoda que nos arrastra a una isla de ensueño para diseccionar, con un escalpelo muy afilado, las dinámicas de poder y ese machismo sistémico que se disfraza de filantropía y «buen rollo».

Desde los primeros compases, Kravitz establece un ritmo visual hipnótico. La presentación de Slater King, interpretado por un Channing Tatum que navega magistralmente entre el carisma magnético y la amenaza latente, nos sumerge en una atmósfera donde todo parece demasiado perfecto. Sin embargo, como espectadores experimentados, sabemos que en el cine de género, la perfección es siempre la máscara de la podredumbre.

Tensión en la isla

La película brilla al retratar la tiranía del placer. Los personajes se entregan a un ciclo infinito de drogas, banquetes y risas que, poco a poco, empieza a perder su color. Es aquí donde la dirección de arte y la fotografía juegan un papel crucial: el blanco impoluto de los vestidos de las mujeres frente al verde exuberante de la isla crea un contraste visual que acentúa la sensación de estar en un safari donde las presas aún no saben que lo son.

Es imposible ignorar la carga de denuncia que subyace en el guion. Kravitz no se anda con sutilezas al explorar cómo el privilegio masculino extremo utiliza el olvido como herramienta de control. La película nos susurra una verdad incómoda: para que algunos vivan en un verano eterno, otros (u otras) deben cargar con el peso de los traumas silenciados. La tensión no surge solo de lo que vemos, sino de lo que los personajes sospechan que han olvidado.

El lujo y la sospecha

Hacia el segundo acto, la cinta gira bruscamente hacia el thriller de supervivencia. La acción es cruda, directa y carente de florituras heroicas. Aquí, Naomi Ackie realiza un trabajo fenomenal; su rostro es el mapa de la confusión que da paso a la furia. La transición de la sumisión bajo el influjo de las sustancias a la claridad del horror es una de las progresiones más satisfactorias que hemos visto este año.

Aunque algunos puedan tachar la película de «película rara» por su estructura fragmentada y sus recursos surrealistas, es precisamente esa extrañeza la que la mantiene viva. No es un producto prefabricado de estudio; tiene voz propia. Sí, hay ecos de Déjame Salir o El Menú, pero Parpadea dos veces posee una estética más carnal y agresiva, muy propia de alguien que ha crecido en la industria y sabe dónde están los cadáveres enterrados.

Resolución final

En definitiva, es una obra que requiere que el espectador no aparte la mirada. A pesar de su enfoque en el machismo más tóxico y depredador, la película evita caer en el simple panfleto gracias a un uso inteligente del humor negro y el suspense. Es una montaña rusa emocional que nos deja con un sabor amargo en la boca, pero con la satisfacción de haber presenciado un debut cinematográfico con verdadera garra.

Si buscan una película para una tarde de calor, de esas en las que el aire no corre y la mente se pone espesa, denle una oportunidad a esta isla. Pero tengan cuidado: una vez que empiezas a ver las grietas en el paraíso, ya no puedes volver a cerrar los ojos. No olviden no parpadear, porque la verdad suele esconderse en los segundos que decidimos no mirar.

Veredicto Provisional

«Una bofetada estética y política envuelta en papel de regalo de lujo. Zoë Kravitz debuta con un thriller que quema como el sol del mediodía y nos recuerda que el olvido es el arma favorita del poder. Imprescindible, perturbadora y necesaria.»

Crítica de El contable 2: hermanxs, balas y balances al rojo vivo

😮‍💥🧩 Christian Wolff vuelve a la carga y, esta vez, su calculadora dispara ráfagas más rápidas que nunca. The Accountant 2 (2025) escala el tablero de puzzles que dejó la primera entrega y lo revienta con un cóctel de balística, humor seco y fricción fraternal.

¿Te gustan los rompecabezas? Él es el mayor de todos.

Ficha técnica

  • Título original: The Accountant 2
  • Año: 2025
  • Director: Gavin O’Connor
  • Guion: Bill Dubuque
  • Reparto principal: Ben Affleck, Jon Bernthal, Cynthia Addai-Robinson, Daniella Pineda, J.K. Simmons, Allison Robertson
  • Duración: 125 minutos
  • País: Estados Unidos
  • Género: Thriller de acción
  • Música: Mark Isham
  • Fotografía: Seamus McGarvey
  • Disponible en: Cines (25 abr 2025) y Prime Video (5 jun 2025)
Brax (Jon Bernthal) reflejado en un cristal mientras planea la jugada
El hermano que cambia balas por disculpas… o viceversa.

