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La joya oculta de Tony Scott: Reseña de Asalto al tren Pelham 123

Asalto al tren Pelham 123

Ficha Técnica

  • Título: Asalto al tren Pelham 123 (The Taking of Pelham 123)
  • Año: 2009
  • Dirección: Tony Scott
  • Reparto: Denzel Washington, John Travolta, John Turturro, James Gandolfini
  • Género: Acción, Thriller, Robos (Heist)
  • Duración: 106 min.
  • País: Estados Unidos
★★★★☆ 4 DE 5 – ¡TREPIDANTE!

Un día cualquiera en el metro de Nueva York se convierte en una pesadilla cuando un grupo armado, liderado por el despiadado Ryder, secuestra el vagón Pelham 123. A cambio de la vida de los pasajeros, exigen una cifra millonaria en una hora. Walter Garber, un oficial de despacho con sus propios problemas, se convierte por azar en el único interlocutor capaz de frenar la masacre.

A veces uno no necesita que el cine reinvente la rueda ni que le den una lección de filosofía existencial de tres horas. A veces, lo que el cuerpo pide es un thriller de los de antes, con olor a palomitas, sudor y tensión constante. Asalto al tren Pelham 123, la versión de 2009 dirigida por el siempre eléctrico Tony Scott, es exactamente ese tipo de película. Es una cinta que respira un aire noventero increíble, aunque se rodara al final de la década de los 2000, y eso, sinceramente, es su mayor virtud. No hay pretensiones de ser una obra maestra del arte visual, sino de ser una montaña rusa que no te suelte el cuello durante cien minutos.

La premisa es sencilla: un tipo malo secuestra un tren y pide pasta. Pero lo que hace que esto funcione no es el «qué», sino el «quién». En una esquina del cuadrilátero tenemos a John Travolta haciendo de Ryder, un villano pasado de rosca, con un tatuaje en el cuello y una mala leche que se huele a través de la pantalla. Me encanta cuando Travolta se desmelena (figuradamente, claro) y se entrega al papel de loco peligroso. Su personaje es volátil, malhablado y capaz de pegarle un tiro a cualquiera por un minuto de retraso. Es ese tipo de actuación que bordea lo exagerado pero que en el contexto de la dirección de Scott encaja como un guante.

Denzel Washington y John Travolta

Y en la otra esquina, Denzel Washington. ¿Qué vamos a decir de este hombre? Es, posiblemente, el actor que mejor sabe interpretar al «tío normal» que se ve envuelto en una situación extraordinaria. Aquí no es un superpolicía ni un héroe de acción; es Walter Garber, un interventor del metro que está siendo investigado por un presunto soborno y que simplemente estaba en su puesto ese día. Denzel clava esa mezcla de vulnerabilidad, decencia y astucia callejera. Es el ancla moral de la película, y la química que tiene con Travolta a través del micrófono —porque se pasan media peli hablando por radio— es lo que realmente sostiene el metraje.

Hablemos del estilo visual de Tony Scott. Si conoces su cine posterior a Man on Fire, sabes lo que hay: montaje frenético, colores saturados, zooms imposibles y una cámara que no se queda quieta ni un segundo. Para algunos esto puede resultar agotador, pero para un servidor, aquí funciona de maravilla para transmitir el caos de Nueva York y la claustrofobia del túnel del metro. La película tiene un ritmo endiablado; no hay escenas de relleno. Es una carrera contrarreloj donde el sudor de los personajes parece traspasar el televisor. Nueva York se siente sucia, ruidosa y viva, casi como un personaje más de la trama.

Tensión en el metro de Nueva York

Lo que me fascina de este film es cómo maneja el concepto del héroe accidental. Walter Garber no tiene por qué jugarse la vida, pero siente una responsabilidad ética hacia esos pasajeros. La tensión no solo viene de los disparos, sino de la guerra psicológica que Ryder intenta jugar con él. Ryder detecta que Garber no es un santo, que tiene sus manchas, y utiliza eso para intentar quebrarlo. Es un duelo de voluntades magnífico donde el diálogo tiene tanto peso como la acción física. Además, ver a secundarios de lujo como John Turturro o el añorado James Gandolfini como alcalde de la ciudad le da un empaque que muchas pelis de acción actuales ya querrían para sí.

