Ficha Técnica
- Título original: A Bigger Splash
- Dirección: Luca Guadagnino
- Año: 2015
- País: Italia
- Duración: 124 min.
- Reparto: Tilda Swinton, Ralph Fiennes, Dakota Johnson, Matthias Schoenaerts, Aurore Clément, Corrado Guzzanti.
- Guion: David Kajganich (Remake: Alain Page)
- Música: Varios
- Fotografía: Yorick Le Saux
Mi Valoración: Totalmente Prescindible
★ ★ ★ ★ ★(2 de 5 estrellas)
Sinopsis
«Las vacaciones de una estrella de rock (Tilda Swinton) y su novio cineasta (Matthias Schoenaerts) en la isla italiana de Pantelleria se ven interrumpidas por la visita inesperada de un antiguo amante y productor musical (Ralph Fiennes) y su joven y seductora hija (Dakota Johnson). Lo que sigue es un torbellino de celos, pasión y, en última instancia, peligro para todos los implicados.»
Crítica: Crónica de un Bostezo Anunciado
Hay películas que entran en tu radar con la fuerza de un huracán. Ves el cartel, lees el reparto, y piensas: «esto tengo que verlo». Eso es exactamente lo que me pasó con «Cegados por el sol». Tilda Swinton, una de las actrices más camaleónicas de nuestra era; Ralph Fiennes, un monstruo de la interpretación; Dakota Johnson, en plena cresta de la ola post-Cincuenta Sombras; y Matthias Schoenaerts, un actorazo belga que siempre cumple. ¿La premisa? Un drama psicológico bañado por el sol de una isla italiana. ¿El director? Luca Guadagnino, que después haría la aclamada «Call Me by Your Name». Todo, absolutamente todo, apuntaba a peliculón. Pero a veces, como en una ecuación matemática con un error de cálculo, el resultado es catastróficamente decepcionante. Y esta película es la prueba viviente de ello.
La historia, que es un remake de «La Piscina» de 1969, nos presenta a Marianne (Swinton), una estrella de rock afónica recuperándose de una operación de garganta, y a su pareja Paul (Schoenaerts), disfrutando de una paz casi monacal en la remota isla de Pantelleria. Esa tranquilidad se rompe con la llegada de Harry (Fiennes), antiguo productor y ex-amante de Marianne, un torbellino de energía y verborrea incesante. Con él trae a su hija recién descubierta, la enigmática y provocadora Penelope (Johnson). A partir de aquí, se supone que deberíamos asistir a un crescendo de tensión sexual, celos y secretos desenterrados. Lo que obtenemos, en cambio, es un ejercicio de estilo visualmente atractivo pero narrativamente hueco, un melodrama que avanza a trompicones hacia un clímax que, cuando llega, te deja más frío que el agua de esa famosa piscina en invierno.
El principal problema de «Cegados por el sol» es su incapacidad para generar un interés genuino por sus personajes. Son cuatro seres egoístas y caprichosos encerrados en una jaula de oro, y al espectador, francamente, le da igual lo que les pase. Marianne, al no poder hablar durante gran parte de la película, se convierte en un personaje pasivo, un mero observador de las payasadas de los demás. Paul es un muro de contención, un hombre atormentado por su pasado que apenas deja entrever sus emociones. Penelope es la típica lolita manipuladora, un arquetipo que hemos visto mil veces y que aquí no aporta nada nuevo. Y luego está Harry. Ralph Fiennes se entrega en cuerpo y alma a un personaje excesivo, histriónico y agotador. Hay una escena en la que baila al ritmo del «Emotional Rescue» de los Rolling Stones que es, a la vez, lo mejor y lo peor de la película. Es un destello de energía en medio de un océano de tedio, pero también subraya lo desubicado y cargante que resulta su personaje. No conectas con él, simplemente te cansa.
La película se siente alargada hasta el infinito. Hay muchas escenas de ellos tomando el sol, bañándose en la piscina, comiendo, mirándose con supuesta intensidad… pero nada de eso construye una tensión real. Guadagnino parece más interesado en capturar la luz dorada de Italia y la belleza de sus actores que en contar una historia con sustancia. Es cine para los sentidos, sí, pero el cerebro se queda totalmente desatendido. Se insinúan muchas cosas: pasados oscuros, rivalidades, deseos prohibidos… pero todo se queda en la superficie. Es como si la película tuviera miedo de sumergirse de verdad en las aguas turbulentas que promete. Prefiere chapotear en la orilla, ofreciendo postales bonitas pero vacías de contenido dramático.
Lo que más me frustra es el potencial desperdiciado. Con ese cuarteto de actores, se podría haber creado un thriller psicológico de primer nivel, un estudio asfixiante sobre las relaciones humanas. En cambio, lo que tenemos es un drama que por momentos parece una parodia, una especie de «Gran Hermano VIP» en una villa de lujo. Las conversaciones pretenden ser profundas y reveladoras, pero a menudo rozan el ridículo. Falta alma, falta conflicto real, falta algo que te atrape y no te suelte. Vi la película esperando sentir la tensión en cada silencio, y lo único que sentí fue el peso de mis párpados luchando contra el sueño.
Y el final… sin entrar en spoilers, digamos que el giro dramático que propone la película se siente forzado y poco convincente. Es un intento desesperado por darle un cierre impactante a una historia que no se lo ha ganado. En lugar de ser la culminación lógica de la tensión acumulada, parece un pegote, una ocurrencia de última hora para despertar al espectador. Incluso se introduce una subtrama con la crisis de refugiados en el Mediterráneo que queda torpemente integrada, como un intento de añadir una capa de relevancia social que no encaja en absoluto con el tono narcisista y ombliguista del resto del metraje. Al final, te quedas con la sensación de haber asistido a las vacaciones de cuatro personas ricas y aburridas, y de que te han cobrado la entrada por ello.
En resumen, «Cegados por el sol» es una película totalmente innecesaria. Es un envoltorio precioso con nada dentro. Me acerqué a ella por la promesa de un gran duelo actoral y me encontré con un melodrama de sobremesa, de esos que emite Antena 3 un sábado por la tarde, solo que con mejor fotografía y un presupuesto más holgado. Es pretenciosa sin tener con qué, y aburrida hasta decir basta. Las dos estrellas que le doy son un regalo, un reconocimiento al talento de un reparto que merecía un guion infinitamente mejor. Mi consejo de «experto amateur»: si queréis ver un buen drama bajo el sol de Italia, hay cientos de opciones mejores. Esta, podéis saltárosla sin remordimientos.
«¿Puede un reparto estelar salvar una película del aburrimiento absoluto? En este caso, la respuesta es un rotundo no.»
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