Póster de Cumbres Borrascosas 2026
  • Título Original: Wuthering Heights
  • Dirección: Emerald Fennell (Aprox/Teórica)
  • Reparto Principal: Margot Robbie, Jacob Elordi
  • Género: Drama Romántico / Thriller Psicológico / Época
  • Estreno: 2026
  • Veredicto Provisional: Un viaje fascinante que se asfixia en su propio ego.

Margot Robbie y Jacob Elordi nos arrastran a los páramos en una adaptación salvaje, bellísima y profundamente agobiante que demuestra que a veces, quererse a muerte, no es suficiente.

Sinceramente, no os voy a engañar: salir de la sala de cine tras ver esta nueva adaptación de Cumbres Borrascosas te deja el cuerpo cortado. Es una de esas películas que te asombran, pero te dejan en un limbo extrañísimo donde no sabes si aplaudir hasta que te sangren las manos o si necesitas salir corriendo a respirar aire puro porque te sientes físicamente ahogado. Es una obra que transita por la fina línea de lo magistral y lo insufrible; te maravilla para regular, para bien, para mal y, a ratos, para muy bien. Una montaña rusa emocional de la que te bajas mareado.

Sé que muchos de vosotros, como yo mismo antes de sentarme en la butaca, ibais un poco a ciegas. Sí, todos sabemos que existe esa mítica adaptación de los años 90 (aquella con Ralph Fiennes y Juliette Binoche que lo petó en su época y que nuestras madres adoran), pero para toda una nueva generación, la historia de Emily Brontë era un lienzo en blanco. Y madre mía, qué lienzo. Saber que Margot Robbie y Jacob Elordi lideraban el proyecto era, cuanto menos, el cebo perfecto para arrastrarnos al cine. Dos de las estrellas más magnéticas del momento metidas en corsés y trajes de época, manchados de barro en medio de Inglaterra. Sonaba a canela fina. Pero lo que nos hemos encontrado es un artefacto cultural tan intenso, tan sumamente sentido, que te pilla con el pie cambiado si esperabas un simple romance de tacitas de té y paseos en carruaje.

«En los salvajes e inhóspitos páramos de Yorkshire, se forja una relación de proporciones épicas y destructivas entre Catherine Earnshaw y el huérfano Heathcliff. Un relato donde la pasión se confunde con la posesión, y donde las heridas de la infancia engendran un monstruo de venganza y egoísmo que devorará a dos familias enteras.» VALORACIÓN: ★★★½☆ (3.5/5)

La trampa del primer acto: El flechazo salvaje

Vamos a empezar por lo que funciona como un tiro: la primera mitad de la película. No saber absolutamente nada de la trama me jugó muy a favor aquí. La película arranca construyendo el porqué los personajes llegan a ser lo que son, y esa construcción es una auténtica delicia cinematográfica. Te presentan a estos dos chavales asilvestrados, corriendo por unos paisajes que quitan el hipo, forjando un vínculo que parece trascender lo terrenal. Es una primera parte magnética, llena de luz cruda, de barro, de viento y de una química entre Robbie y Elordi que traspasa la pantalla.

Esa génesis de su relación, el cómo dos almas marginadas (él por su origen, ella por su espíritu rebelde en un mundo de hombres victorianos) se encuentran y se fusionan, está narrada con una sensibilidad brutal. Te crees su amor. Te crees esa pasión desmedida. Es un romance que no pide permiso, que no entiende de clases sociales al principio, que se nutre del barro de los páramos. Durante esos primeros compases de la película, estaba absolutamente pegado a la butaca, disfrutando de cada plano y comprando al 100% la historia de estos dos outsiders.

El descenso a los infiernos: Cuando el amor da claustrofobia

Pero ay, amigos. Todo lo que sube, baja. Y en el caso de Cumbres Borrascosas, la caída es hacia un abismo de toxicidad que, sinceramente, se hace muy cuesta arriba. Si la primera mitad me enamoró, la segunda me agobió a niveles físicos. Y aquí radica la gran polarización de esta cinta: llega un punto en que te genera un malestar real. No es un fallo de la dirección, ojo, es que la historia original es exactamente así, pero adaptada a los ritmos de hoy, te asfixia.

A medida que la trama avanza, nos damos de bruces contra la incomprensión de las decisiones de los personajes. Cathy y Heathcliff son, y hay que decirlo con todas las letras, dos seres insoportablemente cabezotas. La arrogancia y el ego desmedido de ambos toman el volante de la película y la estrellan contra un muro de drama constante. Es frustrante ver a dos seres excepcionales, que sabes a ciencia cierta que se aman con cada fibra de su ser, destruyéndose mutuamente por puro orgullo. Y lo peor es que destruyen a todos los que tienen a su alrededor.

El espectador moderno, acostumbrado a resoluciones más sanas o al menos a redenciones justificadas, se encuentra aquí con una pared de ladrillo. Ves venir el desastre a kilómetros. Sabes que esa cabezonería no va a acabar bien, y la película te arrastra, casi sádicamente, por ese fango emocional. Como decía al principio, llega un momento en que te das cuenta de la cruda moraleja que nos suelta la película a la cara: a veces, amarse, aunque queme, no es suficiente. El amor aquí no salva a nadie; los condena.