¿Es perfecta? No. Tiene sus agujeros de guion y algunos momentos donde la suspensión de la incredulidad tiene que trabajar horas extras, especialmente en la parte final cuando la trama sale de los túneles a las calles. Sin embargo, en el cine de entretenimiento lo que cuenta es la honestidad de la propuesta, y esta película es honesta a rabiar. No te engaña: te promete tensión, buenas actuaciones y un final satisfactorio, y te lo da con creces. Es cine de robos puro, destilado y servido sin hielo, directo al grano.

Escena de acción Pelham 123

La banda sonora de Harry Gregson-Williams también merece una mención. Es machacona, industrial y sube las pulsaciones. Acompaña perfectamente esa sensación de que el tiempo se agota. Reviéndola hoy, me doy cuenta de que extraño este tipo de producciones de presupuesto medio-alto que se centraban en los personajes y en una trama sólida en lugar de gastarse todo el dinero en CGI barato. Hay algo muy táctil y real en ver los vagones de metal crujiendo y las chispas saltando sobre los raíles.

En definitiva, si buscas una película para disfrutar un viernes noche, desconectar del mundo y ver a dos gigantes de la interpretación enfrentarse cara a cara, no busques más. Asalto al tren Pelham 123 es un recordatorio de por qué amamos el cine de acción bien ejecutado. Tony Scott nos dejó un legado de adrenalina, y este tren es una de las paradas obligatorias de su filmografía. No será la más profunda, pero demonios, ¡qué bien te lo pasas durante todo el trayecto!

«¿Qué estarías dispuesto a confesar para salvar la vida de un desconocido?»

Denzel y Travolta nos regalan un duelo interpretativo que no envejece. ¿Eres más del thriller clásico de los 70 o te quedas con esta versión eléctrica de Tony Scott?

¡Cuéntame tu opinión en los comentarios y hablemos de cine!

Rebel Ridge: Crítica de un Viaje a la Corrupción en la América Profunda

@import url(‘https://fonts.googleapis.com/css2?family=Figtree:wght@700&family=Onest:wght@400;500&display=swap’); Póster de Rebel Ridge

Título original: Rebel Ridge

Año: 2024

Duración: 131 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Jeremy Saulnier

Guion: Jeremy Saulnier

Música: Brooke Blair, Will Blair

Fotografía: David Gallego

Reparto: Aaron Pierre, Don Johnson, AnnaSophia Robb, James Cromwell

Género: Thriller. Acción. Intriga | Neo-western

Un exmarine que necesita dinero para poner en libertad bajo fianza a su primo se ve implicado en una gran conspiración cuando se enfrenta a un departamento de policía corrupto en un pequeño pueblo de los Apalaches.

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=gq3e1Z11cR0]

Cuando el cine de acción te da más de lo que pides

Hay películas que llegan sin hacer mucho ruido, que se cuelan en el catálogo de Netflix una tarde cualquiera y que, si les das una oportunidad, te vuelan la cabeza. Reconozco que me senté a ver Rebel Ridge esperando un thriller de acción más o menos convencional. Un tipo duro, un pueblo corrupto, muchos tiros y poco más. La fórmula la conocemos de memoria. Sin embargo, lo que me encontré fue una grata, gratísima sorpresa. La cinta de Jeremy Saulnier (el genio detrás de Blue Ruin y Green Room) es mucho más que eso: es un neo-western tenso, violento y con un subtexto social que le da una profundidad inesperada y muy necesaria.

La historia nos presenta a Terry Richmond, interpretado por un magnífico Aaron Pierre. Terry es un veterano de la Marina que llega al pequeño pueblo de Shelby Springs con un único objetivo: reunir el dinero para pagar la fianza de su primo. Es un hombre honesto, de andares tranquilos pero con una mirada que denota un pasado complejo. Desde el primer minuto en que pone un pie en el pueblo, las cosas se tuercen. La policía local, liderada por un intimidante Don Johnson en el papel del jefe de policía Sandy, le confisca el coche de forma injusta. Este simple acto de abuso de poder es la chispa que enciende una mecha que no tardará en explotar, destapando una red de corrupción sistémica que ahoga a toda la comunidad.