😉 De entrada, el filme eleva la apuesta: Christian se ve obligado a salir de su retiro numérico cuando un antiguo cliente deja un mensaje críptico antes de morir. El guion de Dubuque transforma la contabilidad forense en thriller familiar: los Wolff —Ben Affleck y Jon Bernthal— se alían para desenterrar una trama de corrupción corporativa que huele a pólvora y dividendos.

🎯 En lo técnico, Gavin O’Connor pule las set-pieces que ya funcionaron: planos-secuencia armados al milímetro y una fotografía que alterna luz de quirófano con neón urbano. Mark Isham repite en la banda sonora, donde los graves electrónicos marcan el pulso obsesivo del protagonista.

Nuevo póster vertical con fecha de estreno 25-4-25
Contabilidad creativa: cerrar cuentas… o abrirlas a tiro limpio.

🤝 El gran hallazgo es la química renovada entre los hermanos: Affleck sigue modulando el autismo de Christian sin caricatura, mientras Bernthal aporta un humor negro que oxigena la tensión. La neurodivergencia, lejos de diluirse, se integra en la dinámica fraternal y encuentra eco en Marybeth Medina (Cynthia Addai-Robinson), ahora aliada estratégica.

🔍 La narrativa abraza la clásica fórmula “investigación-emboscada”, pero añade un nivel de sarcasmo contable: Christian despieza balances en tiempo real mientras las balas silban. El ritmo apenas concede respiro, aunque un par de flashbacks explicativos repitan el tropo didáctico del primer filme.

😐 La exposición, de nuevo, puede lastrar a los impacientes: cada pista se acompaña de un subrayado audiovisual que, aunque funcional, resta misterio. Aun así, la tensión crece hasta un clímax que combina contabilidad y demolición con sorprendente elegancia.

⚠️🛑 Spoilers a partir de aquí. La revelación del verdadero “cliente fantasma” —un gigante fintech que lava dinero vía IA— convierte el último tercio en un asalto cibernético cara a cara. Los Wolff recurren a fórmulas de arbitrage para vaciar las cuentas enemigas en segundos y, de paso, firmar el desahogo balístico más catártico de la saga.

🌍 Con un 76 % “Certified Fresh” y Premio del Público en SXSW, The Accountant 2 confirma que hay sitio para héroes neurodivergentes en el blockbuster contemporáneo. La industria toma nota: las historias de singularidad siguen siendo rentables cuando se narran sin paternalismo.

⚖️ Taquilla mediante (101 M $ globales) y plataforma asegurada, todo apunta a trilogía. O’Connor no reinventa la rueda, pero demuestra que la precisión es el mejor combustible para el suspense.

🙌 Resultado final: adrenalina matemática y hermandad a tiro limpio. ★★★★☆ ¿Ya la viste? Cuéntame si sus números cuadran o si levantarías una auditoría narrativa.

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Autismo, acción y pólvora: así despunta El contable

😮‍💨🔥🧮 Basta un disparo para que el público se aparte de la butaca, basta un buen personaje para que se incline hacia la pantalla. The Accountant —estrenada en 2016 con la promesa de fusionar la elegancia numérica con la violencia milimétrica— cumple ambas máximas durante sus 128 minutos que huelen a pólvora y tinta de impresora. Gavin O’Connor, que venía del drama sudoroso de Warrior, encuentra en el guion de Bill Dubuque un protagonista lleno de fricciones: un genio contable dentro del espectro autista que dedica su talento a “arreglar” los libros de los criminales más peligrosos.

Ben Affleck y Anna Kendrick analizan cifras en una cristalera repleta de fórmulas
Christian Wolff (Ben Affleck) y Dana Cummings (Anna Kendrick) intentando cuadrar la matemática del delito.