El final: Una sobredosis de «azúcar rancio»

No os voy a hacer spoilers criminales, pero tengo que hablar del clímax y de la resolución. No me complació el final, lo reconozco abiertamente. Después de tanta oscuridad, de tanta venganza despiadada por parte de Heathcliff y tanto egoísmo manipulador por parte de Cathy, el desenlace intenta darnos una catarsis que a mí, personalmente, me supo a cuerno quemado.

Es una especie de sobredosis de azúcar que, lejos de endulzar la tragedia, se enrancia rápido. Tras dos horas viendo cómo estos personajes se comportan como auténticos villanos de sus propias vidas, el intento de la dirección de poetizar su desenlace final resulta chocante. Ese «azúcar rancio» del que hablo es la glorificación de un dolor que ya no tiene sentido. Tras el tremendo malestar que te han hecho pasar, el desenlace no le hace justicia a la complejidad oscura de la trama. Queda como un cierre previsible que te deja con cara de póker, preguntándote: «¿En serio todo este sufrimiento para terminar así?».

Lo que salva los muebles: Un empaque audiovisual de locos

Si la historia te agota, ¿por qué digo que es una película que hay que ver? Porque a nivel puramente técnico y actoral, es un pasote, una auténtica salvajada cinematográfica. Las actuaciones son de otro planeta.

Margot Robbie vuelve a demostrar por qué es una de las productoras y actrices más inteligentes de su generación. Su Catherine es caprichosa, salvaje, profundamente defectuosa y, sin embargo, no puedes apartar los ojos de ella. Pasa de la inocencia juguetona a la histeria controlada en cuestión de fotogramas. Por su parte, Jacob Elordi confirma que es mucho más que el guaperas alto de Euphoria o Saltburn. Su Heathcliff impone, asusta y da lástima a partes iguales. Hay un trabajo de lenguaje corporal en Elordi, en cómo se encorva y cómo mira desde la sombra, que transmite toda la violencia contenida del personaje.

Pero lo que realmente te mantiene en pie a lo largo del metraje es la fotografía y los escenarios. Los planos generales de los páramos ingleses no son solo de transición; son un personaje más. Son brutales, opresivos, fríos e inmensos. La cámara captura la mugre de Wuthering Heights y la contrasta con la falsa pulcritud de Thrushcross Grange. Cada fotograma parece un cuadro del Romanticismo oscuro del siglo XIX. Todo, absolutamente todo el diseño de producción, está cuidado al milímetro para que el espectador sienta el frío de Yorkshire calándole los huesos.

La sorpresa musical: Ecos ‘British’ y la disonancia perfecta

Quiero dedicar una mención súper especial a un detalle que me ha parecido una genialidad absoluta: la banda sonora. Lejos de irse a la partitura orquestal clásica y aburrida que nos solemos tragar en los dramas de época, aquí han optado por algo arriesgadísimo que, sorprendentemente, encaja como un guante.

Han integrado un toque pseudo British/Scottish contemporáneo brutal. Escuchar pinceladas, vibras y elementos que nos recuerdan al caos de artistas como Charli XCX o al pop alternativo más sucio británico mezclado con instrumentos tradicionales, es un contraste que te vuela la cabeza. Esta música actúa como la verdadera voz interior de los personajes: es moderna, está desquiciada, es ruidosa y está llena de bajos que retumban en tu pecho, tal y como retumban los corazones de Heathcliff y Cathy. Esta osadía musical y la potencia arrolladora de los paisajes son los pilares fundamentales que evitan que te salgas de la película cuando la trama se vuelve demasiado tóxica.

🟢 LO TOP

  • El apartado visual: Los páramos lucen espectaculares y brutales. Fotografía de premio.
  • El riesgo musical: Mezclar época con toques estilo Charli XCX y pop British es un acierto rotundo.
  • Las actuaciones: Elordi intimida y Robbie desborda talento en cada llanto y grito.
  • La primera mitad: Construye el romance de forma sólida y creíble.

🔴 LO QUE NO

  • La segunda mitad: Te genera una sensación de agobio y malestar casi físico.
  • Los personajes: Su ego y arrogancia los vuelven incomprensibles y frustrantes para el espectador.
  • El final: Previsible y bañado en un «azúcar rancio» que desentona con el resto del metraje.

Crítica Provisional: El veredicto final

En definitiva, esta nueva versión de Cumbres Borrascosas no es para estómagos sensibles ni para aquellos que busquen una bonita historia de amor de fin de semana para comer palomitas. Es una película densa, dolorosa, y a ratos, exasperante. Te agarra del cuello en su primera mitad y te asfixia en la segunda con la infinita arrogancia de dos seres que no saben quererse sin destruirse.

No la considero una mala película, ni de broma. Su poderío visual y su atrevimiento sonoro justifican con creces pagar la entrada. Pero prepárate psicológicamente, porque el viaje agota. Es una demostración brillante de cómo el cine de época aún puede agitarte las tripas hoy en día, dejándote claro que el amor, cuando es egoísta, no es más que una enfermedad que acaba en tragedia. Vayan a verla, asómbrense con los páramos, sufran con su toxicidad y debatan a la salida. Al final, eso es lo que debe conseguir el buen cine.

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