Escena de Rebel Ridge

Lo que Saulnier hace con maestría es construir la tensión poco a poco, casi de forma artesanal. No estamos ante una película de acción frenética desde el minuto uno. Al contrario, se toma su tiempo para presentarnos a los personajes, para que sintamos la atmósfera opresiva del lugar y la impotencia de su protagonista. Aaron Pierre es el ancla emocional de la película. Su interpretación es contenida pero llena de fuerza. Vemos en él a un hombre bueno empujado a sus límites, un individuo que solo quiere hacer lo correcto en un mundo que parece diseñado para castigar precisamente eso. Su lucha no es solo por el dinero de la fianza, sino por su propia dignidad frente a un sistema que lo ve como un problema, en parte, por el color de su piel.

Y aquí es donde Rebel Ridge eleva el listón. La película no tiene miedo de señalar el componente racial de la historia. Terry no es solo un forastero; es un forastero negro en un pueblo predominantemente blanco del sur de Estados Unidos. Los abusos que sufre, las miradas de desconfianza, la facilidad con la que se le acusa y arrincona… todo tiene una capa adicional de lectura social. No es un panfleto, sino un retrato crudo y realista de cómo el poder y el prejuicio se entrelazan. Saulnier lo integra en la narrativa de forma orgánica, haciendo que la lucha de Terry sea aún más poderosa y universal.

Aaron Pierre en Rebel Ridge

Cuando la acción finalmente estalla, es brutal, seca y contundente. Las secuencias de tiroteos y persecuciones están coreografiadas con una precisión milimétrica, huyendo de la espectacularidad vacía para centrarse en un realismo visceral que te pega a la butaca. Cada bala duele, cada golpe se siente. La cámara de David Gallego nos sumerge de lleno en el caos, haciéndonos sentir la desesperación y la adrenalina del momento. Es en estos momentos donde el pasado militar de Terry sale a relucir, transformándolo en una máquina de supervivencia letal, pero sin perder nunca su humanidad. No es un superhéroe, es un hombre superado por las circunstancias que se niega a rendirse.

Por supuesto, no todo es perfecto. Quizás su duración, de más de dos horas, podría haberse ajustado ligeramente en su tramo intermedio, donde el ritmo decae un poco antes de la apoteosis final. Algunos personajes secundarios, como el interpretado por AnnaSophia Robb, quedan algo desdibujados y nos habría gustado conocer más sobre ellos. Sin embargo, son pequeños detalles que no empañan el resultado final. La interpretación de Don Johnson como el villano de la función es simplemente magnifica, un malo carismático y despreciable a partes iguales, y el veterano James Cromwell aporta su habitual dosis de clase en un papel clave.

Don Johnson en Rebel Ridge

En definitiva, Rebel Ridge es un thriller de acción ejemplar. Una película que te agarra desde el principio y no te suelta, que combina entretenimiento de primera con una reflexión inteligente sobre la corrupción, la justicia y la desigualdad. Es la prueba de que se puede hacer cine de género con cerebro y corazón, que te haga vibrar de emoción pero también te deje pensando. Una de esas joyas inesperadas que te reconcilian con las producciones de plataforma y que, sin duda, se va a colar en mi lista de lo mejor del año.

Y tú, ¿ya la has visto? ¿Crees que el cine de acción necesita más películas como esta?
¡Te leo en los comentarios!

Crítica de El contable 2: hermanxs, balas y balances al rojo vivo

😮‍💥🧩 Christian Wolff vuelve a la carga y, esta vez, su calculadora dispara ráfagas más rápidas que nunca. The Accountant 2 (2025) escala el tablero de puzzles que dejó la primera entrega y lo revienta con un cóctel de balística, humor seco y fricción fraternal.

¿Te gustan los rompecabezas? Él es el mayor de todos.

Ficha técnica

  • Título original: The Accountant 2
  • Año: 2025
  • Director: Gavin O’Connor
  • Guion: Bill Dubuque
  • Reparto principal: Ben Affleck, Jon Bernthal, Cynthia Addai-Robinson, Daniella Pineda, J.K. Simmons, Allison Robertson
  • Duración: 125 minutos
  • País: Estados Unidos
  • Género: Thriller de acción
  • Música: Mark Isham
  • Fotografía: Seamus McGarvey
  • Disponible en: Cines (25 abr 2025) y Prime Video (5 jun 2025)
Brax (Jon Bernthal) reflejado en un cristal mientras planea la jugada
El hermano que cambia balas por disculpas… o viceversa.

