Reseña: «Una casa llena de dinamita»
Ficha Técnica
- Título: Una casa llena de dinamita
- Dirección: Kathryn Bigelow
- Guion: Mark Boal
- Reparto: Idris Elba, Jessica Chastain, Riz Ahmed
- Año: 2024
- Género: Thriller, Tensión, Drama Bélico
Mi Valoración
3 de 5 estrellas
Sinopsis
«Un thriller de tensión con un argumento atrayente y la presencia de Idris Elba. La película construye un ‘hype’ constante, centrándose en la tensión psicológica por encima de la acción, llevando al espectador al límite, aunque sin ofrecer una resolución explosiva.»
Tráiler
Crítica: Tensión sin explosión
He de reconocer que Kathryn Bigelow me da pereza. Mucha, de hecho. Es algo que me viene desde que vi «En tierra hostil» (The Hurt Locker, para los puristas). No me malinterpretéis, la película está técnicamente bien hecha, pero toda la pompa que se le dio, todos los premios, todo ese bombo… se me ha quedado atragantada. No sé si es por ser una película tan «proudly made in America» o por su evidente «USAcentrismo», pero siempre veo sus películas con cierto escepticismo. Siento que, en el fondo, me están vendiendo un anuncio del ejército de dos horas, por muy crudo que lo pinten. Es como esa comida que todo el mundo dice que es increíble, la pruebas, y piensas… «¿en serio? ¿*Esto*?». Pues eso me pasa con ella. Siento que sus películas son más importantes por lo que *representan* (la primera mujer en ganar el Oscar a mejor dirección, ¡bravo por ello!) que por lo que *cuentan*, o al menos, cómo lo cuentan.
Así que, con este historial, ¿por qué demonios me puse a ver «Una casa llena de dinamita»? Pues por dos razones, básicamente. La primera, porque el argumento, en papel, sonaba muy similar a lo suyo pero a la vez atrayente. Un thriller de tensión, de esos psicológicos, que no se centra (supuestamente) tanto en el campo de batalla sino en la antesala, en el nerviosismo. Y la segunda razón, y probablemente la de más peso, es porque aparecía por ahí Idris Elba.
Y es que hay que hablar de Idris Elba. Para mí, es el nuevo «Mr. President» de los USA ficticios, el Morgan Freeman de la Generación X. Es ese actor que, con solo estar en pantalla, ya te da una sensación de calma, de «este tío controla». Tiene una gravedad, una presencia, que hace que te creas cualquier cosa que diga. Es el tipo que puede ser el malo malísimo en una peli de superhéroes, un detective torturado en una serie británica o el único líder sensato que queda en el apocalipsis. Si Morgan Freeman era la voz de Dios para los Millennials, Idris Elba es la cara de la autoridad competente para nosotros. Su nombre en el cartel era una garantía de que, como mínimo, la actuación protagonista iba a merecer la pena.
Y oye, la vi. Aprovechando el insomnio y ese estado de duermevela que te da a las 3 de la mañana, me la intenté ver en dos sesiones. Esto es importante, porque ver una película de «tensión» en este estado es un desafío. Si la película no te agarra, te pierdes. Y «Una casa llena de dinamita» lo consiguió… a ratos. Me atrapó en ciertos momentos, con diálogos tensos, miradas que lo decían todo y esa sensación de que algo muy gordo iba a pasar. Pero en otros momentos, me desconectó. Notaba los mecanismos, veía los hilos del guion intentando mantenerme en vilo de forma un poco artificial.
El hype durante toda la película es muy grande. Eso hay que dárselo. La directora (o quien sea que imite su estilo) sabe cómo construir una atmósfera. La música, los silencios, los primeros planos de Idris Elba sudando… todo te dice que la «casa llena de dinamita» va a estallar en cualquier segundo. Te pasas 100 minutos esperando la detonación, conteniendo la respiración, pensando «ahora, ahora es cuando todo se va al traste». Y esa tensión, tengo que admitirlo, es marca de la casa. Te mantiene pegado al sofá, incluso en duermevela.
Pero aquí viene mi gran problema. El «PERO» en mayúsculas. Precisamente por todo ese hype, el no ver escenas grandilocuentes de guerra o destrucción se me hace poco. Se me queda corto. A ver, no pido un Michael Bay, no quiero explosiones sin sentido. Pero si me titulas una película «Una casa llena de dinamita», espero que, como mínimo, la casa explote. O que al menos tiren un petardo. Esta película es todo lo contrario, es el «coitus interruptus» del cine de tensión.
Es un cine que se gusta mucho a sí mismo en su contención. Un cine que te dice: «mira qué inteligente soy, que no necesito enseñarte la explosión para que sepas que es terrible». Y sí, lo pillo. Entiendo el concepto. Pero como espectador, como consumidor de palomitas, a mí no me gusta que me dejen con todo lo bueno y ya está. Me gusta la resolución. Me gusta el clímax. En este tipo de películas, necesito la catarsis. Necesito que la tensión acumulada durante dos horas se libere de alguna forma, sea para bien o para mal.
Esta película es como una cita increíble en la que te pasas horas hablando, riendo, hay química… y al final de la noche, se despiden con un apretón de manos. Te quedas en la puerta de casa pensando: «¿Y ya está? ¿Después de todo esto?». Pues esa es la sensación. Es un ejercicio de tensión magnífico, pero un ejercicio al fin y al cabo. Le falta el alma, le falta el golpe en la mesa, le falta la explosión que el propio título promete. </s
Aun así, le doy un 3 sobre 5. ¿Por qué un 3 y no un 1? Porque la tensión, aunque no se resuelva, está muy bien lograda. Y porque Idris Elba llena la pantalla. Es una película «casi pero no». Es un quiero y no puedo, o más bien, un «puedo pero no quiero» por parte de la dirección, que prefiere quedarse en lo intelectual antes que mancharse las manos con la acción. No es una mala película, pero es una película frustrante. Y para frustrarme, ya tengo el despertador de los lunes.
¿Qué prefieres en un thriller? ¿Una tensión que te ahoga lentamente o una resolución final explosiva y sin miramientos? ¡Te leo en los comentarios!