Póster de Avatar: El sentido del agua

Ficha Técnica

  • Título original: Avatar: The Way of Water
  • Dirección: James Cameron
  • Guion: James Cameron, Rick Jaffa, Amanda Silver
  • Reparto (voces): Sam Worthington, Zoe Saldaña, Sigourney Weaver, Stephen Lang, Kate Winslet
  • Música: Simon Franglen
  • Fotografía: Russell Carpenter
  • Año: 2022
  • Duración: 192 min.

Nuestra Valoración: 5 / 5

★★★★★

«Más de una década después de los acontecimientos de la primera película, la historia de ‘Avatar: El sentido del agua’ narra la historia de la familia Sully (Jake, Neytiri y sus hijos), los problemas que los persiguen, los esfuerzos que hacen para mantenerse a salvo, las batallas que libran para seguir con vida y las tragedias que soportan.»

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Hay decisiones en la vida que uno se arrepiente de no haber tomado antes. Para mí, una de ellas ha sido esperar hasta este verano para sumergirme, nunca mejor dicho, en el universo de Pandora. Vi la primera ‘Avatar’ y, acto seguido, ‘El sentido del agua’. El error de haber dejado pasar tanto tiempo es algo que me perseguirá, porque la experiencia de ver estas obras maestras en una pantalla grande debe de ser algo que roza lo místico. Pero incluso desde el sofá de casa, la creación de James Cameron te absorbe, te secuestra y te transporta a un mundo que se siente más real que el nuestro. Y esta secuela, amigos, es la confirmación de que la magia no solo no se ha perdido, sino que ha evolucionado a algo mucho más profundo y complejo.

Lo primero que te golpea, como una ola de agua bioluminiscente, es el apartado visual. Decir que es espectacular es quedarse insultantemente corto. Cada fotograma es un lienzo digital pintado con un nivel de detalle obsesivo. El agua, protagonista indiscutible, no es solo agua; es un personaje más. La forma en que la luz se filtra a través de la superficie, cómo interactúa con la piel de los Na’vi y las criaturas marinas, la física de los movimientos… todo está recreado con una verosimilitud que desafía la lógica. Cameron no quería solo mostrarnos un océano alienígena, quería que sintiéramos la humedad, la presión y la majestuosidad de estar allí. Y lo consigue. Es una inmersión total, una experiencia sensorial que justifica cada una de sus tres horas de duración.

Familia Sully en el agua

Pero una película no puede sostenerse solo con fuegos artificiales visuales, y aquí es donde ‘El sentido del agua’ demuestra su verdadera fortaleza: el corazón. La película da un salto temporal y nos presenta a la familia Sully. Jake y Neytiri ya no son solo dos guerreros enamorados, son padres. Y este cambio de paradigma lo es todo. La trama central gira en torno a la protección de la familia, al legado y a los conflictos generacionales. La introducción de sus hijos —Neteyam, Lo’ak, Tuk y la adoptada Kiri— añade una capa de complejidad emocional increíble. Cada uno tiene su propia personalidad, sus miedos y sus anhelos. Lo’ak, el segundo hijo, carga con el peso de no estar a la altura de su hermano mayor, un arco argumental tan universal como conmovedor. Kiri, misteriosamente conectada con Eywa, es el alma espiritual de la película, un enigma que nos mantiene pegados a la pantalla.

El guion toma una decisión valiente al forzar a nuestros protagonistas a abandonar su hogar en el bosque para buscar refugio en los arrecifes, con el clan Metkayina. Este exilio forzoso es el motor del segundo acto y nos permite explorar una nueva faceta de Pandora y, lo que es más importante, del concepto de «ser Na’vi». Aquí la película brilla al hablar de multiculturalidad y del choque que supone ser un refugiado. Los Sully, con sus cinco dedos y su sangre «demoniaca», son diferentes. Tienen que aprender nuevas costumbres, una nueva forma de respirar, de vivir y de conectar con el mar. Este proceso de adaptación está lleno de momentos de humildad, de conflicto y de belleza, recordándonos que el hogar no siempre es un lugar, sino las personas con las que estás.

Criatura marina de Pandora

Por supuesto, no hay luz sin oscuridad. El regreso del Coronel Quaritch, reencarnado en un cuerpo de Avatar, es una jugada brillante. Ya no es solo un villano caricaturesco; es una amenaza más personal, más íntima. Su motivación es la venganza pura y dura contra Jake Sully, y esta obsesión le da una nueva dimensión. La dinámica con su «hijo» humano, Spider, que ha crecido entre los Na’vi, añade un dilema moral fascinante que explora temas de identidad y lealtad. ¿La naturaleza o la crianza? La película no da respuestas fáciles, y esa ambigüedad enriquece enormemente la narrativa.

La acción, cuando llega, es simplemente apabullante. La batalla final es un espectáculo pirotécnico que combina la estrategia militar con la fuerza de la naturaleza. Cameron demuestra, una vez más, que es un maestro orquestando el caos. Pero incluso en medio de las explosiones y los enfrentamientos, el foco nunca se pierde de lo importante: el drama familiar. Cada decisión, cada pérdida, tiene un peso emocional tremendo. No estás viendo a personajes de CGI luchando; estás viendo a una familia luchar por su supervivencia, y sufres con ellos en cada momento. El clímax es agotador en el mejor sentido de la palabra, dejándote sin aliento pero emocionalmente satisfecho.

Escena del clan Metkayina

En definitiva, ‘Avatar: El sentido del agua’ es mucho más que una secuela. Es una expansión lógica y emocional del universo que conocimos. Es una película larga, sí, pero no le sobra ni un minuto. Es un tratado sobre el amor familiar, el respeto por la naturaleza, el dolor de la pérdida y la resiliencia del espíritu. Es una carta de amor al cine como experiencia inmersiva y como vehículo para contar historias que importan. Me arrepiento de no haberla vivido antes, pero me alegro inmensamente de haberlo hecho. Es, sin lugar a dudas, una de esas películas que se quedan contigo, que te hacen soñar con mundos lejanos y, sobre todo, que te hacen sentir.

«El camino del agua no tiene principio ni fin. El mar está a tu alrededor y en tu interior.»

Y tú, ¿qué sentiste al volver a Pandora?