😉 De entrada, el filme eleva la apuesta: Christian se ve obligado a salir de su retiro numérico cuando un antiguo cliente deja un mensaje críptico antes de morir. El guion de Dubuque transforma la contabilidad forense en thriller familiar: los Wolff —Ben Affleck y Jon Bernthal— se alían para desenterrar una trama de corrupción corporativa que huele a pólvora y dividendos.

🎯 En lo técnico, Gavin O’Connor pule las set-pieces que ya funcionaron: planos-secuencia armados al milímetro y una fotografía que alterna luz de quirófano con neón urbano. Mark Isham repite en la banda sonora, donde los graves electrónicos marcan el pulso obsesivo del protagonista.

Nuevo póster vertical con fecha de estreno 25-4-25
Contabilidad creativa: cerrar cuentas… o abrirlas a tiro limpio.

🤝 El gran hallazgo es la química renovada entre los hermanos: Affleck sigue modulando el autismo de Christian sin caricatura, mientras Bernthal aporta un humor negro que oxigena la tensión. La neurodivergencia, lejos de diluirse, se integra en la dinámica fraternal y encuentra eco en Marybeth Medina (Cynthia Addai-Robinson), ahora aliada estratégica.

🔍 La narrativa abraza la clásica fórmula “investigación-emboscada”, pero añade un nivel de sarcasmo contable: Christian despieza balances en tiempo real mientras las balas silban. El ritmo apenas concede respiro, aunque un par de flashbacks explicativos repitan el tropo didáctico del primer filme.

😐 La exposición, de nuevo, puede lastrar a los impacientes: cada pista se acompaña de un subrayado audiovisual que, aunque funcional, resta misterio. Aun así, la tensión crece hasta un clímax que combina contabilidad y demolición con sorprendente elegancia.

⚠️🛑 Spoilers a partir de aquí. La revelación del verdadero “cliente fantasma” —un gigante fintech que lava dinero vía IA— convierte el último tercio en un asalto cibernético cara a cara. Los Wolff recurren a fórmulas de arbitrage para vaciar las cuentas enemigas en segundos y, de paso, firmar el desahogo balístico más catártico de la saga.

🌍 Con un 76 % “Certified Fresh” y Premio del Público en SXSW, The Accountant 2 confirma que hay sitio para héroes neurodivergentes en el blockbuster contemporáneo. La industria toma nota: las historias de singularidad siguen siendo rentables cuando se narran sin paternalismo.

⚖️ Taquilla mediante (101 M $ globales) y plataforma asegurada, todo apunta a trilogía. O’Connor no reinventa la rueda, pero demuestra que la precisión es el mejor combustible para el suspense.

🙌 Resultado final: adrenalina matemática y hermandad a tiro limpio. ★★★★☆ ¿Ya la viste? Cuéntame si sus números cuadran o si levantarías una auditoría narrativa.

—Cultura Provisional

Autismo, acción y pólvora: así despunta El contable

😮‍💨🔥🧮 Basta un disparo para que el público se aparte de la butaca, basta un buen personaje para que se incline hacia la pantalla. The Accountant —estrenada en 2016 con la promesa de fusionar la elegancia numérica con la violencia milimétrica— cumple ambas máximas durante sus 128 minutos que huelen a pólvora y tinta de impresora. Gavin O’Connor, que venía del drama sudoroso de Warrior, encuentra en el guion de Bill Dubuque un protagonista lleno de fricciones: un genio contable dentro del espectro autista que dedica su talento a “arreglar” los libros de los criminales más peligrosos.

Ben Affleck y Anna Kendrick analizan cifras en una cristalera repleta de fórmulas
Christian Wolff (Ben Affleck) y Dana Cummings (Anna Kendrick) intentando cuadrar la matemática del delito.

