Poster The Order La Hermandad

Ficha Técnica

  • Título Original: The Order
  • Año: 2024
  • Director: Justin Kurzel
  • Reparto: Jude Law, Nicholas Hoult, Tye Sheridan, Jurnee Smollett
  • Género: Thriller, Drama Criminal, Basado en hechos reales
Mi Valoración de Experto Amateur:
★★½☆☆

(6.5 sobre 10 – Intensa pero para paladares específicos)

De qué va la vaina

«Basada en una historia real de los años 80, la película sigue a un agente del FBI solitario y bebedor (Jude Law) destinado en el noroeste del Pacífico. Allí empieza a notar un patrón en una serie de robos bancarios y falsificaciones que la policía local ignora. Tirando del hilo, descubre a ‘The Order’, un grupo de supremacistas blancos liderados por el carismático y peligroso Bob Mathews (Nicholas Hoult), que planean financiar una guerra racial para derrocar al gobierno de los Estados Unidos.»
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Crítica: Bigotes sexys, nazis de pueblo y una tensión que corta

Vamos a ser claros desde el principio, porque aquí no hemos venido a engañar a nadie. Lo primero que te entra por los ojos en The Order no es la trama política, ni los paisajes nublados, es el bigotillo de Jude Law. Y es que el señor Law es como el buen vino, o mejor dicho, como ese whisky añejo que su personaje se bebe en la película para olvidar las penas. Ha pasado de ser el «Jovencito guaperas» de Hollywood, el Alfie que rompía corazones, a convertirse en un madurito interesante, con una presencia física que llena la pantalla. Ese bigote, amigos, tiene entidad propia; le da un aire de policía de los 80, cansado, curtido, pero extrañamente sexy. Es el tipo de look que hace las delicias de mozas y mozos por igual, confirmando que la edad le sienta de maravilla.

Pero dejando de lado la estética capilar de nuestro protagonista, estamos ante una película intensa. Y cuando digo intensa, me refiero a esa sensación de que algo va a explotar en cualquier momento, aunque en pantalla solo veas a dos tipos hablando en una cabaña de madera. Justin Kurzel, el director, tiene una mano especial para la violencia seca, esa que no necesita fuegos artificiales para doler. La película aborda un tema que, desgraciadamente, está más de actualidad que nunca: el auge de la extrema derecha. Pero no lo hace desde la caricatura del villano de cómic, y eso es lo que da miedo de verdad.

Jude Law en The Order escena intensa

La mirada de quien ha visto demasiadas cosas. Y el bigote, claro.

Lo que me ha flipado de la historia es cómo retrata esas congregaciones. Estamos hablando de agrupaciones de gente que se siente desplazada, marginada, y que encuentra en el odio un lugar común. Es fascinante y aterrador ver cómo, por el simple hecho de querer sentirse parte de un grupo homogéneo, son capaces de justificar lo injustificable. La película nos muestra que el mal no siempre llega con fanfarrias y desfiles militares; a veces llega en forma de reuniones familiares en el campo, barbacoas y discursos sobre «proteger lo nuestro». Es esa manera silenciosa y perniciosa de operar la que te pone los pelos de punta. Actúan contra sus iguales, contra sus vecinos, todo por conseguir una pizca de poder que creen merecer por derecho divino.

La dinámica entre el personaje de Jude Law y el líder de La Hermandad, interpretado por un Nicholas Hoult que me ha sorprendido (y mucho), es el motor de la cinta. Hoult se aleja de sus papeles de chico bueno o excéntrico para encarnar a un líder sectario frío, calculador y carismático. Es ese tipo de maldad tranquila que convence a los jóvenes perdidos de que la violencia es la única respuesta. Y frente a él, un Jude Law magistral. Sinceramente, creo que Law se carga la película a la espalda. Su actuación es contenida, llena de silencios, transmitiendo el peso de un hombre que sabe que está persiguiendo a fantasmas que la sociedad no quiere ver.

Nicholas Hoult como lider de la hermandad

El carisma del mal: Nicholas Hoult bordando el papel de líder manipulador.

Técnicamente, la película es una joya visual. La fotografía es de libro. Aprovecha esos paisajes grises y húmedos del noroeste americano para crear una atmósfera opresiva. Casi puedes oler la lluvia y la madera mojada. No es una película de acción frenética tipo Misión Imposible, y quien busque eso se va a aburrir como una ostra. Esto es un thriller procedimental, de cocción lenta, donde los disparos, cuando llegan, suenan atronadores y definitivos. Hay una crudeza en la puesta en escena que me recuerda al cine de los 70, seco y directo al mentón.

Es curioso cómo esta película ha pasado un poco de largo entre el gran público. Quizás porque el tema es incómodo, o quizás porque el marketing no supo venderla bien, pero es una lástima. No es perfecta, ojo. A veces se siente un poco repetitiva en su tramo central y hay personajes secundarios que entran y salen sin que te importe demasiado su destino. Por eso mi nota no es un sobresaliente. Le falta un poco de «pegada» emocional en algunos momentos para ser una obra maestra. Pero como producto de género, como thriller sobre el fanatismo, funciona como un reloj.

También quiero destacar cómo la película refleja el peligro del silencio. Esos grupos crecen porque nadie quiere mirar, porque las autoridades locales miran para otro lado para no agitar el avispero. Y cuando la cosa estalla, tiene un carácter y una dimensión que nadie esperaba. Es una lección de historia que resuena hoy en día: el odio que se cultiva en silencio acaba haciendo mucho ruido. Ver a Jude Law intentando convencer a sus superiores de que «esto va en serio» es frustrante y realista a partes iguales.

Escena de accion y tension The Order

Cuando el silencio explota, nadie está a salvo.

En resumen, The Order es una película sólida. No va a cambiar la historia del cine, pero ofrece dos horas de cine adulto, serio y bien interpretado. Si te gustan las historias de policías obsesionados, el «true crime» político y ver a actores guapos poniéndose feos (bueno, Jude Law nunca está feo, digamos «desaliñados») por exigencias del guion, esta es tu peli. No desmerece ni un ápice el verla, aunque sea solo por disfrutar de esa fotografía y de ese duelo interpretativo.

Para mí, se queda en un 6,5 sobre 10. Esas dos estrellas y media son muy dignas. Es la típica película que descubres un domingo por la tarde sin esperar nada y terminas recomendándola a los colegas en el bar (o en el grupo de WhatsApp). Dadle una oportunidad, aunque sea por ver cómo le queda la chupa de cuero y el bigote al amigo Jude.

🍿 ¿Y vosotros qué pensáis?

¿Creéis que Jude Law está viviendo su segunda juventud actoral o simplemente se ha dejado bigote? ¿Os dan tanto miedo como a mí estos grupos silenciosos? ¡Os leo en los comentarios!