Ficha técnica

  • Título original: The Accountant
  • Año: 2016
  • Director: Gavin O’Connor
  • Guion: Bill Dubuque
  • Reparto principal: Ben Affleck, Anna Kendrick, J.K. Simmons, Jon Bernthal, Cynthia Addai-Robinson
  • Duración: 128 minutos
  • País: Estados Unidos
  • Género: Thriller de acción
  • Música: Mark Isham
  • Fotografía: Seamus McGarvey
  • Disponible en: Alquiler digital (Apple TV, Prime Video) y HBO Max
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Christian Wolff revisa meticulosamente una hilera de carpetas idénticas
Orden obsesivo: cada carpeta, un secreto por cuadrar.

😉 Esta ficha no es mero trámite: cada nombre empuja la película hacia un tono quirúrgico que desmonta el cliché del héroe musculoso. Ben Affleck rehúye el histrionismo; su Christian Wolff habla poco, exacto, con una respiración que parece contar pulsaciones como quien hace balance a fin de mes. Durante el rodaje entrenó con contables forenses de la CIA y con veteranos de los Marines para dominar tanto las tablas T como el rifle HK VP9 que empuña 🔫.

🎯 La puesta en escena refuerza esa dualidad. Seamus McGarvey baña los interiores en luz fluorescente, casi clínica, y reserva tonos más cálidos para los escasos ratos de ocio. El resultado recuerda a un cruce entre la pizarra caótica de Una mente maravillosa y la estilización letal de John Wick. Mark Isham, por su parte, firma una banda sonora de pulsaciones graves que acentúa la lógica mecánica de cada disparo.

Ben Affleck y Anna Kendrick discuten en un vestíbulo acristalado
Cuando los números no cuadran, las miradas lo dicen todo.

🤝 El guion no se limita a celebrar la puntería: su mayor acierto es presentar la neurodivergencia no como obstáculo, sino como rasgo identitario. El autismo de Christian no desaparece cuando la trama exige heroicidad; se despliega en su rutina obsesiva —la forma en que corta la panceta del desayuno— y en la honestidad brutal de su conversación con Dana Cummings (Anna Kendrick). Ella parlanchina, él imperturbable: el choque ilumina el centro emocional de la cinta.

🔍 El contrapunto lo aporta Ray King (J.K. Simmons), un sabueso del Departamento del Tesoro que huele sangre en los márgenes contables. Su investigación, sostenida por la agente Medina (Cynthia Addai-Robinson), funciona como metrónomo narrativo: cada hallazgo administrativo anticipa un estallido violento al otro lado del mapa.

😐 No todo brilla igual. La obsesión por explicar cada giro —incluida la infancia militarizada de Christian— ralentiza el segundo acto. O’Connor parece temer que el público no sume dos y dos y, al subrayar motivaciones, diluye parte del misterio.

⚠️🛑 Spoilers a partir de aquí. Cuando descubrimos que Brax (Jon Bernthal) es hermano de Christian, el filme vira hacia un duelo casi shakespeariano: dos hijos moldeados por un padre severo que usan la violencia como idioma familiar. La reconciliación a base de plomo resulta tan artificiosa como efectiva; ambos actores encuentran en la contención física su mejor fraseo dramático 🔄.

🌍 Tras el estruendo queda la pregunta jugosa: ¿qué lugar ocupa la neurodivergencia en el cine de acción contemporáneo? En 2016 The Accountant era rara avis; hoy convive con series como Atypical o The Good Doctor. La diferencia es la mirada: O’Connor no moraliza ni edulcora, muestra una mente distinta negociando con un mundo que exige adaptación mutua.

⚖️ El relativo éxito de taquilla (104 M $ sobre 44 M) y la secuela anunciada prueban que hay hueco para héroes capaces de resolver un sudoku mientras limpian una Glock. No obstante, la industria sigue coqueteando con el tópico del «genio aislado». Cada nuevo intento deberá equilibrar veracidad y espectáculo.

🙌 En definitiva, hablamos de un thriller que pesa cada bala como un decimal en la columna de pérdidas y ganancias. Sus 128 minutos entregan adrenalina de denominación de origen y siembran empatía sobre la singularidad neurológica. ★★★★☆ Si ya la viste, ¿te cuadran mis cuentas o me falta algo en la línea del debe? Recomiéndame otros títulos que traten la neurodiversidad sin paternalismo.

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