Ficha técnica

  • Título original: The Accountant
  • Año: 2016
  • Director: Gavin O’Connor
  • Guion: Bill Dubuque
  • Reparto principal: Ben Affleck, Anna Kendrick, J.K. Simmons, Jon Bernthal, Cynthia Addai-Robinson
  • Duración: 128 minutos
  • País: Estados Unidos
  • Género: Thriller de acción
  • Música: Mark Isham
  • Fotografía: Seamus McGarvey
  • Disponible en: Alquiler digital (Apple TV, Prime Video) y HBO Max
[youtube https://www.youtube.com/watch?v=LPjKK1MH_GI&w=560&h=315]
Christian Wolff revisa meticulosamente una hilera de carpetas idénticas
Orden obsesivo: cada carpeta, un secreto por cuadrar.

😉 Esta ficha no es mero trámite: cada nombre empuja la película hacia un tono quirúrgico que desmonta el cliché del héroe musculoso. Ben Affleck rehúye el histrionismo; su Christian Wolff habla poco, exacto, con una respiración que parece contar pulsaciones como quien hace balance a fin de mes. Durante el rodaje entrenó con contables forenses de la CIA y con veteranos de los Marines para dominar tanto las tablas T como el rifle HK VP9 que empuña 🔫.

🎯 La puesta en escena refuerza esa dualidad. Seamus McGarvey baña los interiores en luz fluorescente, casi clínica, y reserva tonos más cálidos para los escasos ratos de ocio. El resultado recuerda a un cruce entre la pizarra caótica de Una mente maravillosa y la estilización letal de John Wick. Mark Isham, por su parte, firma una banda sonora de pulsaciones graves que acentúa la lógica mecánica de cada disparo.

Ben Affleck y Anna Kendrick discuten en un vestíbulo acristalado
Cuando los números no cuadran, las miradas lo dicen todo.

🤝 El guion no se limita a celebrar la puntería: su mayor acierto es presentar la neurodivergencia no como obstáculo, sino como rasgo identitario. El autismo de Christian no desaparece cuando la trama exige heroicidad; se despliega en su rutina obsesiva —la forma en que corta la panceta del desayuno— y en la honestidad brutal de su conversación con Dana Cummings (Anna Kendrick). Ella parlanchina, él imperturbable: el choque ilumina el centro emocional de la cinta.

🔍 El contrapunto lo aporta Ray King (J.K. Simmons), un sabueso del Departamento del Tesoro que huele sangre en los márgenes contables. Su investigación, sostenida por la agente Medina (Cynthia Addai-Robinson), funciona como metrónomo narrativo: cada hallazgo administrativo anticipa un estallido violento al otro lado del mapa.

😐 No todo brilla igual. La obsesión por explicar cada giro —incluida la infancia militarizada de Christian— ralentiza el segundo acto. O’Connor parece temer que el público no sume dos y dos y, al subrayar motivaciones, diluye parte del misterio.

⚠️🛑 Spoilers a partir de aquí. Cuando descubrimos que Brax (Jon Bernthal) es hermano de Christian, el filme vira hacia un duelo casi shakespeariano: dos hijos moldeados por un padre severo que usan la violencia como idioma familiar. La reconciliación a base de plomo resulta tan artificiosa como efectiva; ambos actores encuentran en la contención física su mejor fraseo dramático 🔄.

🌍 Tras el estruendo queda la pregunta jugosa: ¿qué lugar ocupa la neurodivergencia en el cine de acción contemporáneo? En 2016 The Accountant era rara avis; hoy convive con series como Atypical o The Good Doctor. La diferencia es la mirada: O’Connor no moraliza ni edulcora, muestra una mente distinta negociando con un mundo que exige adaptación mutua.

⚖️ El relativo éxito de taquilla (104 M $ sobre 44 M) y la secuela anunciada prueban que hay hueco para héroes capaces de resolver un sudoku mientras limpian una Glock. No obstante, la industria sigue coqueteando con el tópico del «genio aislado». Cada nuevo intento deberá equilibrar veracidad y espectáculo.

🙌 En definitiva, hablamos de un thriller que pesa cada bala como un decimal en la columna de pérdidas y ganancias. Sus 128 minutos entregan adrenalina de denominación de origen y siembran empatía sobre la singularidad neurológica. ★★★★☆ Si ya la viste, ¿te cuadran mis cuentas o me falta algo en la línea del debe? Recomiéndame otros títulos que traten la neurodiversidad sin paternalismo.

—Cultura Provisional

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